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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la Generalitat

Barcelona, 20.04.1990

P

​arleu, honorable senyo President, dels añys, dels segles, en el curs dels qüals un president de la Generalitat, i per tant Cátalunya en la seva plenitud institucional, no es van poder dirigir i a més en catala, al Rei o al Príncep hereu, o que fins i tot ni tan sols van existir, la Generalitat erradicada, i lamenteu aquesta greu mancança.

Us comprenc perque sento el mateix que vós, i també lamento que el "fill, d'or de la historia", com diu un gran poeta catala, Jaçint Verdaguér, hagi estat en un temps descabdellat a I'inrevés, i que en consecuencia unes conjetures que es van convertir en estructures, impedissinq ue tampoc el Rei, el Príncep Hereu, no es poguessin dirigir en catala, a les Iegitimes autoritats i a la generosa ciutadania de Cataulnya.

Pero la millor manera de demostrar les coses, no son Ies paraules que hi poguem aplicar, sino els fets que les poden canviar, com ens ha mostrat des del primer dia Sa Majestad el Rei, el meu pare. Ara estem aqui vós i jo, honorable senyor Presinent, dialogant clar i cataIa, com diu aquesta expressió tan genuina. I aixo són els fets que, com també subralleu, a la fi importen.

Unos hechos a la par simples y contundentes. Estoy aquí y con vosotros porque en nuestra rica variedad constituimos todos un único pueblo. Estoy aquí porque los títulos ligados a Cataluña que me corresponden como heredero de la Corona representan tanto una consecuencia de la historia como constituyen una de las ramas del frondoso árbol de la democracia. Estoy aquí hablando también catalán porque no podría representar lo que represento sin haberme propuesto hablarlo.

El pasado puede sin duda ser juzgado, pero lo decisivo radica en que, si queremos, puede ser enmendado. Primero, por razones de voluntad, pues el hombre y los pueblos son lo que desean ser, y precisamente ahí está Cataluña,   esta Cataluña en la que felizmente estamos para demostrar que no existe una adversidad que no pueda ser vencida por la fe en uno mismo, por la fuerza del trabajo, por la profunda implicación del hombre en la tierra. Somos también nuestros propios proyectos.

Y el pasado puede ser enmendado, en segundo lugar, porque leído con atención nos ofrece igualmente un inequívoco aliento de esperanza: somos lo que somos también por lo que hemos sido. ¡Cuantos acontecimientos estelares, cuantas anécdotas meramente cotidianas, nos revelarían la hermandad, la unidad, la comprensión, la igualdad, con que hemos recorrido caminos y mares, y hemos llevado a cabo empresas de resuelta envergadura!.

El reto y hasta el obligado reto, que hoy representa Europa para Cataluña y España nos obliga a conjugar, como en nuestras épocas más fructíferas, todos los esfuerzos posibles. Y no me refiero sólo a necesidades o intenciones, sino nuevamente también a hechos: Cataluña realiza este esfuerzo en la avanzada de España. Y lo hace por sí misma y por el ordenamiento constitucional que hemos querido darnos y del que gozamos: el Estado de las Autonomías.

Se equivocan quien es todavía contemplan la España autonómica como un problema, pues lo que en verdad ha hecho ha sido articular una realidad de muy positivos resultados: las autonomías han liberado y han suscitado energía e imaginación, iniciativa y participación. No hallaríamos en la España moderna un periodo más abierto del que vivimos, más implicado en un panorama de horizontes tan esperanzadores.

Y ahora quiero invocar yo también la enseñanza de la historia. Cataluña se caracteriza por cinco grandes períodos, que a la corta han influido de forma extraordinaria en ella misma y muy pronto en España entera, y a la larga nos han proyectado a todos con peso decisivo más allá de las fronteras.

Son els. periodes, primer, de la Marca Hispánica. Bastió meridional de I'imperi carolingi i ferma línia divisoria entre el cristianisme i l'islam. Després, com forjadora d'aquell imperi mediterrani en el que, segons proclamava l'expressiu cronista Ramon Muntaner, fins i tot els peixos Ilúien l’escut de les qüatre barres.

En terçer Iloc, constituint Catalunya una clau fonamental de la unió deis regnes d'Espanya, per mitja de l'audaç figura de qui aleshores cenyia la Corona d'Aragó, Ferran el Católic. Llavors, com porta de I’impuls i materializació de la revolució industrial, amb la que Catalunya ens ha introduit de ple en la dinamica occidental.

Per últim, per últim en aquesta breu enumeració que de cap manera pot ser exhaustiva, Catalunya ha actuat com portaveu de la idea de l'Espanya de les nacionalitats, de les cultures, en la seva varietat i la seva unitat. La qüal és, al capdevail, la que amb la democracia defineix l'Estat, ens proporciona el marc que, perfilant el conjunt del quadre, en resalta les característiques, la seva força.

El Palau de la Generalitat, sí, ara ens acull. Com testimoni del passat i com escenari del futuro. Estem escrivint en aquests moments I'obra que hem de representar per convertir-nos en els europeus que Europa neçessita, en els espanyols que construiran una Espanya encara mês nova, em els catalans que desde fa mil anys son i seran. Som i serem.

Moltes gràcies.

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