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Palabras de S.M. el Rey en la cena de gala ofrecida al presidente de Chile

Madrid(Palacio Real), 04.06.2001

S

eñor Presidente, Señora,

Vuestra presencia entre nosotros es motivo de una muy profunda satisfacción para la Reina, para Mí y para todo el pueblo español. Os doy la más cordial y afectuosa bienvenida a España, junto con la distinguida Delegación que os acompaña, en esta primera visita de Estado que hacéis a nuestro país.

Os deseamos una estancia muy grata y confiamos en que los diversos contactos que vais a mantener hagan aún más profundos y fuertes los vínculos que felizmente nos unen.

Durante estos días vais a desarrollar un intenso programa. Sin duda, recibiréis muchas y variadas impresiones en todos los ámbitos que componen ese entramado, cada vez más rico, de nuestras relaciones.

Pero, sobre todo, Señor Presidente, percibiréis con claridad el sincero mensaje de admiración y afecto que el pueblo español profesa, por tantas razones, a la nación chilena.

Chile representa para los españoles una vieja amistad, unos intensos lazos históricos y familiares y una espléndida cultura de gran creatividad y sensible presencia entre nosotros. El pasado año, Jorge Edwards, cuya compañía esta noche nos honra a todos, recibió el Premio Cervantes. Antes, el poeta Gonzalo Rojas fue galardonado con el Premio Reina Sofía. Y, estos mismos días, varios de los museos y salas de Madrid nos han puesto en contacto directo con la obra de Vicente Huidobro, con la de Nicanor Parra y con la conjunta de Sergio Castillo y José Balmes.

Chile ofrece a los españoles la imagen de una sólida integración nacional y de una intensa vida política, enraizada en una tradición democrática que se expresa a través de la solidez de sus instituciones. Seguimos además, con interés y admiración, la proyección de Chile al exterior y su dinámica presencia en los más variados foros internacionales.

Señor Presidente,

Apreciamos en vuestra visita a España el testimonio de una clara voluntad -que compartimos plenamente- de dar continuidad a la fructífera historia de nuestras relaciones e impulsar las variadas iniciativas conjuntas que en el ámbito político, económico, cultural, académico y militar están ya en marcha.

Nuestras dos Naciones comparten el empeño de actuar de forma constructiva en la compleja coyuntura mundial. La realidad contemporánea se define por un sistema económico expansivo, una creciente apertura de los mercados, una tecnología de la información en continuo avance y unos movimientos de capital cada vez más liberalizados. El momento actual es rico en desafíos y en oportunidades.

Chile y España han decidido aprovecharlo. Para ello, han elegido la apertura económica, la política de reformas consensuadas y el fomento de la inversión productiva como medios seguros para crear riqueza y empleo.

Señor Presidente,

España y Chile son conscientes del alcance de los actuales procesos de reordenación de los grandes espacios regionales y de la trascendencia que tiene reforzar la comunicación entre ellos. Son fenómenos complementarios y no opuestos, y cuyo buen fin permitirá que los beneficios de los cambios actuales lleguen a todos.

En ese contexto la República de Chile desempeña un papel de primer orden. Sus características geopolíticas le abren horizontes a distintas regiones. Dispone asimismo de un alto nivel de desarrollo y de un capital humano muy cualificado.

Es bien conocida, Señor Presidente, la dinámica actividad de los negociadores chilenos en ámbitos políticos y económicos tan dispares como el Cono Sur americano y los territorios Antárticos, el mundo Andino, la región Asía-Pacífico, Norteamérica y la propia Unión Europea.

El liderazgo actual de Chile como Secretaría "pro Témpore" del Grupo de Río, su estrecha relación con MERCOSUR, los recientes encuentros en Santiago del "Foro América Latina-Asia" y del Grupo de Río con la Unión Europea, las reuniones de los Parlamentos Europeo y Latinoamericano en Valparaíso, y las negociaciones en curso, de libre comercio con los Estados Unidos y de Asociación con la Unión Europea, son sólo algunas muestras elocuentes de esa vocación chilena.

Coinciden también en esos escenarios el interés y las prioridades de la política exterior de nuestra nación. España refleja así fuera de sus fronteras las profundas transformaciones de los últimos años y busca asumir mayores responsabilidades en la escena internacional.

Señor Presidente,

La esencia iberoamericana de España explica una vocación natural y permanente de presencia en América asumida como un verdadero compromiso histórico. Nuestro destino está ligado, por historia y por elección, al destino de las naciones hermanas de América.

España apoya, por ello, los procesos de integración en América. Nuestra reciente experiencia histórica nos ha enseñado los inmensos beneficios que la apertura, la colaboración política y la convergencia de fines crean en sociedades que comparten los mismos valores de democracia y libertad.

Pero Chile y España tienen, además, la inmensa suerte de pertenecer a una familia de Naciones que se extiende por dos continentes. La Comunidad Iberoamericana, que se ha formado espontáneamente por la fuerza de la Historia, ha adquirido en la última década carta de naturaleza en la escena internacional. Nuestra cita anual de las Cumbres Iberoamericanas es un foro insustituible de concertación política y de cooperación entre naciones que quieren aprovechar las ventajas de una herencia común y de una profunda relación afectiva.

El éxito de esta Comunidad es el éxito de cada uno de sus miembros. Por eso nos congratulamos de que la urdimbre de las relaciones iberoamericanas sea de forma natural cada vez más tupida. Nuestra responsabilidad está también en consolidar y fomentar esos lazos iberoamericanos que han encontrado un campo fértil para crecer en la sociedad actual y en el mundo de las nuevas tecnologías.

Desde su otro eje histórico, el europeo, España se felicita por el avance de las negociaciones de Chile con la Unión Europea. Todos deseamos la pronta conclusión del Acuerdo de Asociación, proyecto que responde plenamente a la política de sensibilización y acercamiento de Europa a Iberoamérica que España ha propiciado, con decisión y constancia, desde su ingreso en la Unión.

Como sabéis, Señor Presidente, España asumirá dentro de pocos meses y por tercera vez la Presidencia de la Unión Europea. Celebraremos entonces en Madrid la Segunda Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea. Será, sin duda, una magnífica ocasión para hacer balance del desarrollo de los compromisos que asumimos en la Primera Cumbre celebrada en Río de Janeiro y para impulsar una verdadera relación estratégica entre dos regiones que comparten las mismas raíces.

Este caminar de nuestras naciones en dirección convergente tiene, sin embargo, un significado que trasciende a lo meramente económico o político. Ortega y Gasset lo describió brillantemente como "la coincidencia progresiva en un determinado estilo de humanidad".

Señor Presidente,

Queremos promover e intensificar nuestras ya amplias relaciones bilaterales, sobre la base del respeto y la amistad secular que nos une y los principios democráticos que compartimos.

Le agradezco, ante todo, la fraternal acogida que el pueblo chileno dispensa a los numerosos españoles que allá han establecido su residencia y creado no pocas familias hispano-chilenas. Me consta que su integración es fácil, su afecto por el país, profundo y leal, y que sus instituciones forman parte viva y natural de la sociedad chilena.

Nota característica de nuestras relaciones actuales -y lógica consecuencia del rápido desarrollo de los dos países y de su apertura económica- es la destacada presencia en vuestro país de grandes empresas y capitales españoles, que han hecho una apuesta inequívoca y permanente por el futuro de Chile.

Confío en que iniciativas como Expo-España, recientemente celebrada en Santiago, y los encuentros que estos días se celebran en Madrid y en Barcelona entre empresarios españoles y chilenos, conduzcan a un mayor conocimiento recíproco y a una intensificación de la cooperación económica bilateral.

Estoy convencido de que se abren ante nuestros dos países nuevas y atractivas oportunidades para fortalecer y dar aún mayor contenido a nuestras relaciones bilaterales, para intensificar nuestra cooperación en los ámbitos iberoamericano y euro-latinoamericano y para trabajar juntos, a escala mundial, en la promoción de esos dos conceptos inseparables: Democracia y Desarrollo.

Por todo ello, por el éxito y la felicidad personal del Señor Presidente y de la Señora de Lagos, por la prosperidad del pueblo chileno y por la amistad entre España y Chile, les invito ahora a brindar conmigo.

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