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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el Ayuntamiento de Gijón al recibir el Título de Hijo Adoptivo de la Ciudad

Gijón, 05.04.1991

E

​ste es un día significativo y un día de gratitudes para mi. Significativo por este título de Hijo Adoptivo de Gijón que acabo de recibir de las manos de nuestro Alcalde, y por vuestra decisión de designar con mi nombre (título) una de las calles de esta noble villa. Día también de gratitudes: al Sr. Alcalde por sus palabras de reconocimiento y afecto que tanto estimo, a toda la Corporación municipal por el honor y la satisfacción que me producen tan altas distinciones, y, en fin, a todos los gijoneses por considerarme uno más entre vosotros.

Me encuentro de nuevo en Asturias. Esta tierra a la que me siento tan vinculado. Siempre veo aquí los orígenes y la vocación universal de la patria hispana, la clara inteligencia y la voluntad de progreso de sus hombres y la belleza de su paisaje. La “Asturias de mis amores” como reza vuestra canción, vuestro himno regional. Y veo a esta gran ciudad de Gijón como una parte sustancial de esa querida Asturias.

Esta noble villa está, con el Principado, en las raíces romanas de España, en la gesta única de la Reconquista, en la guerra heroica de la Independencia, y en la obra de nuestra más reciente Revolución Industrial. Eso es Asturias, y eso es también Gijón.

Al hacer esta afirmación no puedo dejar de evocar la figura excepcional de Jovellanos. Aquí, en este su Gijón entrañable nació, y aquí vivió antes y después de la noble singladura política intelectual y humana de su vida. Nadie como él supo soportar y sufrir los obstáculos encontrados para lograr la síntesis equilibrada del pasado y el futuro, tradición y progreso, respeto a la continuidad histórica de nuestra personalidad nacional y apertura a las ideas, la ciencia, la técnica y el desarrollo económico de la modernidad europea.

Ese espíritu de concordia, justicia y progreso social ha estado presente en otros grandes políticos gijoneses de las dos últimas centurias, fieles al progreso de nuestro quehacer colectivo y de nuestra convivencia nacional. Está presente también en los afanes y las actitudes de este pueblo. Lo está igualmente en el esfuerzo laboral y económico de sus hombres; desde el mar al prado y la huerta, desde la fábrica a la mina. Y lo está, en fin, en las nuevas conquistas de la ciudad como villa para el turismo y el descanso, con una playa admirable y una entorno cultural y deportivo particularmente apreciados.

Quiero deciros también que no ignoro las dificultades que encontráis en vuestro esfuerzo para no quedar atrás en el desarrollo económico de esta nueva etapa internacional y europea, marcada por el signo de la competitividad y las nuevas tecnologías. La historia enseña que Asturias, este pueblo, jamás fue vencido por la adversidad. No me ofrece ,duda, que vuestro caudal de inteligencia y energía lograrán mantener a Asturias en el lugar que le corresponde en el concierto de la economía nacional y comunitaria.

Ahora, si el tiempo no fuera tan corto para todo, daría con gusto un paseo por Cimadevilla o alguno de vuestros grandes barrios, para adentrarme en el ambiente puro asturiano. En todo caso el reducido tiempo de que dispongo no me impedirá el recuerdo permanente de esta querida villa, llevando con orgullo en mi corazón el nombramiento de Hijo Adoptivo que tanto aprecio y que a tanto me obliga.

Muchas gracias Alcalde, muchísimas gracias Gijón.

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