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Palabras de Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina en la entrega de los Premios de Periodismo Salvador de Madariaga

Madrid, 08.05.2000

N

os reunimos aquí para hablar de Europa con periodistas europeos. Es éste un lugar especialmente adecuado para reiterar nuestra fe en la libertad de expresión y el haz de derechos fundamentales que en ella confluyen.

Quiero, por tanto, que mis primeras palabras sean de recuerdo y homenaje a  José Luis López de Lacalle, cuyo asesinato  es un grosero atentado a la dignidad de la persona y a la profesión periodística, que merece nuestra más enérgica condena y repulsa.

Al entregar este año los Premios Salvador de Madariaga, felicito muy cordialmente a quienes los reciben, en reconocimiento a unos méritos que el Jurado que los ha otorgado ha querido especialmente destacar.

En Javier Fernández Arribas, Subdirector de Colpisa, su larga dedicación y brillante trayectoria en el tratamiento de los temas europeos, en los más diversos medios, incluidos los libros.

En Concepción Boo, de CNN +, la difícil facilidad, fruto de su firme vocación europea, de un lenguaje directo a la vez que riguroso, que le conecta especialmente con las audiencias más jóvenes.

Y en Guillermo Fesser y Juan Luis Cano, Gomaespuma, su fórmula exclusiva de envolver  la información, desde M-80 Radio, con la siempre grata vestidura del humor, y de poner su ingenio al servicio de una solidaridad que nos hace mejores.

Sus cualidades, particularmente adecuadas al objetivo de estas  distinciones, son también muy oportunas en la actual  coyuntura de España en Europa, que es la de miembro activo y comprometido en los proyectos, tanto políticos y sociales como económicos y culturales, de nuestro Continente.

Nuestra conciencia europea se ejerce hoy día sobre realidades concretas, que no excluyen metas ambiciosas. Esta  situación, resultado de un esfuerzo tenaz y compartido de todos los españoles, nos conduce a una nueva perspectiva de nuestro papel en el concierto europeo. Que ya no es sólo la de la satisfacción, bien fundada, de participar en sus afanes, sino la de la responsabilidad en su progreso y desarrollo.

Para que este enfoque se extienda y arraigue profundamente en el conjunto de la sociedad, que es el ámbito en que han nacido y al que se dirigen estos Premios, el peso de los medios de comunicación es cada día más decisivo.

En un horizonte colectivo cada vez más determinado por su impacto, a ellos corresponde hacernos pensar en Europa como tarea que nos  incumbe a todos, y familiarizarnos con sus vicisitudes a través de una información libre y una crítica constructiva.

Esta labor de divulgación cobra mayor relieve en momentos, como el actual, caracterizados por una profunda transformación de la economía y la sociedad, no sólo europea sino  mundial.

Las reflexiones e interpretaciones de los medios de comunicación deben servir de acicate para crear una opinión basada en sólidas convicciones y dirigir a todos los europeos hacia un futuro de paz, justicia y prosperidad.

Puesto que los jóvenes van a ser los protagonistas y gestores del mañana, es imperativo indeclinable el de concienciarles e implicarles en estos propósitos, para que los vean como propios y se sientan llamados a llevarlos adelante.

Sé que la Asociación  de Periodistas Europeos es especialmente sensible a estas consideraciones. Les animo a continuar promoviéndolas con la dedicación que les distingue, y a seguir proponiéndonos con estas recompensas ejemplos a seguir.

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