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Brindis de Su Majestad el Rey en la cena ofrecida por el Presidente Caldera en la VII Cumbre Iberoamericana

Venezuela(Isla de Margarita), 07.11.1997

S

eñor Presidente,Señores Jefes de Estado y de Gobierno,Señoras y señores,

Agradezco encarecidamente al Presidente Caldera sus calurosas palabras de acogida en esta hermosa Isla de Margarita, a la que llegamos con la imagen de tristeza todavía viva en nuestros corazones por los desastres que la naturaleza ha provocado en zonas de Extremadura en España, y también en Portugal, con víctimas mortales, a cuyas familias queremos dedicar un especial recuerdo.

Hago extensivo mi agradecimiento al pueblo venezolano, al de Nueva Esparta y en particular al de la Isla de Margarita por su generosa bienvenida y su hospitalidad. Expreso también mi saludo y mi amistad a los Señores Presidentes que participan en este prometedor proceso.

El Almirante Colón pasó, en agosto de 1498, trece días en aguas de Venezuela, a la que llamó con todo acierto "tierrra de gracia". Usó para ello unas cartas de navegar que le llevaron hacia el futuro y la belleza. Ojalá esa misma guía nos acompañe en nuestras deliberaciones.

Es largo y fructífero el camino recorrido desde que aquel proyecto de celebrar reuniones de Jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos, proyecto colmado de ilusiones y de promesas, comenzó su andadura en Guadalajara en 1991.

Desde entonces, las Cumbres Iberoamericanas se han convertido en un foro de diálogo político y de concertación al más alto nivel entre nuestros países. El desarrollo de estas reuniones nos ha permitido entablar discusiones francas y productivas sobre las realidades y desafíos que nuestros pueblos deben afrontar en este final de siglo, y se han alcanzado en el curso de los debates puntos de vista y programas de actuación que nos son comunes.

Al tiempo, la Comunidad Iberoamericana de Naciones se ha ido consolidando como un ámbito que tiene una voz propia y definida en el orden internacional, de modo que se ha reforzado el peso que nuestros países, individualmente y como Comunidad,  tienen en el mundo.

Se confirma así lo que Arturo Uslar Pietri dijo hace años: "En muchas partes nos hicimos juntos y somos consecuencia y creación de esa historia, que al tiempo que la íbamos haciendo nos iba haciendo".

Es ésta una Comunidad que se basa en dos lenguas universales que compartimos, en unas tradiciones históricas y culturales comunes y en una rica diversidad.

Hoy día, la Comunidad Iberoamericana se manifiesta en unos valores conjuntos,  de promoción y defensa de la democracia, de defensa y protección de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, de tolerancia y de diálogo.

La común voluntad de perfeccionar estos principios y profundizar en ellos, y la aspiración unánime de crear para todos nuestros ciudadanos un espacio común de justicia y de progreso son el impulso que nos reúne en esta cita altántica y el mejor mensaje que podemos ofrecer al resto del mundo.

Pero la Comunidad Iberoamericana es, sobre todo, un proyecto de futuro. Todos los Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica asistimos a este nuevo encuentro con la renovada ilusión de seguir trabajando para desarrollar esos principios, a fin de asegurar un porvenirr de libertad y de paz para todos nuestros pueblos.

Por ello, les invito a brindar por el éxito de la VII Cumbre Iberoamericana y por el bienestar de todos nuestros pueblos y naciones.

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