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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la entrega de las Becas Universidad de Salamanca-Banco de Santander a los Mejores Estudiantes de Iberoamérica

Salamanca, 21.02.2008

S

eñor Presidente de la Republica de Honduras,

Señor Secretario General Iberoamericano,

Señor Presidente de la Junta de Castilla y León,

Señor Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales,

Señoras y Señores Embajadores,

Señores organizadores del Acto: Rector Magnífico de la Universidad de Salamanca y Presidente del Banco de Santander Central Hispano,

Autoridades,

Señoras y Señores,

La Princesa se une a mí para dar la más cordial bienvenida a España a Su Excelencia el Presidente de la República de Honduras, Don José Manuel Zelaya, quien nos honra con su presencia en este Acto.

Señor Presidente le agradecemos profundamente que haya tenido la deferencia y la generosidad de realzar con su presencia y su conferencia magistral esta nueva edición de entrega de las Becas Universidad de Salamanca-Banco de Santander a los mejores estudiantes de Iberoamérica.

Es este un Acto de indudable trascendencia académica, que refleja justamente el compromiso sincero e indeleble que España tiene con nuestros hermanos de América, desde el Gobierno y las Instituciones, hasta la sociedad civil con sus iniciativas y apoyos, tanto en el ámbito político, como en el económico y social, y también el académico con indudable visión de futuro. Además, nos alegra que, con este motivo, regresemos a la maravillosa ciudad de Salamanca, que siempre inspira los más nobles ideales.

Vaya por delante nuestra más efusiva enhorabuena a todos y a cada uno de los becarios, por las nuevas oportunidades que estas ayudas abren a sus carreras profesionales y al progreso de sus respectivas Naciones.

Felicitamos calurosamente también a la Universidad de Salamanca y al Banco de Santander, por este acertado y renovado programa de colaboración, pensado en beneficio de la mejor preparación académica, científica, cultural y tecnológica de los hombres y mujeres de la Comunidad Iberoamericana.

Señor Presidente, hemos escuchado con particular atención Vuestra valiosa exposición sobre un asunto de indudable actualidad como ?El Medioambiente y el Agua?.

Un asunto que interesa, preocupa y suscita intensos debates, al tiempo que encabeza uno de los objetivos prioritarios para responsables políticos y ciudadanos. Además será, precisamente, objeto de la Exposición Internacional que, bajo el título ?Agua y Desarrollo Sostenible?, abrirá sus puertas en Zaragoza dentro de pocos meses.

Vuestra visita me ofrece asimismo la oportunidad de subrayar el profundo afecto y respeto de España y de los españoles hacia Vuestro querido país y hacia todos los hondureños.

Los mismos sentimientos que ya pude transmitirle, Señor Presidente, durante la entrevista que mantuvimos con motivo de Vuestra Toma de Posesión, a la que tuve la satisfacción de asistir en enero de 2006 en el Estadio Nacional de Tegucigalpa.

Hoy, Señor Presidente, Señoras y Señores, la ciudad de Salamanca nos acoge en un Acto que realza el incontestable prestigio académico de una Universidad inmersa en los preparativos de su octavo centenario. Y de esta manera, Salamanca nos recuerda el papel decisivo de su Universidad en el desarrollo histórico de los vínculos culturales y científicos entre España y América entera; al tiempo que pone de relieve su dinamismo actual en el fomento de los intercambios universitarios con Europa e Iberoamérica a lo largo de las últimas décadas.

Salamanca, con su particular vitalidad, que hunde sus raíces en el desarrollo de la Vía romana de la Plata, hace hoy de nuevo honor a su condición de ciudad universitaria por excelencia, desde la creación del Estudio General de 1218 por el Rey Alfonso Noveno de León.

Una Corporación Académica que, desde su origen, ha contado con el estímulo de la Corona, promulgado en la conocida leyenda labrada en su fachada que dice: ?Los Reyes a la Universidad y ésta a los Reyes?.

La Universidad de Salamanca se encuentra hoy en vanguardia de las humanidades, las artes y las ciencias, gracias al esfuerzo, dedicación y elevada preparación de su claustro de profesores, cuya proyección exterior se ve favorecida por el peso creciente del español, que potencia el trabajo de docentes y estudiantes de ambas orillas del Atlántico en un mundo globalizado.

Todos esos atributos alientan la singular vocación iberoamericana de esta Universidad, como reflejan sus sedes en Buenos Aires y Bogotá, su alto porcentaje de estudiantes procedentes de toda Iberoamérica, o el origen mismo de seis de sus Rectores.

Méritos que, en 1986, llevaron a la concesión a esta Universidad del ?Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional?.

En este Paraninfo, síntesis de excelencia, historia y modernidad, las becas que hoy hemos entregado manifiestan un esfuerzo muy loable, a la vez público y privado, en favor del progreso humanístico, científico y tecnológico de los pueblos hermanos de Iberoamérica. Un progreso que contribuye a promover el Espacio Iberoamericano del Conocimiento.

De ahí, la especial alabanza y la profunda gratitud que merecen esta Universidad y el Banco de Santander por el desarrollo de este programa de becas, el más amplio de este tipo de cuantos ofrece la Universidad española.

Son unas becas coherentes con el espíritu que anima a la Comunidad Iberoamericana de Naciones, cuya Décimo Quinta Cumbre se celebró precisamente en esta ciudad hace poco más de dos años, precedida por la reunión de la Convención Iberoamericana de la Juventud en Badajoz que tuve el honor de presidir.

Dicha Convención buscaba fomentar el desarrollo de los derechos de los jóvenes iberoamericanos y favorecer su más plena integración en la sociedad activa.

Y es que, como ya he subrayado, uno de los grandes valores añadidos que España e Iberoamérica pueden aportar, radica en el fomento de las capacidades de todos sus hombres y mujeres, mediante una formación completa y rigurosa que, además, incluya los saberes y técnicas precisas, para participar con éxito en la moderna sociedad del conocimiento.

Las ayudas, cuyas certificaciones hemos tenido la satisfacción de entregar a los becarios de este año, responden a tan noble objetivo compartido. Permiten coordinar de modo eficaz los esfuerzos de la Universidad y de la empresa para premiar el trabajo, apoyar el empuje, y animar la ilusión de los jóvenes iberoamericanos.

Quiero dirigirme a los becarios para transmitirles nuestra gratitud a cada uno, por el quehacer que hasta ahora han llevado a cabo y alentarles en el que, a partir de hoy, se proponen realizar.

Confiamos en que estas ayudas faciliten vuestro esfuerzo y os impulsen a alcanzar las más altas cotas de excelencia profesional, que favorezcan vuestra promoción personal, y os permitan colaborar activamente en el crecimiento económico y bienestar social de vuestras sociedades de origen.

Es la vuestra una aventura exigente en la que disponéis del respaldo que os aportan la Universidad de Salamanca, el Banco de Santander y toda la sociedad española.

Contáis además con nuestra admiración, con nuestro reconocimiento y, por supuesto, con nuestro aliento y el de la Corona.

A todos reiteramos nuestra más cálida felicitación por esta nueva Edición de las becas.

Muchas gracias.

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