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Palabras de Su Majestad el Rey en la sesión inaugural del XXV Congreso de la Unión Internacional de Editores

Barcelona, 22.04.1996

A

l iniciar mis palabras quiero en primer lugar hacer llegar mi saludo a los organizadores y asistentes a este Congreso de la Unión Mundial de Editores, deseando a sus participantes, y en especial a quienes acuden a estas deliberaciones desde fuera de nuestras fronteras, una feliz estancia en la ciudad que hoy nos acoge.

La celebración de esta reunión confirma una vez más que Barcelona es una de las grandes capitales de la actividad editorial. Desde que en 1553 fundó su Confraria dels Libraters, ha desarrollado esta particular vocación y ampliado su proyección en la vida española conforme a las necesidades de cada tiempo, combinando con acierto la experiencia de la tradición con las necesarias innovaciones.

Nos encontramos, pues, en un ambiente ideal para reflexionar sobre un hecho cultural tan viejo y tan nuevo como el libro y la edición.

A estas razones hay que añadir este año la celebración del centenario de vuestra Unión, al que, junto con la Reina, me uno deseándoos larga vida y fecundos resultados en la importante tarea a la que os venís dedicando desde vuestra fundación.

Muchos son los asuntos que vais a tratar. De todos ellos creo que merece particular atención vuestro lema de que "editar es crear y progresar en libertad", con el que confirmáis la trascendencia de vuestra función en el mundo actual, necesitado quizá más que nunca del estímulo auténticamente creador de una civilización enraizada en la libre expresión de los hombres y de los pueblos.

Cada libro que editáis es un vehículo de cultura, pero el conjunto de todos ellos y el trabajo que dedicáis a difundirlos va más allá, puesto que expresa los valores y necesidades y, en definitiva, la imagen del carácter de nuestro tiempo.

La creación literaria y la riqueza artística, la reflexión sobre las grandes cuestiones que hoy se nos plantean, el bagaje de conocimientos y técnicas necesarios para realizarse en un sistema de relaciones cada día más competitivo, e incluso la calidad de vida, son objeto de vuestra dedicación.

De este modo difundís, y aun en ocasiones creáis, un conjunto de referencias en las que se asienta y del que recibe su justificación nuestro sistema de convivencia, anticipando en no pequeña parte un futuro de solidaridad centrado en un horizonte de convicciones compartidas y respuestas eficaces.

La promoción del libro y de la lectura deben seguir siendo los grandes objetivos de todos los que participan en esta noble actividad, que va del autor al lector.

En vísperas de vez primera del Día debemos expresar n confianza en que contribuirá a la conciencia común la trascendencia cultural.

Los libros son, y deben seguir siendo cada día más, uno de los factores que mejoran y facilitan el entendimiento entre los pueblos, al establecer lazos duraderos de relación entre diferentes áreas geográficas y culturales.

Los editores fomentáis el conocimiento e intercambio cultural, conforme a las identidades específicas de cada individuo y cada grupo.

De este modo contribuís decisivamente al enriquecimiento del patrimonio intelectual y ampliáis su horizonte mediante una adecuada valoración de cada una de las aportaciones que lo integran.

A este respecto, deseo referirme especialmente a la labor que vienen realizando los editores de los países iberoamericanos de ambos lados del Atlántico que, a través del libro y la lengua común, han sido los artífices del mantenimiento de nuestra comunidad respetando las peculiaridades tan ricas como diferenciadas que conviven en nuestros respectivos países.

El libro estimula la creatividad y desarrolla la imaginación. De ahí su particular importancia en la formación y desarrollo de la juventud.

Os animo a alimentar, desde vuestra función como editores, la ilusión y la esperanza de los jóvenes, de las que dependen su porvenir y el de todos nosotros.

Permitidme también destacar la importancia que para el éxito de vuestro trabajo tiene la incorporación al proceso de edición de las posibilidades casi ilimitadas que nos proporcionan los avances tecnológicos, cuyo progreso abre un camino de libertad que debemos seguir resueltamente en los umbrales del año 2.000.

Os deseo que Barcelona proyecte dedicación a la instrumento de paz todo el mundo.

Queda inaugurado el vigésimo quinto Congreso de la Unión Internacional de Editores.

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