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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración de la exposición de grabados de Salvador Dalí en el castillo de Norvernich

Norvernich, 11.07.1991

E

​s a la vez un honor y una satisfacción para mi poderles dirigir la palabra en este histórico marco.

Es un honor por la ocasión que se me brinda de saludar a un pueblo que acaba de ver cumplida una aspiración fundamental de toda nación: la de su unidad.

Una unidad conseguida tras largos años de paciencia y tesón por quienes la han pretendido sin cesar y en la que, tras la caída de muros y alambradas, muchos millones de jóvenes en el mundo hemos creído y querido ver el inicio de una nueva y esperanzadora era en la que este gran país está llamado a jugar un destacado papel en favor de la paz y la defensa de los derechos humanos.

No dudo que este prometedor futuro alemán ha de llegar conducido, como hasta el presente, por figuras de la talla profesional y humana como la del Señor Genscher, nuestro amable anfitrión, quien honró a mi país y a mí mismo aceptando en 1990 el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional, con el que se le ha distinguido por su infatigable labor en pro de la solidaridad y del entendimiento entre los pueblos de Europa, divididos por la guerra.

Mi presencia entre Ustedes constata la excelente relación existente entre los pueblos alemán y español que, espero, se vea mantenida y aún incrementada en el futuro, como he tenido ocasión de manifestar al Presidente federal esta tarde.

Estoy convencido de que la Exposición de Gráficos y Esculturas de Dalí, que hoy inauguramos, es una muestra más de esa corriente de simpatía recíproca que mi país está dispuesto a ensanchar a través de un mejor conocimiento mutuo que resulte de un intenso intercambio cultural; pues, a mi juicio, es este conocimiento mutuo el factor determinante a la hora de posibilitar el entendimiento y la comprensión entre los pueblos.

Y puesto que de cultura hablamos, de la nuestra no cabe imaginar representante más idóneo que el maestro Salvador Dalí a quien recuerdo unido a mi familia por un entrañable afecto.

De su ingente y genial obra, se nos ofrece hoy aquí una representativa muestra de gráficos originales y esculturas, las cuales constituyen sin duda verdaderas obras del género, acertadamente elegidas por el Museo Colección de Arte Europeo y el Círculo de Arte de Renania del Norte-Westfalia; y expuestas en un marco histórico al que el propio Dalí también estuvo ligado. Por todo ello, espero y deseo que esta exposición sea de interés para cuantos la visiten.

No me queda sino agradecer una vez más a mis anfitriones la amable acogida de que he sido objeto animando a los Círculos de Arte y Museos alemanes para que en el futuro se intensifique el número y la calidad de las exposiciones culturales hispano-alemanas, pues todo ello redundará indudablemente en beneficio de la amistad y del acercamiento de nuestros dos países.

Muchas gracias.

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