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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el acto de entrega del V Premio CODESPA a la empresa solidaria

Madrid, 18.10.2001

N

uevamente me alegra compartir con vosotros, miembros de la Junta del Patronato, socios y amigos de Fundación Codespa, así como con la importante representación empresarial que hoy nos acompaña, la celebración de la V edición del Premio Codespa a la Empresa Solidaria. Como bien sabéis, este premio pretende, reconocer públicamente a aquellas compañías privadas que se distinguen por participar en la construcción de un mundo más justo a partir de sus actividades empresariales y filantrópicas.

Acabo de mantener una reunión de trabajo esta misma tarde, con los delegados que Codespa tiene en algunos de los países en vías de desarrollo, y constato el entusiasmo de estos cooperantes cada vez que conocen la participación de una empresa española en alguno de los numerosos programas que llevan a cabo. Como Presidente de Honor de Fundación Codespa, a todos los empresarios que promovéis estas iniciativas os doy las gracias. Y también os las doy como ciudadano que se siente orgulloso de ver que crecientemente los representantes del éxito en el ámbito empresarial de nuestra sociedad se preocupan por los desequilibrios que existen en nuestro mundo y desean ayudar a corregirlos.

Con el paso de las convocatorias, este Premio promovido por Codespa se ha consolidado. Hoy es una referencia del apoyo empresarial a la labor que en tantos rincones de este planeta llevan a cabo distintas organizaciones de la Sociedad Civil, con una dedicación ejemplar, demostrando una gran profesionalidad, y manteniendo alzada la esperanza de que las cosas pueden cambiar.

Cuando mi trabajo me lleva lejos, viajando a países que se han visto afectados por catástrofes naturales, he tenido la ocasión de acercarme y conocer de primera mano las enormes y muchas veces dramáticas necesidades que padece la población, pero al mismo tiempo he tenido la suerte de ver y comprobar el esfuerzo heroico que los cooperantes españoles están realizando tan lejos de sus casas y familias.

Este mismo esfuerzo y dedicación lo he podido igualmente comprobar en otras visitas a países en desarrollo; un buen ejemplo de ello lo pude ver hace pocos meses en Perú, donde visité uno de los proyectos de CODESPA, un Centro de Formación Profesional localizado en una de las barriadas más pobres de Lima.

El trabajo bien hecho y la ilusión por contagiar esperanza a los más jóvenes, hacen de proyectos como éste un referente para que no caigamos en el desánimo ante la ardua tarea de construir un mundo donde la vida sea para todos cada día más digna y más justa.

Siempre tengo muy presente el esfuerzo que los empresarios españoles están realizando a la hora de llevar y mantener sus actividades en los países hermanos de América y en otras regiones en vías de desarrollo. Su presencia debe ser una garantía de que España apuesta no sólo por la apertura de nuevos mercados, sino por la solidaridad con aquellas zonas tan ligadas a nuestra historia y que, en muchas ocasiones, no disfrutan aún de un bienestar equiparable al de nuestro país.

Por eso, cada uno de los candidatos al Premio que estáis aquí convocados sois un ejemplo por el que manifiesto mi admiración. De vuestro empeño no sólo nacen propuestas y proyectos que mejoran la calidad de vida de familias concretas que, antes de vuestra disposición de ayuda, se sentían de alguna manera abandonadas a su suerte, sino que también nace un mensaje de aliento que debe propagarse entre el ámbito empresarial: los empresarios podéis y debéis, en la medida de vuestras posibilidades, apostar por la solidaridad. Con ella podremos convivir todos con mayor armonía y acometer el necesario desarrollo en lo económico, social y cultural que por encima de las diferencias entre razas y credos nos encamine por la senda de la paz y la tolerancia.

La calidad de los candidatos que se reúnen en esta V convocatoria demuestra, de alguna manera, que estamos consiguiendo que la solidaridad forme parte de la estrategia de muchas empresas. Por este motivo, confío en que todos estos buenos principios y valores de los que sois ejemplo y que hemos resaltado, continúen surgiendo de la sociedad en este mundo que todavía vemos tan agitado por la desigualdad y la violencia.

Por último, antes de terminar estas palabras, quiero felicitar sinceramente a Caja Madrid, la empresa ganadora, y a cada uno de los candidatos finalistas. A todos les animo a que prosigan con sus actividades, tan ejemplares a la hora de promover iniciativas solidarias.

Muchas gracias.

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