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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en Soto De Luiña Pueblo Ejemplar 1992

Soto De Luiña , 30.10.1992

E

​l amor a Asturias, la defensa de su patrimonio cultural y ecológico, y el estímulo a la cooperación y a la solidaridad que se quieren promover con la concesión anual del Premio al Pueblo Ejemplar, tienen una singular y hermosa expresión en Soto de Luiña y Novellana.

Como ha destacado el jurado -a quien agradezco su trabajo y su buen juicio-, los habitantes de estos pueblos se han unido para conseguir la mejora de su hábitat, la rehabilitación de sus monumentos y el fortalecimiento de su cultura. Todo ello desde la concordia y ejemplar convivencia.

El movimiento vecinal que ha surgido aquí de manera tan eficaz ha conseguido, con imaginación y esfuerzo, metas que nuNca son fáciles de alcanzar. No ha sido ajeno a este éxito el acierto de los vecinos al haber sabido ilusionar a los poderes públicos, haciéndolos partícipes y solidarios de sus anhelos, hasta constituir un modelo de lo que ha de ser la colaboración entre las aspiraciones ciudadanas y las instituciones.

Los Centros Culturales surgidos de esta unión son símbolo de una innovadora actitud y de una preocupación por los valores en los que reside el verdadero progreso y la verdadera libertad de los pueblos, pues es cierto, como creía Jovellanos, que la educación es la primera fuente de prosperidad social.

Este bellísimo concejo de Cudillero, en el que se asientan Soto de Luiña y Novellana, expresa la rica variedad de nuestro principado Aquí, a lo largo de la historia, han convivido los hombres de la montaña, del valle y de la mar: vaqueiros, campesinos y marineros, testigos del antiguo paso de los europeos que caminaban hacia Santiago y que recibieron aquí posada y caritativa asistencia.

Hubo un tiempo en que una barrera separaba en la iglesia de San Martín de las Luiñas a los vaqueiros de las demás gentes, discriminando así a este pueblo de pastores. La lápida que aún recuerda aquella prohibición es sólo un lejano testimonio histórico de la incomprensión y de la injusticia. Las barreras que hoy hacen difíciles en el mundo la hermandad, la convivencia, la libertad y la cooperación entre los hombres se derrumban con ejemplos de solidaridad como el que hoy premiamos.

Por todo ello, supone una alegría para mí venir hoy aquí para conocer de cerca vuestra labor y animaros a continuarla, y para estimularla a que la creatividad, la austeridad, el amor por el trabajo bien hecho, la solidaridad y la compasión sean valores que crezcan y fructifiquen entre vosotros para ejemplo de todos.

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