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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el Ayuntamiento de Lisboa

Lisboa, 03.05.1991

C

​on especial satisfacción y alegría realizo mi primera visita oficial a esta bellísima capital, dos años después de la efectuada por mis padres, los Reyes de España.

Ello se debe y no me cansaré de decirlo, no solamente a las excelencias que encierra esta ciudad y a la magia con que cautiva a sus visitantes, sino también porque Lisboa y Portugal acogieron durante muchos años, con generosidad y cariño, a mis abuelos y a mi padre. Yo mismo fui testigo, en los días de mi infancia, de aquellos últimos años, al acudir con frecuencia a Villa Giralda para disfrutar de temporadas veraniegas inolvidables. A la satisfacción y a la alegría se añade, pues, en este caso, el agradecimiento.

Y es que Señor Alcalde, esta magnífica ciudad que tengo hoy el honor de visitar se deja querer y admirar fácilmente pues son muchos y ricos los atributos que posee y que la hacen inigualable: únicas son la majestuosa proyección del río Tajo hacia el Atlántico, el trazado de sus calles cargadas de historial el encanto de sus colinas y miradores, la suavidad de su clima y esa maravillosa luz que la envuelve con un indescriptible y misterioso velo. Pero es que además Lisboa aún aporta a quien la visita algo que ya se ha perdido en otras muchas capitales: el pálpito de lo humano y una hospitalidad alabada por todos, de la que sin lugar a dudas disfrutan muchos de mis compatriotas que en número creciente la descubren año tras año.

Señor Alcalde:

Vengo a Lisboa en un momento especialmente feliz de las relaciones entre España y Portugal, en el que ambos pueblos han sabido encontrar una nueva forma de dialogar llena de esperanza y volcada hacia el futuro. En este porvenir han tenido y tienen un gran papel que desempeñar los Ayuntamientos españoles y portugueses y los contactos entre sus habitantes. A Madrid y Lisboa, como ciudades hermanas y capitales de ambos Estados, les incumbe en este terreno una especial responsabilidad. Estoy seguro de que ambos municipios ahondarán aún más en la fecunda etapa de relaciones que hemos presenciado durante estos últimos años.

De nuevo, Señor Alcalde, Señoras y Señores, gracias de todo corazón por su afecto y su hospitalidad.

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