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Palabras de S.M. el Rey en el acto de entrega de los Premios Rey Jaime I

Valencia, 16.09.1998

U

na vez más tengo la satisfacción de presidir este acto y expresar mi felicitación a quienes otorgan, patrocinan y reciben estos Premios.

Desde hace al menos medio siglo la importancia de un país se mide muy especialmente por el nivel de su ciencia y su tecnología.

Una y otra son hoy claves del crecimiento y motores indispensables del desarrollo. Requieren vocaciones muy acendradas, la asignación de recursos suficientes y un ambiente social que estimule a quienes se dediquen a estas tareas y den a conocer sus resultados, tanto a los círculos especializados cuanto a la opinión pública en general.

Los Premios Rey Jaime I se establecieron para reconocer la labor investigadora y subrayar su importancia en nuestros días.

Ahora cumplen sus primeros diez años, y es justo recordar que han alcanzado plenamente los objetivos que perseguían.

En esta fecha tan señalada, quiero por tanto felicitar a la Generalitat Valenciana y a la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados por el éxito de su iniciativa y el merecido prestigio de que gozan estas distinciones.

Uno y otro son frutos de la ilusión y esfuerzo dedicados a difundir un mensaje de altos vuelos, suscitar las adhesiones de ilustres patrocinadores, y articular un sistema ejemplar de cooperación entre las instituciones, el sector privado y su entorno social.

Mucho deben también a sus Jurados, que al congregar a relevantes personalidades, entre ellos varios Premios Nobel, garantizan al más alto nivel la calidad de estas distinciones y la categoría de cuantos las merecen.

No voy a detenerme en la relación de los méritos de los premiados este año, pues son de todos conocidos. Quiero, en todo caso, subrayar que quienes reciben hoy estas recompensas las honran a su vez con el brillo de su talante humano y profesional, con los que tanto han contribuído al progreso de sus respectivas especialidades.

Estos Premios son el resultado de una continuidad que ha mantenido y aun incrementado su valor, y ampliado su capacidad de convocatoria. Podéis sentiros orgullosos de haber vencido el transcurso del tiempo, que erosiona los proyectos más nobles, gracias al rigor y exigencia que siempre habéis dedicado al vuestro.

La obra que realizáis no termina en el presente, sino que se prolonga hacia el futuro. La investigación es un proceso que por sí mismo promueve un cambio de horizonte, procurándole metas nuevas y más ambiciosas.

Estos son los objetivos que perseguís. La investigación básica, la economía, la medicina clínica y el medio ambiente a los que dedicáis vuestros Premios son temas prioritarios y seguirán siéndolo, quizá en mayor grado, en el próximo siglo.

Termino destacando la importancia de  vuestra  actividad en el  desarrollo  de la ciencia y la investigación en España, al premiar a quienes han realizado la mayor parte de su obra en nuestra patria.

Sabéis que la Corona se identifica con este propósito y ve en él uno de los ejes principales de nuestro progreso.

Creo que la conmemoración de vuestro décimo aniversario es la ocasión más oportuna para formular esta reflexión, que me consta compartís.

Al felicitar de nuevo a los premiados y a quienes han hecho posible el acto que hoy celebramos, les animo a continuar con ilusión y optimismo su tarea, en la que   les deseo muchos y duraderos éxitos.

Queda abierta la convocatoria de los Premios Rey Jaime I de 1999.

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