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Palabras de Su Majestad el Rey en la VIII reunión del Foro Hispano-Alemán

Berlín, 18.11.2015

Permítanme que dedique mis primeras palabras a Francia, a sus autoridades, a todos los franceses. La República francesa, el pueblo francés, ha reaccionado de forma ejemplar al terrible ataque terrorista del pasado viernes. Ha reaccionado con un mensaje de unión nacional en torno a valores que todos compartimos.

España desea que ese mensaje de unión sea también el nuestro. Sea también un mensaje europeo y un mensaje por los valores humanos universales. Hemos ofrecido a Francia nuestra colaboración para combatir esta amenaza común. Estamos juntos en foros y organizaciones que nos ofrecen los marcos adecuados para poner en práctica esa colaboración. Apoyando a Francia no hacemos sino impulsar la convivencia civilizada que es nuestra esencia democrática y europea.

Señor Presidente, Autoridades, Señoras y Señores,

Me alegra mucho participar en una nueva edición del VIII Foro Hispano-Alemán y hacerlo, por primera vez, como Rey de España. Gracias, Señor Presidente, por vuestra hospitalidad y, sobre todo por vuestro compromiso con esta iniciativa que arrancó en 2002 durante la visita de Estado a España del Presidente Johannes Rau, con el impulso también de mi padre el Rey Juan Carlos.

Este Foro, que ha sabido definirse como un marco privilegiado de diálogo con vocación de permanencia, nos permite trabajar por la mejor comprensión de nuestras respectivas realidades nacionales y a favor de la reflexión conjunta sobre nuestros desafíos comunes. Nos ayuda a poner de relieve lo mucho que hemos caminado juntos, alemanes y españoles, durante estos años. Y en ese camino quiero recordar con afecto y gratitud al Canciller Helmut Schmidt que tanto ayudó a la democracia en España, a su progreso y bienestar.

Nuestro compromiso compartido con esta iniciativa Sr. Presidente, expresa ante todo la vocación de servir a los intereses de nuestros ciudadanos que responden, indudablemente, a las señas de identidad de nuestras sociedades abiertas, solidarias, inclusivas y libres. En este contexto, Alemania y España incorporan además una perspectiva universal por su proyección económica, cultural y política.

Entre las materias debatidas tradicionalmente en el Foro destacan la imagen respectiva que tienen nuestras sociedades la una de la otra y los retos de la integración europea. Es lógico que sea así, pues en ello subyace uno de los objetivos fundamentales que queremos alcanzar: profundizar en el conocimiento recíproco y consolidar, sobre una base cada vez más firme, la mutua confianza. Esa confianza que nos ha permitido hacer juntos tantas cosas y que nos ha ayudado avanzar con éxito en el proceso de integración europea, en beneficio de todos los ciudadanos de la Unión.

Una vez más, la realidad nos sitúa ante una responsabilidad compartida que solo juntos podremos afrontar siendo conscientes de nuestras capacidades y conocedores de nuestras respectivas visiones o perspectivas. Efectivamente, este es en gran medida el sentido del Foro: contrastar nuestras capacidades, conocer mejor nuestras visiones y sensibilidades, y aprender de las experiencias de uno y otro país. Hoy participan en este encuentro ciudadanos alemanes y españoles procedentes de los más diversos ámbitos: del mundo empresarial, del sindical, del académico o del político. A través de un diálogo constructivo, que contribuye a definir el contenido de nuestra rica relación bilateral, abordan cuestiones centrales para nuestro bienestar, para el desarrollo económico y social de nuestros pueblos

Las dificultades que hemos conocido en los últimos años demuestran la necesidad de unir esfuerzos, de compartir medios y de acordar objetivos conjuntamente. La crisis en la Unión Económica y Monetaria, por ejemplo, solo ha podido empezar a ser superada cuando hemos avanzado en la integración, cuando hemos dotado a la Zona Euro de nuevos instrumentos con los que evitar desequilibrios, incorporando mecanismos para mitigar sus consecuencias negativas.

Lo mismo puede decirse del desafío que estamos viviendo en materia migratoria, cuya solución pasa también por una política común a nivel europeo que aborde ese reto de un modo integral y en todas sus diferentes dimensiones, dentro y fuera de nuestro espacio común. En toda Europa somos conscientes de la presión que está recibiendo actualmente Alemania por causa de la llegada de cientos de miles de personas que, en muchos casos, huyen de conflictos bélicos o son perseguidos por sus ideas o por su origen. A todos nos conmueven las imágenes de quienes llegan y de los que, con solidaridad y generosidad, los reciben y ayudan.

España, país de frontera y de acogida, tiene una larga experiencia en este ámbito y es, desde hace décadas, destino de muchas personas que, originarias de otros continentes, buscan la seguridad y el bienestar que disfrutamos los europeos. Nuestros dos Estados son socios destacados en el empeño común de hacer posible un espacio de libre circulación, que depende en buena medida de nuestra capacidad de control eficaz de las fronteras exteriores y de la activa cooperación con los países de origen.

Junto a Alemania, España promueve un papel más activo de la Unión para contribuir a la estabilidad y el desarrollo en el sur del Mediterráneo, ayudando a superar conflictos, a garantizar la seguridad y a fomentar el desarrollo económico y social, tanto en Oriente Medio como en el continente africano. Se trata, sin duda, de una tarea ingente y difícil que exigirá los mayores esfuerzos de la Comunidad Internacional durante los próximos decenios.

Señor Presidente,

Una vez más, la realidad nos sitúa ante una responsabilidad compartida que solo juntos podremos afrontar siendo conscientes de nuestras capacidades y conocedores de nuestras respectivas visiones o perspectivas. Efectivamente, este es en gran medida el sentido del Foro: contrastar nuestras capacidades, conocer mejor nuestras visiones y sensibilidades, y aprender de las experiencias de uno y otro país.

Hoy participan en este encuentro ciudadanos alemanes y españoles procedentes de los más diversos ámbitos: del mundo empresarial, del sindical, del académico o del político. A través de un diálogo constructivo, que contribuye a definir el contenido de nuestra rica relación bilateral, abordan cuestiones centrales para nuestro bienestar, para el desarrollo económico y social de nuestros pueblos.

La importancia del salto digital, clave de la nueva revolución industrial que estamos viviendo; el peso del modelo educativo en el buen funcionamiento del mercado laboral y el análisis de las perspectivas de la relación bilateral entre Alemania y España han sido los ejes de esta conversación que quiere también ser una referencia para nuestras reflexiones a nivel europeo. A todos los participantes les agradezco su valiosa aportación y les pido que continúen su reflexión y sus trabajos con el mismo compromiso.

Señor Presidente, antes de terminar mi intervención quiero agradecer de manera muy especial a la Fundación Bertelsmann, al Banco de Santander y al Instituto de Crédito Oficial su apoyo generoso a esta iniciativa, así como el liderazgo y el impulso dado por los Copresidentes del Foro.

Y con estas palabras y mis mejores deseos para Vuestra Excelencia, levanto mi copa por Alemania, por España y por la amistad entre nuestras dos grandes naciones.

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