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Palabras de Su Majestad el Rey en la entrega del Premio Cervantes 2007 a Juan Gelman

Alcalá de Henares, 23.04.2008

H

oy celebramos la lengua española, uno de los mayores tesoros que compartimos.

Los hablantes, a quienes pertenece, debemos un tributo de gratitud a la creatividad de los autores, que la pulen, la tallan y la enriquecen con nuevas facetas cada día.

Unos y otros, con distinta impronta, labramos nuestra lengua. Pedro Salinas esbozaba esa acción conjunta, al reseñar en breves palabras: ?Todos, un sol detrás de otro, la vuelven clara?.

Entre los creadores, sobresale Miguel de Cervantes, no sólo porque supo enaltecer el español en su esplendor literario, sino también por su generosidad, capacidad de superación, y empeño en grandes causas, de las que El Quijote, su genial creación, es portador destacado.

El impacto en la literatura de su gran obra, la sitúa en un lugar privilegiado dentro del imaginario colectivo, y en un pedestal de honor dentro de la proyección mundial de nuestra lengua y cultura.

Su anticipada modernidad y su riqueza de significados han sido fuente constante de inspiración para artistas y literatos de todos los tiempos.

Pero la universalidad de El Quijote es, sin duda, su elemento más actual, dinámico y enriquecedor.

?Es el reflejo de la gran obra sobre la cambiante conciencia de los tiempos?, como afirmó Dámaso Alonso, a quien tuve el honor de entregar el Premio Cervantes en 1978.

Por todo ello, la alta distinción que hoy entregamos lleva el nombre de Don Miguel de Cervantes.

La inmensa grandeza literaria de Don Miguel, sumada a la de tantos otros insignes escritores de una y otra orilla del Atlántico y del Pacífico, hacen del español este hermoso, rico, sonoro y claro idioma de cultura, de creación y de creciente peso internacional.

En su última convocatoria, el Premio Cervantes de Literatura ha querido reconocer la obra de un gran escritor argentino, enamorado de la palabra y firmemente convencido de su inagotable potencial de comunicación, así como de su vigor incomparable para luchar contra la adversidad.

Quiero expresarle, en nombre de la Reina y en el mío propio, nuestra más afectuosa felicitación, con nuestra admiración y respeto.

Don Juan Gelman es uno de los más valiosos poetas de los últimos tiempos.

Renovador del idioma y creativo del lenguaje, en su obra confluyen de manera asombrosa, un lirismo construido a vueltas con la racionalidad, con un discurso poético centrado en lo real.

Su palabra fluye con fuerza, sinceridad y espontaneidad. Nutre la pasión por disfrutar de la capacidad de sentir y palpar, que encierra la mejor poesía.

Su innato don de la expresión, junto a la singularidad de su estilo, permiten que en sus trabajos la palabra destile un ímpetu sincero y espontáneo. Un ímpetu capaz de realzar, a un tiempo, el valor de la poesía como arte y como lenguaje del corazón.

Su obra y su trayectoria han recibido numerosos reconocimientos, que culminan hoy con el alto homenaje que supone este Premio Cervantes.

Ya cuenta en su haber con importantes premios como el Nacional de Poesía argentino; el ?Juan Rulfo? de Literatura Latinoamericana y del Caribe; el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda; y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que recibió hace dos años.

Inmediatez, necesidad e intensidad son cualidades intrínsecas de la expresión poética hispanoamericana.

Una expresión que, para establecerse, ha tenido que plantear una estrategia, un diálogo y, con más frecuencia, hasta un pulso contra los valores normativos del idioma y de los lenguajes estéticos.

En esta dialéctica, nuestra lengua ha salido siempre enriquecida. A ella rendimos hoy homenaje en la singular voz del poeta Don Juan Gelman.

La consistencia rítmica y musical es un pilar fundamental de la estructura de toda obra brillante como la de nuestro premiado. Una obra que transmite su particular forma de mirar la vida y de ver el mundo, a través de temas recurrentes como el amor, la memoria, el dolor y la muerte.

En su poesía, que destila compromiso personal, social y creativo, lo humano y lo cotidiano cobran un papel protagonista, capaz de desgarrar y de emocionar a quién lee o escucha.

Del tango de su Buenos Aires querido, concebido ?como manera de conversar?, ha sabido realzar lo trágico y existencial.

Para Don Juan Gelman, con una vida dramáticamente marcada por las muy crueles consecuencias personales y familiares de la dictadura, la palabra ha representado el reencuentro, en el exilio, con su patria y con sus raíces más profundas.

No en vano ha definido la poesía como ?el territorio más libre del mundo?.

Su relación con España ha permanecido siempre viva, gracias a la impronta que han dejado en su obra autores como Garcilaso, Quevedo, Cervantes, Machado o Lorca, y al continuado contacto con un país que fue, hace más de treinta años, escala de acogida en su doloroso exilio.

En un apasionante diálogo con la tradición, su creación poética revela además las huellas de San Juan de la Cruz y de la poesía mística del Siglo de Oro. De ahí, su referencia a lo que él llama ?la presencia ausente de lo amado?

Su etapa más reciente, trasluce el dolor por los amigos desaparecidos, por su alejamiento de la tierra que le vio nacer.

Todo ello, sin que se haya visto mermado su compromiso a favor de la dignidad humana, así como en defensa de los derechos humanos, de la verdad y de la justicia.

El magisterio de Don Juan Gelman resulta evidente, tanto en su palabra como en su lucha personal.

Su capacidad para hablar directamente con nuestras soledades y sufrimientos, ha logrado que nuestro idioma se estremezca y que resuene una voz que expresa lo que tantas veces falta.

Permítame, Don Juan Gelman, que traiga ahora un recuerdo suyo. Cuando tenía once o doce años, soñaba alguna vez que improvisaba versos maravillosos, que olvidaba, desafortunadamente, cuando despertaba.

Hoy, nos reunimos en esta Universidad centenaria, para constatar, una vez más, que su poesía no es un sueño, sino una inusitada, emocionante e inolvidable realidad, que merece el más alto galardón de nuestras Letras.

Le reiteramos nuestra felicitación y admiración por su magnífica obra, con la que ha sabido hacernos partícipes de su incansable esfuerzo en el realce de lo esencial, y en el cultivo de la profunda hermosura poética de nuestra lengua.

Declaro clausurado el Acto de entrega del ?Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes? 2007.

Muchas gracias.

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