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Intervención de Su Majestad el Rey en el Parlamento de la República de Hungría

Budapest, 30.05.2007

S

eñor Presidente de la República, Señora Presidenta de la Asamblea Nacional,Señoras y Señores Diputados,Señoras y Señores Embajadores,Señoras y Señores,

Mucho agradezco a la Señora Presidenta de la Asamblea Nacional sus muy amables palabras y el cálido recibimiento que ha querido dispensarnos en esta espléndida Sala de la antigua Cámara Alta.

Como Rey de España, es para mi un honor poder dirigirme, en el marco de una Visita de Estado, a relevantes miembros de la Asamblea Nacional, de la sociedad civil y al Cuerpo Diplomático.

Hace ya once años con ocasión de mi anterior Visita de Estado, junto con la Reina y coincidiendo con las celebraciones de los Mil Cien años del Estado Húngaro, pude expresar mi emoción, al constatar que el pueblo de Hungría había logrado consolidar definitivamente el camino de la modernidad hacia la democracia.

Un país que ha sabido promover con éxito la transición pacífica a un Estado de Derecho, que ha hecho realidad el pluralismo político, la democracia parlamentaria y la economía social de mercado, rasgos que han incorporado Hungría a la gran familia de las modernas democracias europeas.

Por ello, los españoles hemos seguido con admiración el gran esfuerzo desarrollado por la Asamblea Nacional y las restantes instituciones democráticas de Hungría.

Señora Presidenta,

El año 2007 reviste una especial relevancia para Hungría y España, al cumplirse el Trigésimo Aniversario del restablecimiento de nuestras relaciones diplomáticas.

Hace casi tres décadas, en junio de 1977, España celebraba sus primeras elecciones democráticas en el marco de un proceso de Transición, cuyo espíritu de entendimiento y concordia sigue siendo un referente esencial de nuestra convivencia.

Un proceso que culminó con la adopción de una moderna Constitución, producto del más amplio consenso entre españoles.

Una Constitución integradora, que nos ha dado el más largo periodo de estabilidad y prosperidad en democracia y libertad, reinsertando a España en el curso de la Historia europea, con nuestra plena incorporación a las instituciones europeas y euroatlánticas.

También Hungría ha recorrido con éxito un período de transición política y económica, pasando a un régimen democrático, basado en el reconocimiento de las libertades y en el respeto a los derechos humanos.

Un periodo que no puede entenderse al margen de la labor desplegada para cambiar y adaptar las estructuras del pasado a las exigencias democráticas de la actual realidad del Continente.

La transición húngara ha culminado con el ingreso de Hungría en la Alianza Atlántica así como en la Unión Europea, que han ganado un socio con un peso político, histórico y cultural fundamental en Europa Central.

Una Nación cuyas raíces se remontan al emblemático año de 896, cuando el pueblo magiar definió con personalidad propia esta hermosa tierra del Tisza y del Danubio.

Poco más de un siglo después, en el año 1000, accedía al trono el Rey Esteban. La Corona, que los húngaros, felizmente, han podido conservar y custodiar con especial reverencia, simboliza la Nación húngara, pero también la arraigada participación de Hungría en la Historia común de nuestro Continente.

Una participación alentada por la rica y vibrante cultura de este querido país.

El húngaro, lengua antigua y sintética, flexible y expresiva, ha sabido conformar a través del tiempo un cauce ancho y profundo.

Por él sigue fluyendo, incesante, ese caudal de ciencia, arte y erudición que ha dado a Europa y al mundo, no sólo trece Premios Nobel, sino también nombres como los de Bártok o Kódaly, y tantas muestras de creación y de talento en los ámbitos del pensamiento, la literatura y el arte, que a todos nos enriquecen.

España, los demás Estados europeos y de la sociedad internacional, necesitamos de la aportación e iniciativa de Hungría y de los húngaros.

Señora Presidenta,

Desde la Edad Media, cuando Hungría y Aragón establecieron vínculos dinásticos, húngaros y españoles hemos venido cultivando una relación de amistad.

De los tiempos más recientes quiero traer a la memoria la gran labor humanitaria llevada a cabo en 1944, junto con otros colegas extranjeros, por el diplomático español en Budapest, Don Ángel Sanz Briz, que lograría salvar tantas vidas de ciudadanos húngaros judíos, algunos de origen sefardí, sobre quienes se cernía un trágico destino.

Tampoco puede dejar de recordarse y agradecerse, la generosa acogida que Hungría otorgó al término de la Segunda Guerra Mundial a ciudadanos españoles, quienes encontraron aquí un nuevo hogar donde rehacer sus vidas.

Entre quienes han contribuido a tejer vínculos entrañables entre nuestras sociedades, los españoles recordamos con afecto a los legendarios jugadores de fútbol, Ferenc Puskas y Ladislao Kubala.

A lo largo de las últimas décadas, nuestras relaciones bilaterales han experimentado un creciente reforzamiento en todos los sectores.

Ambos pueblos se conocen ahora más y mejor gracias al turismo, a las numerosas actividades culturales y educativas desplegadas, y a los intercambios económicos bilaterales, que aumentan todos los años de forma sostenida.

Constatamos con especial satisfacción el creciente interés que despierta la lengua española en Hungría, cada vez más presente en los centros educativos y que cuenta con la labor del Instituto Cervantes en Budapest.

Por su parte, los respectivos Grupos Parlamentarios de Amistad Hispano-Húngaros, contribuyen a fomentar nuestras relaciones, subrayando así la importancia que hoy reviste la diplomacia parlamentaria.

Señora Presidenta,

El pasado 25 de marzo celebramos el Cincuenta Aniversario de los Tratados de Roma, decisivos para comprender el desarrollo de la Europa actual.

Sentaron las bases de una nueva andadura política y económica, implantando un verdadero modelo de integración y convivencia del que hoy disfrutamos.

Todos los Estados miembros y sus ciudadanos hemos contribuido a ello, pero como expresa la reciente Declaración de Berlín, adoptada con motivo de dicho Aniversario, no cabe olvidar que ?gracias al ansia de libertad de las gentes de Europa Central y Oriental, se ha superado definitivamente la división artificial de Europa?.

Por otro lado, el pasado mes de octubre tuve el honor de asistir a los actos oficiales de conmemoración de otro importante Cincuentenario.

Me refiero al Cincuenta Aniversario de la Revolución de 1956. Unos actos solemnes que rindieron homenaje a los hombres y mujeres de este país que, con riesgo de sus vidas, lucharon por la libertad y la democracia.

El heroico levantamiento de 1956 fue un hito histórico para Hungría, porque con su ejemplo se llevó a cabo el proceso que conduciría al futuro mejor que el pueblo húngaro se ha sabido labrar.

Fue también un hito para Europa porque, como declaró el Pleno del Congreso de los Diputados de España, aquel levantamiento se convirtió en un eslabón fundamental de la reunificación europea, compartiendo los mismos principios y valores.

Principios y valores que nos unen como Estados miembros y como ciudadanos europeos sin cuya participación activa no podría concebirse la integración europea.

Un proyecto que ha cosechado importantes éxitos como la creación del Mercado Interior, la moneda única, el espacio de libertad, seguridad y justicia, o las sucesivas ampliaciones.

Señora Presidenta,

Vivimos en un mundo cada vez más interdependiente. La globalización ha generado muchas oportunidades, pero también retos y amenazas que debemos superar con el esfuerzo de todos.

La lucha contra el intolerable y siempre injustificable flagelo del terrorismo, la inmigración ilegal o los desafíos que entraña el cambio climático, sólo pueden ser abordados mediante la determinación y solidaridad de todos los actores de la comunidad internacional.

Fiel a su firme compromiso con los temas de interés global, España prepara para el año 2008 una Exposición Internacional en la ciudad de Zaragoza sobre"Agua y Desarrollo Sostenible".

En el plano internacional, hoy son muchos los ámbitos de relación existentes entre Hungría y España, en el marco de la Unión Europea y fuera de ella.

España apoyó firmemente el ingreso de Hungría en la Unión, que desde el primer momento se ha convertido en un socio privilegiado y comprometido dentro del proceso de integración europea.

La Unión Europea es un espacio de paz, prosperidad y estabilidad, abierto y solidario con el mundo, cuya acción exterior registra avances significativos. Contribuye al desarrollo político, social y económico de las regiones y países más desfavorecidos.

También la política europea de vecindad, definida por la Unión, ha creado una base sólida para potenciar sus relaciones con los países del Este europeo y del Sur del Mediterráneo.

Dos áreas en las que, por razones evidentes, Hungría y España aportan un sólido bagaje de ideas y experiencias, para ayudar a enriquecer y a fortalecer una relación más profunda de la Unión con los países de nuestro entorno.

Junto a nuestra especial sensibilidad y relación con los Estados del Mediterráneo, España dispone de unos muy estrechos lazos con Iberoamérica, cuyos vínculos con Europa hemos querido contribuir a reforzar.

En el plano multilateral nuestros dos países comparten asimismo otros importantes ámbitos de entendimiento.

Buena prueba de ello es nuestro coincidente compromiso con las operaciones de mantenimiento de la paz, mediante la aportación, siempre eficaz y sacrificada, de nuestras Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad en diferentes lugares del mundo.

También en el marco de la Alianza Atlántica compartimos los mismos principios y colaboramos estrechamente.

Al mismo tiempo, España está trabajando este año desde la presidencia de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, con la ayuda y colaboración de todos sus Estados miembros, para asegurar los objetivos de paz y seguridad en sus dimensiones, tanto político-militar, como económico-medioambiental y humana.

Señora Presidenta,

Muchas gracias de nuevo por otorgarme la posibilidad de dirigirme a todos ustedes en este bello e imponente edificio, reflejo de una importante historia y cultura, que definen la rica personalidad del pueblo húngaro.

Quiero dejar constancia de mi gratitud a las distintas instituciones, autoridades y personalidades de este querido país que han querido contribuir al desarrollo de los vínculos de profunda amistad que ligan a nuestras dos Naciones.

Mucho me complace haberles podido dirigir estas palabras con motivo de esta Visita de Estado, que confío contribuya a promover el mayor desarrollo de nuestras relaciones, tanto en beneficio de nuestros respectivos pueblos, como de la construcción del mundo más pacífico, justo y solidario, que todos deseamos.

Muchas gracias.

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