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Palabras de Su Majestad el Rey en la Asamblea Anual de Cotec

Madrid, 17.06.2008

G

racias a todos por vuestra presencia, por vuestro recibimiento, y por contribuir al éxito de esta Asamblea.

Una reunión que, sin duda, constituye un acontecimiento anual de indudable importancia para cuantos compartimos el gran objetivo de dotar a España de una debida y creciente capacidad de innovación.

Esta Asamblea nos ofrece la oportunidad de comprobar cómo va evolucionando nuestro sistema de innovación, y cómo se va transformando en la más sólida base, para lograr la España cada vez más próspera y moderna que todos deseamos.

Agradezco las interesantes intervenciones que me han precedido. Resultan ilustrativas acerca del análisis que merece dicha evolución, así como sobre los principales retos que nos plantean el presente y el porvenir.

Si echamos la vista atrás, constataremos lo mucho que hemos avanzado y, en qué medida, hemos ido recuperando el retraso histórico que tanto nos preocupaba cuando fundamos Cotec.

Ésta es una de las principales conclusiones del detallado trabajo destinado a diseñar la nueva orientación para Cotec, que se acaba de presentar, y cuya elaboración he podido seguir de cerca.

En él se afirma que, para seguir progresando con éxito en nuestros objetivos, tanto las empresas como el conjunto de la sociedad deben continuar implicándose aún más en el crecimiento y consolidación de un avanzado sistema de innovación.

En los últimos años, hemos contado con nuevos actores, que han sabido asumir la iniciativa de innovar en circunstancias complejas.

A ellos debemos agradecer su ejemplo, su audacia y su compromiso. Pero, sobre todo, el hecho de haber sabido marcar el camino que más empresas deberían animarse a seguir.

En efecto, aunque nuestro sistema de innovación pueda considerarse adecuadamente estructurado, lo cierto es que aún necesitamos de más actores que recurran a la innovación como herramienta definitoria de su propia estructura productiva.

Más empresas que busquen en el conocimiento el mejor recurso para asegurar su mayor productividad y competitividad, y que recurran a él en su esfuerzo diario por crecer y generar más riqueza, contribuyendo así al bienestar presente y futuro de todos los españoles.

Me refiero a empresas de todos los sectores, de todos los tamaños y de todas las Comunidades Autónomas.

Por un lado, el conjunto de nuestro tejido productivo debe ser capaz de ofrecer día a día mejores servicios y productos, tanto en los sectores punteros, como en los más tradicionales.

Por otro lado, no sólo las grandes empresas, sino también las Pymes, han ser cada vez más conscientes de la exigencia de incorporarse plenamente a un sistema de innovación, que les ayude a consolidarse y a triunfar en el mercado global, en el que deben competir.

Hoy el sistema español de innovación es ya lo suficientemente maduro como para que las empresas de menor dimensión encuentren, a través de sus estructuras asociativas, la mejor vía para aprovechar de forma habitual y efectiva las ventajas de la innovación en aras de su mayor crecimiento, eficiencia y competitividad.

Junto a más empresas, necesitamos, igualmente, que más centros públicos y privados logren generar y transferir la tecnología que requiere nuestro sistema productivo.

Contamos con centros que son ya capaces de participar con gran altura en la producción científica internacional. Merecen ser estimulados para que sigan ahondando en esa dirección, como corresponde a un gran país moderno y dinámico como España.

Estímulo, asimismo, para que los investigadores y grupos de investigación de probada valía de que disponemos, no sólo hagan que España contribuya a la ciencia mundial, sino que produzca y ayude a asimilar -en mayor medida- la tecnología precisa para modernizar nuestro tejido productivo.

Toda la tarea antes descrita exige del concurso de una sociedad dispuesta para asumir las debidas transformaciones, que incorporen más intensamente la innovación, como elemento clave a la hora de afrontar los retos y de aprovechar las oportunidades del mundo de hoy.

De ahí la importancia de que nuestro sistema educativo forme cada vez mejor a nuestros jóvenes, de modo que puedan aportar los avances que necesitaremos para seguir progresando y prosperando.

Un sistema educativo que, en todos sus niveles y modalidades, sepa inculcar el interés por la innovación, nos haga más conscientes de su valor, y nos prepare para incorporarla a nuestra actividad.

En este marco, resulta igualmente fundamental que nuestra sociedad favorezca en su seno las actitudes innovadoras, así como la audacia creativa, el sentido del riesgo empresarial y la visión de futuro, siempre pensando en el mayor avance colectivo.

La reciente etapa de expansión y consolidación de nuestro sistema de innovación ha contado con el respaldo de nuestra plena integración en la Unión Europea, que fomenta su desarrollo y comparte nuestra preocupación.

Una Unión Europea que, con su experiencia, sus programas y su mercado amplio y tecnológicamente sofisticado, nos ofrece un enorme campo de acción -que debemos saber aprovechar- para la generación y aplicación de la innovación.

Para ello, disponemos de ?Cotec Europa?, nacido del interés por dichas políticas comunitarias, que comparten los Cotec de Italia, Portugal y España y que, en breves días, mantendrá su Cuarta Reunión conjunta en Nápoles.

Al poner en común ideas y reflexiones, ?Cotec Europa? favorece la sinergia de esfuerzos y facilita la buena receptividad de la Comisión Europea hacia nuestras sensibilidades y ambiciones innovadoras.

No hace falta que insista. Todos somos conscientes de que el mayor bienestar de los españoles, precisa del fomento y utilización de una capacidad creativa plenamente integrada en el proceso de innovación que genera riqueza.

Estoy convencido de las positivas consecuencias que puede tener para España la contribución a la que se ha comprometido nuestro Patronato, en esa reorientación de Cotec cuyas grandes líneas se acaban de exponer.

Un nuevo objetivo y compromiso que exigen mucha dedicación y esfuerzos que deseo agradecer de antemano.

Para ello podéis contar, como siempre, con mi pleno apoyo e ilusión, convencido de que es en la innovación donde, hoy más que nunca, encontraremos las mejores respuestas para aprovechar las oportunidades y para superar las dificultades que se presenten a nuestro tejido productivo.

Muchas gracias.

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