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Intervención de Su Majestad el Rey ante la Asamblea Legislativa de la República de Hungría

Hungría(Budapest), 11.09.1996

S

eñor Presidente de la República, Señor Presidente del Parlamento, Señoras y Señores Diputados:

Es para mí un honor y un privilegio esta invitación que hoy me permite dirigirme por primera vez a la Asamblea Legislativa de la República de Hungría, sede de la soberanía nacional.

Para la Reina y para mí, constituye además una satisfacción muy especial regresar hoy a Hungría, en un momento tan significativo como es el año en que celebra el 1.100 Aniversario de su creación.

Este bello edificio resume una larga tradición de defensa de las libertades y los derechos fundamentales del hombre. La bula de oro del Rey András se cita a menudo como un precedente de contrato entre la comunidad y sus dirigentes, y las sesiones medievales del Consejo Real como un antecedente de las modernas Asambleas Nacionales.

La imagen de las Casas del Parlamento ha quedado también fijada en la historia, como un símbolo de la lucha de todo un pueblo por la recuperación de sus valores frente al totalitarismo.

Señor Presidente:

Tuvimos la ocasión de visitar Hungría por primera vez en 1987, y no puedo dejar de constatar la satisfacción la profundidad de los cambios ocurridos desde entonces.

Aun cuando Hungría se encontraba artificial y forzadamente separada de nuestro mundo occidental, recuerdo mi impresión por la vitalidad y la indomable esperanza con que el pueblo húngaro quería ser dueño de su futuro.

Al volver a Budapest, compruebo con emoción que aquellas ansias de libertad se traducen hoy en una histórica y enriquecedora transformación: el futuro está por fin al alcance de la mano.

Si bien cada nación es única en su devenir, existen en el reciente desarrollo de Hungría y España similitudes que facilitan nuestro mutuo entendimiento. Como España, Hungría ha encontrado también el camino de la modernidad en la democracia.

Nuestros dos países fueron ajenos al impulso inicial de construcción europea.

Vivieron ambos una compleja transición que requirió a veces un sacrificado esfuerzo. Al igual que España en su momento, Hungría contempla Europa como su referencia para un futuro mejor de libertad y prosperidad. Por todo ello, España comparte y apoya con firmeza los afanes húngaros para consolidar la democracia y la economía de mercado, objetivos por los que el pueblo húngaro luchó infatigablemente durante décadas. La modernización económica y la democracia política señalan el camino para la incorporación de Hungría al proyecto de construcción de una nueva Europa.

También al igual que ocurrió en nuestro país, todos los partidos políticos con representación parlamentaria se han pronunciado aquí unánimemente por la integración en la Unión Europea. El consenso mostrado por quienes, como dice la Constitución húngara, expresan y participan en la formación de la voluntad del pueblo, es una prueba de la cohesión política y social de Hungría y de su clara vocación occidental.

En España seguimos con atención los esfuerzos del Gobierno de su nación y de este Parlamento, que han trabajado por estos objetivos con dedicación y realismo. Hungría ha elaborado un ambicioso plan de reformas internas para adaptar sus estructuras económicas. El proceso de modernización, estabilización y privatización está logrando, en un breve período de tiempo, preparar a su país para un mercado único e interdependiente. La respuesta de los inversores extranjeros muestra la confianza empresarial en el futuro de la economía húngara.

Me parece igualmente importante la estrategia de información a la sociedad que lleva a cabo su país. No debemos olvidar que la integración no es sólo de Estados, sino básicamente de sociedades y ciudadanos, y que sólo desde el conocimiento, la convicción y la creencia en Europa podremos, entre todos, continuar avanzando en este proyecto común.

Así pues, Hungría, como hizo España en su momento, se enfrenta al difícil reto de la transformación y modernización del país.

No resulta fácil pasar de un sistema totalitario a una sociedad basada en el pleno respeto de las libertades. Pero, en la medida en que la experiencia pueda servir de consejera, debo decirles que la sociedad española actual es completamente diferente a la de hace 20 años.

Este cambio de mentalidad, esencial en cualquier evolución, ha propiciado un país moderno y solidario, que participa activamente en todos los foros, con la ambición de promover la paz y la seguridad internacionales, así como la defensa de los derechos humanos.

Hungría, gracias al empeño de sus representantes, democráticamente elegidos, se orienta claramente en la nueva dirección. Y en ello tendrá siempre la ayuda y la solidaridad españolas.

Desde el momento en que se produjo la crisis del mundo comunista, la Comunidad Europea entendió que era su obligación moral incorporar a los países que recuperaban su libertad, y sin quienes el proyecto de Europa quedaría incompleto.Desde la perspectiva actual, creo que nos podemos felicitar por los logros alcanzados en este terreno.

En la Cumbre de Copenhague se definió la voluntad de la Unión Europea de abrirse a nuevos miembros y se establecieron los criterios económicos y políticos de la futura ampliación.

En la Cumbre de Essen se planteó ya el modo de efectuar esta progresiva integración: diálogo estructurado, incremento de las relaciones comerciales y apertura de mercados.

Las resoluciones de la Cumbre de Madrid, durante nuestra Presidencia, esbozan ya el futuro calendario para la fase inicial de las negociaciones, a la luz de los resultados de la importante Conferencia Intergubernamental.

El proceso de ampliación se encuentra encauzado gracias al trabajo de todos: de la Unión, de sus países miembros y de los países candidatos. Y deberá concluir en los plazos previstos con unos frutos para todos beneficiosos.

Señor Presidente:

Los profundos esfuerzos realizados también el retorno concierto internacional con éxito sus grandes se han reflejado fortalecimiento de sus países vecinos.

cambios y los han permitido de su país al donde desarrolla capacidades, que también en el relaciones con losEn este contexto todos los esfuerzos dirigidos a un aumento de la confianza, así como de las relaciones de buena vecindad, no pueden sino contribuir al reforzamiento de la estabilidad en Europa Central.

La República de Hungría ha estado presente durante los últimos años en puestos de máxima responsabilidad en organismos internacionales. En 1995 ejerció la Presidencia de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Su participación en las misiones de paz y sus iniciativas para la prevención y la solución pacífica de las crisis merecieron la unánime felicitación de todos los miembros de la OSCE, felicitación a la que me uno desde esta tribuna.

Las nuevas circunstancias y la realidad histórica de Europa nos impulsan hoy a la adaptación de nuestras estructuras de seguridad y de defensa. La Cumbre de la Alianza Atlántica de Berlín, en junio del presente año, ha reafirmado su voluntad de apertura a las nuevas democracias centroeuropeas. Se trata de un proceso gradual, centrado en la transparencia y en el diálogo, y que debe tener en cuenta los legítimos intereses de seguridad de todos, con objeto de no crear nuevas divisiones en nuestro continente.

Hungría, en ejercicio de su soberanía, ha expresado su deseo de convertirse en miembro pleno de la Alianza y ha sido uno de los primeros países en firmar un programa individual en el marco de la Asociación para la Paz, donde actualmente desarrolla una variedad de esquemas de colaboración. Está además contribuyendo generosa y eficazmente a las operaciones de mantenimiento de la paz en la ex- Yugoslavia, donde debemos seguir luchando por fortalecer la frágil paz alcanzada.

Hungría se ha embarcado también en la necesaria modernización y reestructuración de sus Fuerzas Armadas, para hacer frente a las nuevas situaciones.

Todo ello ha permitido una mayor confianza y un acercamiento progresivo a una Alianza en clara renovación, donde, en un futuro, al mismo tiempo que se refuerza el vínculo trasatlántico, la identidad europea de defensa tendrá un peso definido.

Sin duda alguna, por su firme compromiso con los valores democráticos, su defensa de los derechos humanos y su política de buena vecindad, Hungría está llamada a jugar un papel de máxima relevancia en la nueva arquitectura de seguridad europea. Y para ello tendrá también el apoyo y la solidaridad españoles, porque la construcción de una sociedad internacional basada en la democracia y el derecho, en la paz y la seguridad, es nuestra motivación exterior más profunda.

Señor Presidente:

Europa está viviendo en este fin de siglo una aceleración de su historia. Por primera vez se nos presenta la ocasión propicia de conseguir su unidad mediante el consenso democrático. Se trata de una tarea de enorme envergadura, en la que sin duda surgirán dificultades; pero es una oportunidad que no podemos desaprovechar.

Las vivencias anteriores muestran que cada ampliación ha supuesto una recreación, una refundación de Europa. A la hora de su adhesión, España añadió su experiencia y su sensibilidad por la comunidad iberoamericana y los países mediterráneos. Hoy las transformaciones del mundo actual nos obligan a ser ambiciosos: Europa será un gran mercado sin fronteras internas, que facilitará la prosperidad de sus ciudadanos, pero también tendrá que organizarse teniendo en cuenta los nuevos retos que se presentan: crear la moneda única, traducir el crecimiento en empleo, preservar el medio ambiente y favorecer el equilibrio y la solidaridad entre todas las regiones de la Unión.

Creo que estos ideales son el ejemplo que debemos ofrecer a nuestros ciudadanos. Ellos son, sin duda, los principales protagonistas de la futura unidad europea.

Para participar con energía en este gran proyecto, Hungría cuenta con su milenaria historia en Europa, y con la voluntad decidida de sus representantes y de su pueblo.

Señor Presidente, Señoras y Señores Diputados:

Agradezco de nuevo la invitación a compartir con Ustedes la celebración del 1.100 Aniversario y deseo a esta Asamblea los mayores éxitos en su trascendental labor de transformación y modernización de la sociedad.

Muchas gracias.

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