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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Eslovaquia Michal Kovak y al Pueblo Eslovaco

Madrid, 11.07.1994

S

eñor Presidente, sea bienvenido a nuestro país en su primera visita oficial a España como Jefe de Estado de la joven República Eslovaca. Es una gran satisfacción tenerle hoy entre nosotros.

La nueva Europa, que camina hacia la integración asentada sobre los pilares de la democracia y la libertad, precisa ahora más que nunca del esfuerzo de todas las naciones del continente. Permítame, por ello, señor Presidente, manifestarle en nombre de mi país y en el mío propio, nuestro convencimiento de que la gran familia europea necesita a la República Eslovaca.

España apoyó a vuestro país desde los inicios de su andadura como República independiente. Buena prueba de ello fue el inmediato establecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestros dos países, así como el apoyo de España a los objetivos de la política exterior eslovaca, en especial su justo y comprensible deseo de integrarse en los mecanismos de cooperación política, económica y defensiva, europeos y atlánticos.

Por ese motivo, nos satisface gratamente que a lo largo de este primer año y medio de existencia, Eslovaquia haya ingresado en la Organización de Naciones Unidas y en el Consejo de Europa.

Asimismo, ha negociado un Acuerdo de Asociación a la Unión Europea, cuyo trámite de ratificación confiamos finalice en breve plazo, y ha estrechado sus vínculos con la Alianza Atlántica mediante la participación en la Asociación para la Paz.

Conocemos los problemas que se derivan del cambio de las relaciones internacionales en esa zona del continente europeo. Estamos asimismo, convencidos de que la estabilidad en Europa depende en buena medida de la definición compatible de los legítimos intereses nacionales de todos los Estados que la integran y teniendo en cuenta el bien común y el patrimonio colectivo de todos los europeos.

Por ello, es muy meritorio el esfuerzo de Eslovaquia, dirigido a conseguir un mayor entendimiento con los países de su entorno y a aproximarse a las instituciones europeas. El apoyo de la Unión Europea y de sus miembros a los procesos de adaptación política, económica y social que se desarrollen en el centro y este de Europa es esencial a esos fines.

En este sentido, apreciamos la buena disposición de las autoridades eslovacas en favor de la normalización definitiva de las relaciones con sus vecinos más próximos y los avances que se están produciendo en el ámbito del respeto a los derechos individuales de las minorías. Del mismo modo, nos complace el hecho de que el nuevo Gobierno eslovaco haya sabido encauzar adecuadamente sus relaciones con la República Checa.

La estabilidad en Europa se ve amenazada por la persistencia de los enfrentamientos armados en la antigua Yugoslavia y por los riesgos inherentes a una situación potencialmente peligrosa.

Una vez más, quiero recordar la importancia que para la paz en el continente representa la solución justa de un conflicto bélico que está llenando de dolor y destrucción una zona hasta entonces próspera y con la que compartimos una historia común a través del Mediterráneo. Nuestros países participan en las operaciones para el mantenimiento de la paz y, por ello, deseo renovar mi reconocimiento a los militares eslovacos y españoles que prestan su servicio generosamente a esta causa, llegando al sacrificio de sus vidas.

Señor Presidente, España conoce las dificultades por las que ha atravesado vuestro país para hacer frente a un doble reto: la construcción de un nuevo Estado que exprese la soberanía nacional del pueblo eslovaco y la transformación política y económica de la joven República. Sabemos por propia experiencia que los cambios políticos han de ser secundados por una transformación de la sociedad. Estamos convencidos de que Eslovaquia sabrá aprovechar las oportunidades que se le ofrecen. La libertad la construyen los ciudadanos día a día y este esfuerzo democrático es la mejor garantía de estabilidad y prosperidad económica.

Estamos dispuestos a colaborar en ese proceso de transformaciones radicales. Quienes hemos aprendido con esfuerzo el valor de la libertad y del consenso para articular una convivencia democrática podemos comprender mejor lo que supone el camino emprendido por Eslovaquia.

Señor Presidente, las relaciones hispano-eslovacas han nacido llenas de esperanza. Confío en que esta visita, al igual que la realizada en fecha reciente por vuestro Ministro de Asuntos Exteriores sirva para animar a nuestras sociedades a conocerse, para animar a los empresarios españoles a participar más activamente en el actual proceso de desarrollo eslovaco y para incrementar nuestros intercambios comerciales.

El proceso de privatización que se desarrolla en Eslovaquia, en un marco de estabilidad política y de transparencia legal y administrativa, así como la reconversión de ciertos sectores industriales, ofrecen amplias posibilidades a nuestro empresariado. Puedo asegurarle que España está dispuesta a realizar un esfuerzo para aumentar su presencia económica en Eslovaquia, ofreciendo su cooperación en aquellos sectores que se definan como de mayor interés para ambas partes. En tal sentido, nos congratulamos por las recientes medidas aprobadas por el gobierno de vuestro país para incentivar y proteger la inversión extranjera, de suma importancia para garantizar el crecimiento económico y el empleo. Por otra parte, los empresarios eslovacos serán, sin duda señor Presidente, muy bien recibidos en mi país.

España y Eslovaquia, tienen además que ofrecerse los frutos de sus culturas y de su actividad científica y académica. Estamos seguros que también en este ámbito nuestra cooperación permitirá el desarrollo de una amplia colaboración entre los ciudadanos de ambos países.

Con ese futuro prometedor ante nosotros, quiero brindar por su ventura personal, señor Presidente, y por la de su esposa, por el bienestar y la prosperidad del pueblo eslovaco y por la amistad entre nuestros dos países.

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