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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto conmemorativo del IV Centenario del Colegio de Abogados de Madrid

Madrid, 11.07.1996

Q

uiero que mis primeras palabras sean de felicitación al Colegio de Abogados de Madrid al cumplir cuatrocientos años, acontecimiento que hoy conmemoramos con la asistencia de cualificados representantes del mundo de la justicia y la abogacía y de distinguidas autoridades de los distintos poderes del Estado.

Os agradezco sinceramente la Medalla de Oro del Cuarto Centenario que acabáis de entregarme, y que acepto como muestra de vuestro afecto y prenda de vuestro compromiso personal y colectivo con la decisiva tarea a la que os dedicáis.

En una de las caras de esta medalla aparece la efigie de Felipe II, el Rey de España que en 1956 firmó la Real Cédula de creación de este ilustro Colegio.

De entonces acá, muchos miembros de esta Corporación han contribuido con su esfuerzo al progreso del derecho y la justicia, y han enaltecido con su ejemplo importantes parcelas de la vida pública y la cultura española.

En las conmemoraciones de este año habéis querido subrayar la labor de cuantos os precedieron y su aportación en muchas de las encrucijadas históricas por las que ha atravesado nuestra Patria.

Su recuerdo es hoy un estímulo para vuestro espíritu de servicio permanente a la sociedad de la que sois parte y que contribuís a construir y consolidar.

En efecto, la protección y el progreso de los derechos, núcleo de vuestra profesión, es condición inexcusable de una adecuada evolución social, que sepa asumir y racionalizar los retos y conflictos propios de su crecimiento y sembrar las semillas de un futuro mejor.

La paz, el desarrollo y el bienestar, tanto individual como social, no pueden concebirse en nuestros días sino como fruto de la justicia.

A vosotros, como abogados, os corresponde procurar en los diversos ámbitos de vuestra profesión la realización de este ideal en el marco del Estado de Derecho que establece nuestra Constitución.

Como colaboradores insustituibles en el funcionamiento del aparato de la justicia tenéis un papel destacado en el proceso de consolidación de los derechos fundamentales que definen y vertebran nuestra convivencia.

No menos importante es vuestra tarea, que ejercéis a diario, de concertar diferencias y conjugar intereses. Con ella, contribuís a mejorar la realidad social mediante la búsqueda de fórmulas eficaces con que atender sus necesidades y aspiraciones específicas.

Para llevar a buen término vuestra delicada función es esencial el espíritu de solidaridad y cooperación intercolegial.Con este propósito, este año habéis convocado a vuestros compañeros de profesión de España y del mundo, con los que habéis tenido ocasión de contrastar provechosamente, en el marco de la celebración de vuestro aniversario, los problemas comunes, intercambiar vuestras respectivas experiencias y explorar posibles soluciones.

Ser abogado es ante todo un testimonio y una vocación. Al cumplir vuestro cuarto centenario, os animo a perseverar en la defensa de los principios que profesáis y a actualizar constantemente vuestro compromiso con la defensa de la dignidad de la persona y los valores éticos y sociales que os distinguen y con los que prestáis un servicio permanente de valor incalculable a España y a todos los españoles.

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