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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida al Presidente de Chile, Eduardo Frei

Palacio Real de Madrid, 08.03.1995

S

eñor Presidente, siento hoy una especial satisfacción al poder recibir a Vuestra Excelencia en esta primera visita oficial a España. Vuestra presencia entre nosotros me brinda también la oportunidad de expresaros personalmente, en nombre de la Reina y en el mío propio, nuestra gratitud por las repetidas y generosas atenciones que su pueblo y su gobierno han tenido con nuestra familia durante los viajes realizados a Chile, de imborrable recuerdo para todos nosotros.

Me complace, además, dar la bienvenida a quien lleva el nombre y la sangre del recordado Presidente Frei Montalva. Su figura cobra dimensión creciente al proyectarse en la historia. Permítame, por eso, que aproveche esta circunstancia para dejar hoy aquí constancia de mi reconocimiento al político y al humanista que ocupa un merecido lugar de privilegio en la crónica moderna de Chile.

Conoce vuestra excelencia el interés con que se han seguido y se siguen en España los asuntos de Chile. Los españoles opinamos sobre la realidad chilena con el mismo apasionamiento que empujó a los contemporáneos de Pablo Neruda a preocuparse por los asuntos de España. Resulta, por eso, gratificante que vayáis a inaugurar una exposición de recuerdo de ese gran poeta chileno que sintió y vivió como nadie las angustias y esperanzas de mi patria.

En mi gratísimo viaje a Chile, hace ya más de cuatro años, recordé el carácter singular de la presencia de España en la que fue llamada Nueva Extremadura.

El descubridor tuvo que ser también, y desde el principio, colono. Allí se gestó la nacionalidad chilena. Con igual mérito son héroes y padres de vuestra nacionalidad el gran capitán extremeño Pedro de Valdivia y el bravo Lautaro, el Gobernador de España don Ambrosio O'Higgins y su hijo el fundador de la Patria Nueva, el General don Bernardo O'Higgins. Por eso reconocemos en sus compatriotas, señor Presidente, tantas señales de identidad que son comunes y que nos enorgullecen.

Hoy, Chile y España compartimos realidades alentadoras, asentadas en los sólidos cimientos de los valores democráticos y el estimulante reto de la búsqueda de una mayor justicia social. Ambos países, de fuerte personalidad histórica, tratamos de integrarnos en espacios más amplios preservando nuestra identidad; ambos buscamos en la solidaridad y el entendimiento con nuestros vecinos y asociados el marco más adecuado para superar los problemas de desarrollo económico y social de nuestros pueblos.

Estas identidades, y la conciencia de formar parte de una gran familia, me llevan a compartir ahora con vuestra excelencia mi preocupación por la situación vivida recientemente en países de nuestra propia estirpe. El alentador panorama de nuestra América se ha visto perturbado por acontecimientos negativos. Entiendo, señor Presidente, que debe ser tarea prioritaria de todos nosotros hacer lo imposible para superar definitivamente esas circunstancias que afectan a algunas de nuestras sociedades.

Somos, bueno es repetirlo, una gran familia y, en su seno, Chile y España son dos naciones hermanas.

Es en este sentimiento de hermandad donde, en último término, sitúo el verdadero sentido de esa Comunidad Iberoamericana de Naciones que vamos forjando. La activa participación de Chile en las pasadas Cumbres Iberoamericanas y su compromiso de organizar la del próximo año nos garantizan una profundización del proceso de construcción de ese nuevo espacio de diálogo político y de cooperación.

Señor Presidente, España, que desea complementar su inserción en el ambicioso proyecto de la Unión Europea con el refuerzo de su permanente dimensión americana, considera como una de sus prioridades inmediatas fomentar la más estrecha relación entre Iberoamérica y Europa.

Este es uno de los objetivos de la inminente Presidencia española de la Unión Europea. No sólo pretendemos, en la medida de nuestras posibilidades, subrayar las comunes raíces culturales que abren ilimitados espacios de entendimiento para provecho de nuestros conciudadanos. Queremos también intentar dar respuesta a los legítimos deseos de Chile de protagonizar, en el marco adecuado, un sólido acercamiento a Europa.

Será, en consecuencia, una satisfacción trabajar juntamente con vuestro país en el amplio marco formal que ofrecen los intereses comunes.

En esta misma línea de criterios coincidentes, la Cumbre de Desarrollo Social -en cuya preparación Chile ha desempeñado un papel tan protagonista- ofrece un prometedor campo de acción para abordar los más urgentes y sustanciales retos de nuestra época.

Señor Presidente, la República de Chile es hoy una gran nación, moderna, democrática, respetuosa de los derechos humanos y, sobre todo, con inmensas posibilidades de futuro.

Los acontecimientos se suceden en todo el planeta a una velocidad desconocida, por vertiginosa, y debemos estar preparados para hacer frente de inmediato a las nuevas circunstancias.

De ello dependerá, en gran medida, el papel que a nuestras naciones les tocará jugar en el nuevo concierto mundial que se avecina. De ello dependerá, lo cual es aún más importante, el bienestar de nuestros pueblos.

Vuestro país ha sabido comprenderlo y, por eso, hace ya tiempo que inició una marcha, sin retorno, de apertura hacia el exterior, de integración con sistemas afines, que hoy merece todo nuestro elogio y respeto.

Siento profundamente a América y tengo confianza en el favorable destino de aquellas naciones hermanas. Me complace comprobar que el Chile democrático y solidario que hoy saludamos avanza decidido por el camino del crecimiento con equidad.

Estoy convencido de que Chile sabrá completar con acierto esa importante misión. Una misión de paz, libertad, desarrollo e igualdad. Una misión, en definitiva, de vinculación de la democracia política con el desarrollo económico, metas ambas que todos ansiamos para nuestras sociedades.

Desde este convencimiento, al tiempo que os reitero nuestra bienvenida más cordial, invito a todos los presentes a brindar por el señor Presidente y la señora de Frei y por el querido pueblo chileno.

Muchas gracias.

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