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Palabras de Su Majestad el Rey en el almuerzo ofrecido a los Presidentes de Centroamérica y Belice

Palacio Real de Madrid, 08.03.2001

S

eñores mandatarios,

Sean bienvenidos, de la manera más cordial, a España. Espero que tanto ustedes como sus delegaciones se sientan en Madrid como en su propia casa durante los trabajos que estos días se desarrollarán con motivo del Grupo Consultivo Regional para Centroamérica.

Hace unos meses tuvimos la oportunidad de encontrarnos en la X Cumbre Iberoamericana de Panamá. En aquella ocasión, mantuvimos una reunión junto con el Presidente del Gobierno español en la que acordamos celebrar este encuentro. Saludo con satisfacción esta iniciativa y espero que tenga la oportuna continuidad.

La proximidad que siempre ha sentido España con Centroamérica, que la Reina ha podido comprobar sobre el terreno hace pocos días, se ha traducido históricamente en un compromiso de afecto y solidaridad con la región, enriquecido hoy en día por la existencia de una comunidad de intereses basada en crecientes intercambios económicos y empresariales.

Por ello, en su día participamos activamente en los procesos que acabaron con décadas de doloroso enfrentamiento civil. España formó parte de las diferentes operaciones de mantenimiento de la paz en la región, así como de las diversas misiones de verificación de los acuerdos.

También participamos en los esfuerzos que vienen realizando los países centroamericanos en su lucha contra la marginalidad y la pobreza con programas de cooperación al desarrollo, en los que Centroamérica ha sido identificada como una prioridad para nuestro país.

Finalmente, España ha sentido como propias las tragedias que una naturaleza caprichosa y cruel ha sembrado en la región. En este sentido querría resaltar la formidable capacidad de movilización y solidaridad de que han hecho gala los ciudadanos españoles tanto tras el paso del Huracán Mitch, como, más recientemente, tras los trágicos temblores que sacudieron a El Salvador.

Han sido precisamente esas catástrofes naturales las que han supuesto un aldabonazo en la conciencia de la comunidad internacional que, tanto en Washington y Estocolmo hace unos años, como ahora en Madrid, se ha movilizado para concertar con los gobiernos centroamericanos una agenda estratégica de desarrollo para las próximas décadas.

Los Gobiernos y pueblos de Centroamérica están hoy en unas condiciones bien diferentes a las de hace unos años. No existe duda de que por vez primera en su historia, América Central está en condiciones de aprovechar las oportunidades que le ofrece un entorno internacional favorable para dar pasos decisivos hacia un desarrollo económico y social sostenido. Utilizando uno de los lemas del Grupo Consultivo Regional, es el momento de superar la imagen de tierra de conflictos, para ofrecer la de zona de oportunidades.

Tengan la seguridad de que en ese empeño siempre contarán con el aliento y el apoyo de España. Pero resulta asimismo evidente que el futuro de la región está en manos de sus propios protagonistas, a quienes corresponde adoptar decisiones con valentía, generosidad y clarividencia.

Por esa razón, debe calificarse como trascendental el compromiso expresado por los mandatarios centroamericanos para profundizar en el proceso de integración regional. Entendemos que una América Central unida, fuerte e integrada, estará en mucha mejor disposición para afrontar los retos y oportunidades de un mundo cada vez más pequeño e interdependiente. Por ello les animo a que no regateen esfuerzos en pro de este objetivo.

Coincidimos en que la integración de la región es un instrumento adecuado para el desarrollo económico y social y, en definitiva, para lograr un mayor bienestar de todos los centroamericanos. Esa integración no resulta posible si, como condición previa, no se encuentra un mecanismo consensuado, ágil y fiable, para solucionar los contenciosos que aún persisten.

Señores mandatarios,

Quisiera apelar a su clarividencia y generosidad para buscar una solución duradera que permita poner término a unas situaciones que dañan la imagen exterior de Centroamérica y dificultan el necesario proceso de integración y concertación.

Pueden ustedes contar con el apoyo y comprensión de España y de la Unión Europea, en su conjunto, que estará a su lado en este empeño. Sepan que asumimos como propia esa voluntad de consolidar a América Central como una zona de estabilidad y de progreso.

Les invito a brindar para que, en el umbral de una nueva era para Centroamérica, se cumplan las aspiraciones de libertad y prosperidad para sus pueblos, y de ventura personal para Vuestras Excelencias.

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