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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el XXX Aniversario de las becas del ICEX

Madrid, 05.05.2005

C

on gran alegría nos unimos la Princesa y yo a esta celebración y participamos del orgullo con el que el ICEX quiere mostrar el acierto que supuso la creación de su programa de becas hace ahora 30 años, hacer balance de su evolución y efectos, y mantener vivo el impulso que facilitó su puesta en marcha, aún con todos los cambios de circunstancias y coyunturas ocurridos desde entonces. Por ello quiero agradecer al Instituto Español de Comercio Exterior la amabilidad y la deferencia que han tenido al invitarnos a presidir este acto.

No exagero al decir que me satisface especialmente estar hoy aquí con vosotros. Son ya unos cuantos años los que me vinculan de alguna forma con su actividad, siguiendo siempre con interés la trayectoria de nuestro comercio exterior, y apoyando o impulsándolo cuando así fuera menester. Guardo, por ello, un recuerdo imborrable de mi participación en diversas Ferias, Foros o Encuentros internacionales con empresarios españoles; unas actividades que, a lo largo de estos años, me vienen ofreciendo la oportunidad de volcar mis mejores esfuerzos para apoyar y alentar a nuestras empresas y para promover los intereses comerciales de España en los mercados extranjeros. Se trata de un trabajo que siempre he asumido con una enorme ilusión - que felizmente ahora también comparte conmigo la Princesa- y que, no sólo concibo como tarea institucional de primer orden, sino también como compromiso personal e ineludible al servicio del desarrollo de España y de la elevación del nivel de vida de todos los españoles.

El proceso de internacionalización de nuestra economía en los últimos decenios -y con ella la profunda modernización vivida por España- no habría sido posible sin el decidido esfuerzo conjunto de empresas y Administración por proyectar nuestra oferta de bienes y servicios más allá de nuestras fronteras. En el ICEX está depositada gran parte de la deuda de gratitud contraída por la sociedad española por los beneficios que este proceso de internacionalización le ha reportado.

En nuestros días la empresa española tiene ante sí nuevos desafíos para implantarse en un mercado internacional cada vez más competitivo, y que no cesa de expandirse. La inversión en innovación y desarrollo, en imagen y en capital humano, es la vía para conseguir la diferenciación de nuestros productos y servicios, así como la generación de un mayor valor añadido. Además, en la llamada "nueva economía" los fondos que se destinan a la formación de los ciudadanos pasan a constituir la inversión más sólida y rentable para un país, por el efecto multiplicador para su riqueza futura; y se revaloriza especialmente el capital humano, que pasa a ser uno de los principales activos empresariales.

En este contexto, desde 1975 el ICEX ha acertado a desarrollar un ambicioso y eficaz Programa de Becas. La transformación de este Programa a lo largo de sus 30 años de existencia -que hoy conmemoramos-, su crecimiento y perfeccionamiento, constituyen un ejemplo del compromiso del Instituto con el proceso de internacionalización de nuestras empresas, mediante la sucesiva adaptación de sus programas de formación a los cambios de los mercados internacionales y a las nuevas necesidades empresariales.

La concesión de becas ha sido, por lo tanto, una constante a lo largo de la vida del ICEX, habiendo llegado a convertirse en un referente para aquellas Instituciones que, tanto en España como en otros países de la Unión Europea, han puesto en marcha iniciativas de similar naturaleza y alcance.

No sólo es notable el número de becas que se convocan cada año -más de 300-, sino también el compromiso formativo individual que se asume con cada becario durante más de dos años de su especialización profesional. Junto a la formación rigurosa, teórica y práctica, que los jóvenes reciben a lo largo de ese periodo, debe destacarse la oportunidad que para ellos supone su inmersión durante al menos un año en un país tercero.

Las experiencias que los jóvenes becarios acumulan en ese entorno constituyen un enorme caudal que contribuye a completar su formación profesional y personal y que les permite entender el mundo actual desde una perspectiva mucho más amplia, y por lo tanto más rica.

Muchos de los jóvenes, que en su día se beneficiaron de este apoyo de la Administración, ocupan hoy posiciones de relieve en el mundo laboral en las que aplican los conocimientos adquiridos durante el periodo de disfrute de la beca, generando un efecto riqueza suplementario de indudable trascendencia. Y es que la transmisión y puesta al servicio de nuestra sociedad de un mayor conocimiento de nuestro entorno internacional constituye, sin duda, uno más de los efectos que contribuyen a perfeccionar y aumentar el necesario entendimiento de la creciente interrelación y proyección de España como país inmerso en un mundo global.

Me alegra constatar que el Instituto ha sido también pionero en la aceptación de las nuevas coordenadas del concepto de ciudadanía comunitaria y en la facilitación de la libre movilidad del factor trabajo dentro de la Unión Europea. Desde 1998 su Programa de Becas admite candidatos de cualquier país de la Unión Europea; en 2004 más de 4.000 candidatos de los restantes países de la Unión solicitaron participar en los distintos Programas de Becas del Instituto.

Debe destacarse, asimismo, que el proceso de formación que ofrecen los Programas de Becas del ICEX se lleva a cabo a través de la Red de Oficinas Económicas y Comerciales de las Embajadas de España. Hoy en día los becarios se forman en 92 destinos exteriores, cuando sólo eran 10 en 1975.

También es importante subrayar la labor de cohesión territorial que ha ejercido el Programa a través de los años, por la gran diversidad geográfica del origen de los becarios. Prácticamente todas las Comunidades Autónomas están representadas en cada una de sus ediciones, permitiendo que los becarios puedan conocer a fondo a becarios de otras procedencias y orígenes, trabajando en un mismo objetivo común: la internacionalización de la empresa española.

En suma, me alegra especialmente comprobar que a lo largo de estos 30 años han pasado por el Programa más de 2.500 jóvenes profesionales que se han especializado en el apoyo a la empresa española en su aventura internacional. La trayectoria profesional de este colectivo es de lo más variada, dedicándose a prestar hoy en día sus servicios profesionales, tanto en el sector privado como en el sector público español o en Organismos internacionales. Hoy no pueden estar todos aquí pero les representa a todos la Asociación de Antiguos Becarios y algún miembro de cada promoción, que dan testimonio de estos 30 años de éxito.

España es hoy un país moderno, abierto y plenamente inmerso en la economía global, que ha logrado ocupar un lugar con peso específico en la gran escena del comercio internacional. Para responder a esta nueva realidad, contamos con un instrumento especializado, el ICEX, que todos juntos debemos apoyar y alentar. Estoy convencido de que, por su parte, los profesionales de la Administración Comercial Española y, en particular, la ya citada Red de Oficinas Económicas y Comerciales, continuarán prestando su máxima dedicación y empeño al servicio de nuestras empresas, acompañando y guiando sus pasos en el exterior. Seguro que el nuevo Plan de Mercados de Alto Potencial constituirá una herramienta de gran utilidad.

La reciente creación de la Asociación de Antiguos Becarios del ICEX es también un paso en esa dirección. La Asociación puede convertirse en un foro de discusión de los retos y oportunidades en los mercados internacionales que genere nuevas propuestas de apoyo a nuestras empresas en el exterior.

Enhorabuena por el excelente balance que arroja el importante aniversario que hoy nos congrega. Desde aquí, queremos animar a todos, a continuar con la encomiable labor de apoyo al proceso de internacionalización de nuestras empresas.

Concluyo mis palabras reiterando nuestro más efusivo reconocimiento a cuantos habéis contribuido al desempeño de esta tarea, tan valiosa para el futuro desarrollo de España y el bienestar de todos los españoles. Una tarea en la que puedo aseguraros que contáis con nuestro entusiasmo y entrega personal en apoyo de vuestras actividades, así como con el respaldo y el aliento de la Corona.

Muchas gracias.

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