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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias con motivo de la presentación del "Plan Iberoamericano de Alfabetización y Educación Básica de Personas Jóvenes y Adultas"

Madrid, 14.03.2007

P

ermítanme que comience mis palabras expresando la alegría y la satisfacción personal que nos produce a la Princesa y a mí asistir a este acto y ser testigos de la presentación del ?Plan Iberoamericano de Alfabetización y Educación Básica de Personas Jóvenes y Adultas?, que tiene como ambicioso objetivo lograr una Iberoamérica libre de analfabetismo, a más tardar en el año 2015. Y somos especialmente sensibles a la importancia de esa iniciativa por varias razones: por ser españoles y por nuestra responsabilidad institucional; por tener una profunda vocación y pasión por todo lo que afecta y acontece a Iberoamérica; y por la trascendencia humana que puede y debe tener para el futuro, para las oportunidades de millones de personas que sentimos próximas y que merecen este tipo de esfuerzos colectivos, concertados y bien coordinados.

Por ello agradezco a los Secretarios Generales Don Enrique Iglesias y Don Álvaro Marchesi, de la Secretaría General Iberoamericana y de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, respectivamente, su amable invitación para presidir este Acto, un acto que muestra de una manera muy clara el firme compromiso que ambas Organizaciones, y los Estados que las componen, tienen con la educación de su población joven y adulta.

Resulta incuestionable la importancia, capital, de la educación básica, como derecho de toda persona y como motor de un mayor desarrollo en los países Iberoamericanos. Por ello, nuestros países, junto con el resto de la comunidad internacional, asumieron en la Declaración firmada el año 2000, la meta de asegurar la enseñanza primaria universal para todos los niños y niñas como uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Junto a ello, también es evidente que son muchos los jóvenes y adultos que no han podido acceder a la escuela, o que la abandonaron antes de alcanzar los niveles educativos mínimos, imprescindibles para poder acceder a un empleo de calidad y para participar plenamente en sus respectivas sociedades. A ellos se dirige, asimismo, con acierto, el Plan que hoy se presenta.

Quiero destacar, como ya lo han hecho la Ministra de Educación y Ciencia y el Secretario General de la OEI, que este Plan se basa en programas ya existentes, y busca potenciarlos y articularlos. Planes, en muchos casos, de larga tradición, que han logrado éxitos notables en la alfabetización de millones de personas en Iberoamérica.

España tiene una larga experiencia de apoyo a la alfabetización en Iberoamérica, a través de los Programas de Alfabetización y Educación Básica de Adultos (PAEBA), como los actualmente existentes en Nicaragua, Perú, Paraguay y en otros países, que se integran en las políticas de alfabetización de cada país. Gracias a estos Programas, sus participantes no sólo reciben los rudimentos educativos, sino que alcanzan un nivel básico, que les permite aprovechar en mayor medida las oportunidades que hoy ofrece la región. El emotivo testimonio de Doña Cruz del Carmen, que acabamos de escuchar, es una buena prueba de ello.

La Corona ha seguido muy de cerca y con particular interés el origen y desarrollo de los PAEBA. Por ello, SS.MM. los Reyes quisieron conocer directamente la actividad del espléndido Centro de Educación Bilingüe de adultos en Asunción, durante su Visita a Paraguay el pasado mes de noviembre.

Por mi parte, también he prestado una especial atención a estos programas, consciente del papel esencial que desempeñan, no sólo en el desarrollo personal, económico y social de sus destinatarios, sino en la promoción del ejercicio efectivo de sus derechos y libertades, como constataba hace menos de un año, cuando tuve la oportunidad de visitar en Lima, el Centro de Educación Básica Alternativa de Villa el Salvador. Por razones conocidas, allí no pudo desplazarse conmigo la Princesa, aunque sé cuanto le hubiera gustado y pude comprobar allá cuanto la echaron de menos.

Estos programas, que muestran el compromiso activo de España con la educación de adultos, nos permiten tanto abordar el problema general del analfabetismo como apoyar los esfuerzos que realizan los educadores y los propios adultos, que son los primeros en apostar por su educación. Vaya para todos ellos, nuestro mayor reconocimiento y todo nuestro aliento.

Como parte de ese compromiso de España, también creo importante resaltar los programas de canje de deuda por educación, puestos en marcha a partir de la XIV Cumbre Iberoamericana de San José. Resulta, además, especialmente relevante que la educación de adultos se beneficie de este tipo de programas, que aseguran nuevos recursos al sector educativo de los países Iberoamericanos.

El Plan que hoy presentamos es ambicioso, sí, pero promueve una labor extraordinaria y sobre todo imprescindible. Aspira a erradicar el analfabetismo en Iberoamérica, lo que supone formar a 34 millones de personas entre los años 2008 y 2015. Para ello, hay que movilizar abundantes medios humanos, técnicos y financieros, toda vez que el coste total estimado del Plan se cifra en más de 3.100 millones de euros.

Buena parte de estos recursos procederá de los presupuestos nacionales de cada país, si bien, para asegurar la totalidad de los fondos requeridos, será preciso contar con la cooperación internacional y regional, en particular, para ayudar a los países con mayores dificultades financieras. Me satisface y me enorgullece constatar que la aportación de la Agencia Española de Cooperación Internacional al desarrollo del Plan en el año 2007, permitirá su puesta en marcha y lo dotará de las capacidades imprescindibles para su avance eficaz.

Estoy convencido de que este Plan, marcado por un objetivo encomiable y provisto de estrategias concretas y adecuadas, logrará el respaldo de otros Organismos internacionales y regionales, así como de diversas Fundaciones que también desarrollan su trabajo en el campo de la educación con gran dinamismo y esfuerzo generoso.

Creo, asimismo, que tanto ONGs, como otras organizaciones de la sociedad civil Iberoamericana, laicas o religiosas, muchas con una larga trayectoria en el sector educativo, podrán contribuir al éxito del Plan, mediante la aportación de sus experiencias y programas en materia de educación de adultos.

Al mismo tiempo, deseo manifestar mi confianza en el desarrollo ulterior de los esfuerzos que la Comunidad Iberoamericana de Naciones lleva a cabo en el ámbito de la educación, recordando que, desde su primera Cumbre, en 1991, ha hecho de la educación una de sus principales prioridades, a la hora de acordar políticas e impulsar programas de cooperación en nuestra región.

Este Plan Iberoamericano de Alfabetización supone un importante jalón en la plena realización de esta prioridad. Supone, también, un magnífico ejemplo de tantas cosas que podemos hacer juntos, para mejorar el bienestar social, cultural y económico de nuestras sociedades. El respeto a nuestra diversidad da aún más valor a nuestras aportaciones, en las que cada país da lo mejor de sí mismo, y permite que todos podamos beneficiarnos del esfuerzo y de las experiencias comunes, que tanto enriquecen el espacio iberoamericano.

Deseo expresar mi elogio más sincero a la eficaz labor de la Secretaría General Iberoamericana y de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en el diseño y puesta en práctica de acciones tan necesarias y concretas como este Plan de Alfabetización.

Un Plan que, concebido al servicio del progreso tangible de los hombres y mujeres de nuestra Comunidad Iberoamericana de Naciones, cuenta con nuestra admiración, aliento y nuestro compromiso personal.

Señoras y Señores,

Qué enorme satisfacción será llegar al 2015 y sentirnos orgullosos por los resultados de nuestro esfuerzo presente; que maravilloso será constatar a mitad de este siglo XXI que esta apuesta, esta suma de energías por la educación en Iberoamérica será juzgada y valorada como uno de nuestros principales y grandes éxitos comunes.

Muchas gracias.

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