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Palabras de S.M. el Rey en la Clausura del Primer Centenario del Instituto de la Ingeniería de España

Madrid, 22.03.2006

M

e llena de profunda alegría y satisfacción poder reunirme con todos vosotros para clausurar los Actos conmemorativos del Primer Centenario del Instituto de la Ingeniería de España, continuador del Instituto de Ingenieros Civiles, cuya Presidencia de Honor aceptara el Rey Alfonso XIII en 1918.Con mi presencia hoy aquí, la Corona quiere expresaros su cercanía con motivo de esta fecha cargada de significado, tanto para vosotros como para el conjunto de la sociedad española.A lo largo de este primer siglo de existencia, y como ya vaticinaran Ramón y Cajal y Ortega y Gasset, la profesión de ingeniero ha ido afirmando su importancia para nuestro progreso y bienestar, al tiempo que ha sabido ganarse un sólido y merecido prestigio social.La historia de la ingeniería española corre paralela a la evolución de las ciencias y tecnologías que desarrolláis y aplicáis. Como ya se ha dicho, ha pasado de sus cinco ramas originarias andndash;Agrónomos, Caminos, Industriales, Minas y Montes- a las nueve actuales, al haberse creado las especialidades de Navales, Telecomunicaciones, Aeronáuticos e I.C.A.I., y sumar -con acierto- a los Ingenieros de Defensa; carreras que se han enriquecido con la creciente incorporación de la mujer.Han sido muy numerosos los ingenieros que, a lo largo de estos cien años, han dedicado su saber y mejores esfuerzos al desarrollo tecnológico de España; esta oportunidad nos sirve, por ello, para subrayar la importante aportación a dicha tarea de figuras como José de Echegaray, Leonardo Torres Quevedo o Juan de la Cierva.Es también una buena ocasión para recordar a aquellos otros muy ilustres ingenieros que decidieron dedicar sus servicios a la sociedad en el campo de la política.Tampoco puedo dejar de mencionar a Pedro Duque, quién nos llenó de orgullo al participar como ingeniero de vuelo en la misión a la Estación Espacial Internacional.Las distintas ingenierías españolas presentan un balance de grandes logros que, hace tan sólo unas décadas, parecían impensables.Ahí están sus múltiples realizaciones, tanto en el ámbito nacional como en el internacional: desde la construcción de gigantescos diques semiflotantes, hasta el desarrollo de materiales especiales de enorme resistencia; desde grandes obras aeroportuarias hasta la reforestación de extensas zonas; desde trabajos a grandes profundidades marinas, hasta la construcción de buques con las tecnologías más modernas.En suma, hoy podemos y debemos celebrar los grandes éxitos cosechados por la ingeniería española. En ese esfuerzo los ingenieros de las distintas especialidades habéis realizado una directa y eficaz aportación a la construcción de una sociedad mejor, cada vez más próspera y desarrollada.Por ello, hoy quiero expresaros como Rey mi mayor admiración, afecto y reconocimiento, al tiempo que manifestaros mi profundo orgullo y más sincera felicitación por vuestra muy valiosa entrega diaria al servicio del progreso de España, a la mejora de la calidad de vida y el bienestar de todos los españoles.Os aliento a proseguir y a profundizar en esa valiosa labor para poder atender a los nuevos retos y demandas de la sociedad española, una tarea en la que nunca os faltará el apoyo de la Corona.España es hoy una Nación moderna y dinámica, cuyo futuro desarrollo económico y social depende cada día en mayor medida del mejor aprovechamiento de las oportunidades que ofrecen la investigación científica, las nuevas tecnologías y la creciente cooperación internacional.Constato con especial satisfacción los grandes esfuerzos que la ingeniería española está invirtiendo en su apuesta por las nuevas energías, las cuestiones medioambientales, la prevención y solución de los incendios forestales, o la búsqueda de instrumentos que aseguren nuestro desarrollo sostenible.En España, nuestras empresas de ingeniería han sido las primeras en demostrar nuestra capacidad de competir en el plano internacional. Los ingenieros españoles disponéis en multitud de países de una amplia reputación, producto de vuestra alta preparación y reconocida capacidad profesional.Debemos redoblar nuestros esfuerzos para el logro del más alto nivel de investigación tecnológica a nivel europeo: una cuestión que habéis abordado en el Congreso de vuestro Centenario.Hemos de fomentar también la cooperación internacional a escala estatal y empresarial, en la búsqueda permanente de la excelencia en la investigación. Es obvio que debemos reforzar la inversión en I+D+i, y potenciar todas las Carreras Universitarias aquí representadas. Resulta asimismo imprescindible innovar en las llamadas tecnologías estratégicas aplicadas.Todas estas reflexiones se resumen en una esperanza y una convicción.Esperanza de que el desarrollo de las ingenierías siga guiándose por lo que siempre ha sido su principio fundamental: actuar como vanguardia en la aplicación de los conocimientos tecnológicos al servicio de las necesidades de progreso de la sociedad.Y la convicción de que para alcanzar dicha meta, nuestra Nación dispone de los mejores ingenieros, unos grandes profesionales que siempre habéis demostrado una profunda vocación humanista.Concluyo mis palabras para reiteraros mi más cordial felicitación, profundo reconocimiento y sincero afecto. Y acepto la invitación de vuestro Presidente para conmemorar este Centenario pasando a sellar la andldquo;Cápsula del tiempoandrdquo;; una feliz demostración de que sabéis hacer honor al ingenio que define vuestra profesión.Declaro clausurados los Actos del Primer Centenario del Instituto de Ingeniería de España.

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