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Palabras de Su Majestad el Rey a la Comandancia Suprema de la Alianza Atlántica con motivo del "Shapex'96"

Bélgica(Mons), 25.04.1996

G

eneral Joulwan,Señor Secretario General,Señores Ministros,Señores Embajadores,Queridos compañeros de armas,Señoras y Señores,

Constituye para mí una especial satisfacción encontrarme aquí esta noche, respondiendo así a la amable invitación que me cursara el Comandante Supremo Aliado en Europa, para poderme dirigir a todos ustedes.

Quiero comenzar por felicitar al General Joulwan y a todos los hombres y mujeres que trabajan en su Cuartel General, por la magnífica labor desarrollada en la preparación y dirección de las operaciones de la IFOR en Bosnia-Herzegovina. Esta Fuerza Aliada constituye para España un ejemplo muy útil de las estructuras que podremos necesitar en el futuro para hacer frente a las eventuales contingencias que puedan surgir en la periferia de nuestra Zona de Responsabilidad.

Permítanme recordar que el primer reto al que se enfrentó la Alianza, al término de la Guerra Fría, fue responder a los que se preguntaban si la OTAN tenía un futuro. Para España ha quedado reafirmada la necesidad y la utilidad de la Organización, desde su capacidad para adaptarse a los profundos cambios ocurridos en el panorama geoestratégico de Europa y su periferia.

El Tratado de Washington se concibió para establecer una garantía de defensa ante un ataque armado contra el territorio de las Partes. Esa misión de defensa territorial adquirió una mayor complejidad ante el sustancial aumento del alcance de las armas, que ponía en peligro a las poblaciones de los países miembros, incluso a distancias intercontinentales, sin necesidad de que se produjese la violación de sus fronteras.

Más tarde, la Alianza empezó a constatar que la supervivencia de nuestras sociedades y la protección de nuestros intereses no quedaban necesariamente garantizadas con a defensa de sus territorios y poblaciones, Esos intereses nacionales y colectivos - en un mundo cada vez más interdependiente- podían asimismo verse afectados en zonas alejadas de nuestras fronteras, fuera del área de responsabilidad de la OTAN.Terminada felizmente la Guerra Fría, observamos que los riesgos para nuestras sociedades e intereses no han desaparecido, que las inestabilidades producidas, por causas muy variadas y de origen difícil de predecir, siguen y seguirán afectando a nuestra seguridad.

Señoras y Señores,

Si examinamos la historia de la Alianza, ya muy cercana al medio siglo, podemos comprobar que su estrategia político-militar ha sabido evolucionar para adaptarse a estos cambios. Al elemento "defensa militar" se añadió, al final de la década de los sesenta, el elemento "diálogo" y en el Nuevo Concepto Estratégico de 1991 se ha incorporado el elemento "cooperación".

Estos elementos no han sido meros conceptos vacíos de contenido; la eficacia y la credibilidad de la defensa aliada hizo posible el inicio y el desarrollo de un diálogo fructífero y a España le complace comprobar que el término cooperación no es simplemente un concepto político, sino que es también un sentimiento real, del que es muestra evidente la compañía hoy de numerosos representantes de nuestros Socios de Cooperación.

España comparte la opinión de que estos tres elementos: defensa, diálogo y cooperación no son fases sucesivas de la evolución de la Alianza, sino ramas de un mismo árbol, factores que deben coexistir y simultáneamente evolucionar. En otras palabras, la defensa debe adaptarse, pero no debilitarse.

Hoy nuestros países se plantean qué clase de instrumento militar y de estructuras defensivas necesitaremos en el próximo milenio.

Lógicamente, las estructuras militares de nuestra Alianza deberán adaptarse para responder a nuevos riesgos y afrontar incertidumbres, pero habrá que tener en cuenta muchos otros factores que afectarán sustancialmente al futuro de estas estructuras.

La amenaza de un ataque masivo a los territorios de los países aliados ha desaparecido; el Nuevo Concepto Estratégico así lo reconoce. Sin embargo, los riesgos que subsisten para la seguridad aliada son de naturaleza muy diversa y multidireccionales, lo que los hace difícil de predecir y valorar.

Entre estos riesgos tenemos que reconocer que existe la posibilidad de proliferación de armas de destrucción masiva en determinados países, que tendremos que seguir muy atentamente. Si bien es cierto que habrá que desarrollar las medidas defensivas apropiadas para garantizar la seguridad de nuestras fuerzas allá donde se desplieguen, el mejor servicio que podríamos prestar a la Humanidad sería contribuir con nuestros medios a evitar que se produzca esa proliferación.

Los recursos económicos que se podrán destinar a la obtención y mantenimiento de medios de defensa continuarán siendo escasos, ya que nuestras sociedades reclaman legítimamente el "dividendo de la paz". Pero al mismo tiempo una defensa moderna exige de nosotros un esfuerzo continuo para el desarrollo de medios y tecnologías que permitan la eficacia militar.

Señoras y Señores,

Sé que se está trabajando intensamente desde hace meses en lo que deberá ser la futura estructura militar de la OTAN y que uno de los factores que se están teniendo en cuenta en esos trabajos es cómo reflejar adecuadamente en la nueva estructura de mandos la identidad europea de defensa. España reconoce que, en este punto, es necesario trabajar con imaginación para conseguir un resultado aceptable para todos.

La Organización que se diseñe deberá ser capaz también de acoger con facilidad a posibles nuevos miembros de la Alianza. España conoce bien la complejidad y las dificultades que entraña la llegada de un nuevo país a la OTAN y todo lo que se haga para allanar ese camino nos beneficiará a todos.

En ese sentido, podemos estar satisfechos de los buenos resultados que se están consiguiendo en el marco de la Asociación para la Paz; el gran número de ejercicios combinados que llevan a cabo fuerzas aliadas y fuerzas de nuestros socios de cooperación es un excelente modo de ir forjando un instrumento militar que nos será de gran utilidad en casos como el de la IFOR en Bosnia-Herzegovina, donde unidades de la mayor parte de los países aquí representados esta noche están trabajando conjuntamente con gran éxito. Espero que sigamos desarrollando todas las posibilidades que la Asociación para la Paz nos ofrece y que ello contribuya al fortalecimiento de nuestra seguridad.

Las nuevas estructuras, además, deberán ser lo suficientemente flexibles para poder acoger a fuerzas de otros países no aliados que -en caso necesario y si así lo desean- puedan contribuir a operaciones de paz dirigidas y organizadas por la OTAN.

Junto a estos factores de cambio, existen también unas características esenciales que deben continuar definiendo a nuestra Alianza y a sus estructuras, si queremos que siga desempeñando sus funciones esenciales de seguridad con éxito y eficacia.

Es cierto que, en el futuro, los escenarios más probables serán las crisis y los conflictos de baja intensidad, pero, a juicio de España, la Alianza tendrá que seguir manteniendo su capacidad de disuasión contra ataques armados, para preservar la seguridad, la independencia y la integridad territorial de sus miembros.

Aunque ello permita diseñar unas estructuras más ligeras y flexibles, éstas deberán seguir siendo permanentes y multinacionales. Para mi país, estas estructuras adaptadas a la nueva situación deberían permitir la participación plena de todos los miembros de la Alianza, sin debilitar nuestro esencial vínculo trasatlántico, cuyas raíces se urdieron hace ya poco más de quinientos años.

El nuevo milenio deberá ser testigo de un nuevo vínculo que materialice, de forma estable y duradera, nuestra relación de seguridad con el Este y garantice a las generaciones venideras un futuro en paz. Si la seguridad es indivisible, este principio es aplicable a todo el continente europeo. Estoy seguro de que encontraréis muy pronto fórmulas y procedimientos que permitan dar seguridades a todos nuestros vecinos sobre los efectos benéficos y estabilizadores de la existencia de la Alianza.

Y, por obvio que sea, permítanme recordar que nuestra Alianza no sólo tiene vecinos en el Este. Lo que se ha dado en denominar últimamente como "la periferia meridional de la Alianza" constituye un amplio arco de países, fuente potencial de eventuales aliados que nos pueden prestar su inestimable cooperación en casos de crisis. La composición de la coalición en la Guerra del Golfo y la de la IFOR en la antigua Yugoslavia son pruebas evidentes de ello.

No obstante, esta cooperación, de gran valor político, no puede ser requerida sólo cuando la necesitamos. Conviene fomentarla y, para ello, es necesario el diálogo, el intercambio de experiencias, los contactos frecuentes. No podemos permitir que dichos países sigan desconociendo lo que la OTAN es y puede hacer y lo que la OTAN no es y no quiere hacer.

En los países ribereños del Mediterráneo existen focos de tensión, conflictos internos y enfrentamientos armados que nos pueden afectar a todos. Pero las inestabilidades fuente de estos conflictos se previenen mejor con el diálogo y la cooperación. Este tercer vínculo, el transmediterráneo, seguirá siendo fomentado por mi país como el mejor medio de lograr la estabilidad de nuestra periferia meridional. La Alianza tendría un importante papel que jugar en la construcción de este vínculo, al que nuestras Autoridades Militares pueden cooperar de forma muy eficaz.

A sólo cuatro años del próximo milenio, sé de la ardua y compleja labor que tienen que desarrollar las Autoridades Militares de la Alianza y de nuestros socios de cooperación para transformar las estructuras y los procedimientos comunes, para adaptarlos a las nuevas tareas y las nuevas circunstancias.

Los militares saben por experiencia que es relativamente fácil dictar criterios y directrices, pero que transformarlos en acciones concretas y eficaces es bastante más complicado.

Sin embargo, estoy seguro de que, al final del proceso ya iniciado, se lograrán las estructuras militares que la Alianza necesita, pues su imaginación y capacidad de innovación han sido reiteradamente demostradas.

Desde aquí, me permito animarles a ello.

Muchas gracias.

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