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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias a los jóvenes

Murcia, 17.01.2001

M

e alegro enormemente de tener ocasión de reunirme con vosotros, jóvenes que creáis, trabajáis, os estáis formando y os ejercitáis en muy distintas obligaciones y actividades.

Formáis aquí un conjunto tan variado de personas que quizás os haga concluir que no hay ninguna conexión entre vosotros, o que mis pretensiones en agruparos no guarda ninguna lógica. Pero si estaréis de acuerdo en que, por lo menos, generacionalmente estamos todos muy próximos, y que por ello no es mala idea reunirnos, puesto que en la vida actual tan ajetreada y especializada a la que nos lleva la sociedad moderna en que nos encontramos, hay pocas ocasiones para confraternizar de esta manera. Así es que no sólo me da la oportunidad a mí de veros, al tiempo que cumplo con los horarios tan apretados, sino que también os da a vosotros la ocasión de encontraros y conoceros mejor.

El hecho de que Murcia sea una de las Comunidades Autónomas con mayor porcentaje de población juvenil nos facilita este encuentro y diálogo que, aunque breve, estoy seguro nos será mutuamente provechoso.

Las características de la evolución social y económica de España, y de Murcia en particular, junto a la rapidez con la que se han manifestado estas transformaciones durante los años noventa, han provocado sin ninguna duda un cambio en los mecanismos tradicionales de acceso a la autonomía personal y económica.

Felizmente, el cambio y la necesidad de renovar las fórmulas de socialización vigentes hasta ahora, se ven por los jóvenes como algo consustancial y perfectamente asumible, incluso deseable.

Me imagino que deseamos todos protagonizar esta situación, abierta y llena de promesas. ¡ Creo que hacemos bien en desearlo!. Para conseguirlo contamos con valores esenciales: valor, ilusión, generosidad y autenticidad; y también contamos con crecientes oportunidades, recursos y ayudas aunque no exentos de mayores complejidades y riesgos.

Pues con toda confianza os digo que "Nuestros Mayores" cuentan con nosotros para acometer el nuevo modelo global que va construyendo la sociedad del mañana. Quieren escucharnos, observar nuestras inquietudes, y colaborar en su canalización para que se materialicen en el dinamismo social que es el motor del progreso. Pero debemos también nosotros aportar nuestro esfuerzo y tesón.

Recordemos que la Constitución Española incluye entre los principios rectores de la política social y económica, y concretamente en su artículo 48, la promoción de "las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural".

Este enunciado evoca tres nociones básicas: pluralismo democrático, participación desde la libertad, e integración económica en la sociedad.

Una formulación tan amplia debe permitir el desarrollo de políticas que aborden la mayoría de los problemas de los jóvenes nacidos aquí y de los que llegan a trabajar y a vivir aquí. En los últimos años estamos viviendo un proceso de creación de mecanismos, en el seno de las diferentes Administraciones y en sus distintos niveles territoriales, que permiten articular el impulso de políticas horizontales e integrales destinadas a ellos, a los jóvenes.

He visto que en la Región de Murcia se ha seguido esta línea de actuación, con la creación en la estructura del Gobierno Regional de departamentos específicos que asumen las competencias en políticas de juventud. También, prácticamente todos los municipios de esta Comunidad Autónoma han hecho lo mismo.

No puede ser de otra manera, porque sois muestra y garantía de la vitalidad de la sociedad murciana, a la que debéis seguir aportando con entusiasmo lo mejor de vosotros mismos, ampliando vuestras miras y horizontes, enriqueciendo inquietudes intelectuales y culturales para impulsar el progreso de esta tierra y de nuestro país.

Os propongo perseguir estos objetivos a través de dos ejes que me parecen esenciales.

En primer lugar, el de la preocupación por formaros como excelentes profesionales. No sólo porque la Región Murciana va a necesitar cada vez más trabajadores altamente cualificados, sino porque la competencia y capacitación en la actividad de cada uno va a ser, es ya en los países más adelantados, el único criterio de legitimación y autoridad en el tratamiento y resolución de los problemas comunes.

Naturalmente, esta pretensión incluye familiarizarse con las nuevas tecnologías, y más en particular con las cuestiones y procedimientos que plantean hoy la sociedad de la información y del conocimiento. Nuestro país esta acometiendo en este sentido iniciativas imprescindibles a las que no podéis sentiros ajenos, sino más bien asumirlas y encabezarlas en puestos de vanguardia.

La otra cuestión tiene un nombre bien conocido: solidaridad. Una actitud cada vez más extendida y practicada, con convicción y regularidad, por un número creciente de jóvenes, que afianzan nuestra confianza en un porvenir más humano y más justo.

Un término que puede aplicarse también al conjunto de la vida social y a la calidad de nuestra convivencia, que se van haciendo y mejorando día a día con el respeto a los demás y a sus ideas, la sensibilidad hacia los recursos naturales, y también con la comprensión de las diferencias culturales de un mundo multipolar como un factor de enriquecimiento y de concordia.

Son estas formas de civilidad, y de humanismo en suma, que facilitan nuestra existencia, y nos ayudan a canalizar sus tensiones, inevitables en un mundo en transformación, encauzándolas hacia soluciones dignas y beneficiosas para todos.

La juventud es la principal riqueza de un país. Así lo vemos, con especial claridad, quienes ya vamos dejando de ser jóvenes. Os animo, pues, a desarrollar sus enormes posibilidades, mediante un firme compromiso con las exigencias de vuestro tiempo y las esperanzas que en vosotros han depositado vuestros conciudadanos.

Todos os lo agradeceremos cuando, gracias a vosotros, podamos vivir en un mañana mejor.

Muchas gracias.

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