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Palabras de Su Majestad el Rey en la Cena de Gala en honor del Presidente de la República de Hungría y Señora de Mádl

Palacio Real de Madrid, 31.01.2005

S

eñor Presidente,

Quiero que mis primeras palabras sirvan para reiterar a Vuestra Excelencia y a Vuestra distinguida esposa, nuestra más cordial bienvenida a España así como la expresión de nuestra amistad sincera; unos sentimientos que hacemos extensivos a toda la Delegación que os acompaña.

A la Reina y a mi nos llena de particular satisfacción recibiros en la primera Visita de Estado a España del Presidente de la República de Hungría desde que Vuestro país se convirtiera, el pasado uno de mayo, en Estado miembro de pleno derecho de la Unión Europea.

No es, sin embargo, la primera vez que tenemos el gusto de recibiros en España. Ya lo hicimos, primero en el año 2000 con motivo de la Conmemoración del Quinto Centenario de Carlos V en Toledo y, posteriormente, en 2001 para la Conferencia de Madrid sobre Transición y Consolidación Democrática.

En ambas ocasiones tuvimos la oportunidad de subrayar los vínculos históricos y culturales, así como la comunidad de ideales y valores que nuestros dos países comparten.

Tampoco quiero dejar de recordar el especial afecto con el que la Reina y yo recordamos nuestros dos Viajes de Estado a Hungría, el primero en 1987 y el segundo en 1996, coincidiendo con las celebraciones del Milenario del Estado húngaro.

Señor Presidente,

No sería justo aplicar al caso de Hungría el tópico de que la Historia ha alejado a España de sus actuales socios de Europa Central.

Baste para ello con recorrer los vínculos dinásticos que, desde los siglos XII y XIII, enlazaron a las Casas Reales de Hungría y Aragón, o con repasar los contactos humanos y literarios habidos entre Hungría y España durante el Renacimiento. Baste, asimismo, con recordar la presencia de misioneros húngaros en Paraguay y en el Alto Perú en el siglo XVIII, o con analizar los fructíferos contactos diplomáticos mantenidos durante siglos, especialmente intensos en los tiempos de la Monarquía Austro-Húngara.

Pero si el pasado refleja la existencia de un armazón de lazos entre nosotros, no es menos cierto que el presente y el futuro encierran la promesa de una interrelación cada vez más intensa y significativa.

El año 2004 supuso la apertura de un nuevo ciclo histórico para Europa. Ni nuestra identidad como europeos, ni la construcción europea, podrían concebirse sin la plena incorporación a la Unión Europea de aquellos países que, como la República de Hungría, reflejan la trascendencia histórica y cultural de Europa Central para el conjunto de nuestro continente. Una construcción europea basada en la paz, el respeto a los valores democráticos y la solidaridad.

Vuestra Visita nos permite trasladar a nuestras respectivas autoridades y opiniones públicas, el cambio cualitativo que viven las relaciones entre Hungría y España desde que ambos Estados compartimos la condición de aliados y de socios en el proyecto de integración europea.

Más allá de la tradicional simpatía recíproca que liga a húngaros y españoles, ahora trabajamos juntos en el seno de las instituciones europeas al servicio de una sólida comunidad de valores, intereses y objetivos.

En la Unión Europea las relaciones bilaterales cobran una renovada importancia, cuyo potencial deseamos promover con ocasión de Vuestra Visita de Estado.

La construcción europea necesita de intensos esfuerzos de coordinación bilateral entre los distintos Estados miembros, que favorecen el entendimiento y la cooperación en múltiples sectores. No es casualidad que, desde la última ampliación, los contactos institucionales, políticos, económicos y técnicos entre Hungría y España se hayan intensificado de forma notable.

Esa nueva dinámica y las posibilidades del creciente entendimiento hispano-húngaro, junto a la común voluntad de estrechar lazos de amistad, fueron precisamente las notas dominantes del Viaje Oficial que los Príncipes de Asturias realizaron el pasado mes de septiembre a la República de Hungría.

Quiero reiteraros, Señor Presidente, nuestro más sincero agradecimiento por el caluroso recibimiento y las múltiples atenciones de que fueron objeto los Príncipes de Asturias durante aquel Viaje, especialmente grato y provechoso.

Señor Presidente,

España y Hungría comparten la condición de frontera exterior de la Unión Europea y tienen intereses convergentes en promover una Europa en libertad y en seguridad. De ahí, la enorme importancia que nuestros dos países atribuyen a las Políticas de Vecindad.

Somos conscientes de que el futuro de Europa requiere de una política de vecindad que promueva el desarrollo institucional y las reformas económicas en los países vecinos. Este es, entre otros muchos, un ámbito que demuestra que tenemos intereses convergentes y visiones complementarias, mutuamente enriquecedoras, que nos animan a trabajar cada vez más unidos.

Una cooperación que debemos intensificar para afrontar con mayor eficacia las principales amenazas que acechan a nuestras sociedades, empezando por el terrorismo.

El pasado 11 de marzo España fue escenario de la más cobarde y brutal expresión de la barbarie terrorista. Las muestras de condolencia y de simpatía que nos hizo llegar con tal motivo, Señor Presidente, en nombre propio y de todo el pueblo húngaro, nos reconfortaron y alentaron en la imprescindible unidad que requiere la lucha contra el terrorismo. Pusieron de manifiesto hasta qué punto Hungría comparte con España el emocionado recuerdo y profundo respeto que merecen todas las víctimas del terrorismo, así como el cariño y la solidaridad que debemos a todos sus familiares.

Señor Presidente,

Antes me refería al más reciente desarrollo de nuestras relaciones bilaterales. Se han sentado las bases para promover una relación bilateral más intensa, tanto en el ámbito institucional, como en el contacto entre agentes económicos y sociales, profesores, investigadores y artistas, entre nuestras sociedades en general.

Hungría es la cuna de trece Premios Nobel, la tierra de numerosos músicos, escritores, poetas y pensadores, y un país con muy destacados hispanistas a lo largo de su historia.

Ese patrimonio, junto al creciente interés por la lengua española en Hungría, explican la reciente apertura de un Instituto Cervantes en Budapest, en la que los Príncipes de Asturias tuvieron el honor de contar con Vuestra presencia y la de Vuestra esposa. Ese debe ser también el punto de partida para un futuro Centro húngaro y Cultural de Hungría en España. La educación y la cultura son ámbitos abiertos a la esperanza de una creciente cooperación.

Otro reto inmediato es el de aumentar nuestras relaciones económicas y comerciales, especialmente las inversiones directas en ambos sentidos. España cuenta con sectores económicos de gran dinamismo en áreas cruciales para la convergencia económica de Hungría en los próximos años. En definitiva, son muchas las oportunidades que encierra nuestra relación bilateral y que debemos estimular desde el mejor reconocimiento mutuo y el trabajo en común.

Señor Presidente,

Desde esa convicción, levanto mi copa para brindar por Vuestra ventura personal y por la de Vuestra esposa, así como por los crecientes lazos de amistad y simpatía que ligan a nuestros dos Estados y pueblos.

Muchas gracias.

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