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Palabras de Su Majestad el Rey a la comunidad académica en el VII Centenario de la Universidad Complutense

Madrid, 18.05.1993

E

s para mí un honor, presidir esta distinguida comunidad universitaria reunida hoy para inaugurar la celebración del VII Centenario de la Universidad Complutense, y con ello, rendir homenaje a la hermosa tarea de la universidad en general.

Quiero, en primer lugar, reconocer el esfuerzo de todos los hombres y mujeres que han hecho posible esta larga e ininterrumpida tradición cultural, tan rica y fructífera para España y toda la comunidad iberoamericana. Es un patrimonio del que tenéis que sentiros orgullosos y a la vez responsables, pues a vosotros os toca también la tarea de transmitirlo a las generaciones futuras.

Lejana en el tiempo parece hoy la fecha de 1293, en que Sancho IV creó el «Estudio de Escuelas Generales de la Villa de Alcalá», inicio de una larga relación entre la Corona y la universidad.

Me gustaría repasar brevemente con vosotros algunos de los hitos históricos más señalados de este caminar juntos, la Universidad Complutense y la Corona.Muchos han sido los monarcas españoles que han participado en la historia de esta Universidad. La Real Cédula otorgada por Felipe II en 1558 acoge ya, bajo la protección de la Corona, a la universidad.

Hecho fundamental de esta larga relación constituye, sin lugar a dudas, la decisión histórica del Rey Alfonso XIII que pone fin a la dispersión de la Universidad Complutense. Gracias a su inspiración, voluntad e iniciativa, tomará cuerpo el proyecto de construcción de la ciudad universitaria. Muestra de reconocimiento a su labor, es la estatua inaugurada por mi augusto padre hace algunos años en la Universidad Complutense.Yo mismo soy testimonio de esa antigua y honrosa relación. En esta Universidad Complutense he cursado mis estudios de derecho y ella me distinguió en 1984 con el Doctorado honoris causa.

Hoy, a pesar del largo tiempo transcurrido, admira comprobar la actualidad de los ideales que han alentado siempre esta magna institución. Voy a permitirme recordar algunos de ellos:En primer lugar, la búsqueda, conservación y difusión de los saberes en un deseo incesante por promover el progreso social y cultural de los pueblos.En segundo lugar, la adecuación de la institución universitaria a las necesidades y desafíos de su sociedad.

Por último, el fomento de la comunicación entre las diferentes comunidades y pueblos. Desde el primer momento, la Universidad Complutense ha tenido un afán europeísta que no ha sido aún suficientemente reconocido.

La universidad ha sido, desde su inicio, pilar fundamental en la construcción de Europa, al señalar y fomentar los vínculos que unían al saber por encima de las fronteras.Estos ideales a lo largo de siete siglos, han dado un fecundo e inestimable fruto: un patrimonio cultural, científico, educativo y ante todo humano, importante legado para las generaciones futuras.

Mantened siempre el carácter universal de vuestra misión: una universidad que se encierra en sí misma y en sus intereses, está traicionando a su propia esencia y ahogando su futuro. De ello deben ser conscientes los universitarios, rompiendo el cómodo horizonte de sus intereses particulares.

Recordad que la universidad es una parte de la sociedad, por la cual y para la cual, existe y que los problemas sociales debe sentirlos la universidad como propios, en un intento de buscar las soluciones más adecuadas. Desde aquí os invito a que asumáis como retos los problemas que plantea la solidaridad entre las naciones, la conservación del medio ambiente y tantos otros que se plantean en el umbral de un nuevo siglo.

La universidad es, por su propia esencia, un lugar donde se forman los líderes sociales, pero es imprescindible recordar a cada uno de los universitarios sus compromisos y sus deberes para con la sociedad.

Todos los miembros de la comunidad universitaria debéis cumplir vuestra propia misión, que debe ser solidaria con las necesidades de la sociedad actual, pero que no debe diluirse en los intereses particulares ni coyunturales de cada época.

Por último quiero recordaros, que el ser universitarios es algo más que una etapa de la vida, es un estilo, un modo de ser que impregna a todos los que colaboran en la construcción y en la supervivencia de la universidad: es un deseo de buscar un sentido integral y solidario de la existencia.

Deseo y os animo a que mantengáis el mismo coraje, ilusión y generosidad que tuvieron vuestros antepasados a lo largo de setecientos años.Se suspende la primera sesión de este Acto Conmemorativo del VII Centenario de la Fundación de la Universidad Complutense.

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