Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Actividades e Axenda
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Majestad el Rey en la conmemoración del III Centenario de la Real Academia Española y presentación de la 23ª Edición del Diccionario de la Lengua Española, “Edición del Tricentenario”

Real Academia Española. Madrid, 17.10.2014

A​yer tuve el honor de inaugurar el Curso de las Reales Academias en una ceremonia en la que pude destacar la gran labor que históricamente han realizado estas corporaciones, así como la inmensa tarea que tienen por delante al servicio de los españoles, de su bienestar y del progreso de nuestro país.

Solo un día después —y como auténtica muestra de lo anterior— nos reunimos en este acto académico con el que culmina la celebración del III Centenario de la fundación de  la Real Academia Española; que supone, verdaderamente, la conmemoración de una iniciativa histórica en la cual la Academia y la Monarquía supieron andar al unísono por el bien de la lengua española.

Este empeño nacía con una vocación superior de servicio a la Nación y a la Corona, en la misma línea de colaboración que ya había apuntado Elio Antonio de Nebrija. El patronazgo regio solicitado por la Academia y otorgado por Felipe V en 1714 reconocía la importancia del proyecto de la Real Academia Española, concebido como una auténtica empresa nacional. Por ello, es especialmente emotivo para la Reina y para mí venir hoy a esta Casa, por su tercer Centenario y nueva edición del Diccionario, pero también por ser la primera visita que hacemos como Reyes.

El calificativo de «Española» cobra su sentido pleno, no solo por ser en ese momento la primera y única Academia de su especie, sino porque, al servir a la lengua, se proponía establecer la base de la cultura literaria y científica española y contribuir de ese modo al engrandecimiento del prestigio de la Nación y a su reconocimiento internacional.

La creación de la Academia y la elaboración de su diccionario fue un acto de atención ─de cuidada atención─ a los medios que sirvieran para preservar nuestro idioma. Esta institución supo, sin duda, acogerse a la mejor tradición lexicográfica y adaptarla a su propio contexto. El primer gran logro de la Academia fue la elaboración del primer Diccionario, el Diccionario llamado de autoridades. Y hoy a la Reina y a mí nos emociona también recibir como recuerdo una excelente edición facsímil, junto al hermoso libro institucional del III Centenario de la corporación.  Os lo agradecemos profundamente.

El servicio a la lengua española adquirió una nueva dimensión cuando, a raíz de la independencia de las repúblicas hispanoamericanas, la Real Academia, haciendo suya la iniciativa transmitida por el filólogo colombiano José María Vergara y Vergara, promovió en 1870 la creación de las Academias correspondientes en cada uno de los países que comparten una misma lengua y el patrimonio de una rica literatura en ella expresada.

Alentaba la acción de la Real Academia el deseo de conservar y acrecentar la lengua común y de restablecer los vínculos históricos y culturales. Se apuntaba ya en ese momento el objetivo superior de la unidad del idioma como base e instrumento para una Comunidad de Naciones, objetivo que había sido ya intuido años atrás por Andrés Bello y que, a partir de entonces, fraguaría en un largo e intenso proceso de entendimiento y colaboración entre las Academias que ha visto sus frutos más destacados en los últimos años.

Este proceso ha sido posible gracias a la firme voluntad y al compromiso generoso tanto de la Real Academia como de todas y cada una de las Academias de la lengua española de América y Filipinas, cuyos directores y presidentes se encuentran hoy en un gesto renovado de unidad. A ellos les saludamos especialmente en este día y agradecemos su presencia.

La Corona de España ha mantenido a lo largo de estos tres siglos su firme compromiso de apoyo y respaldo a la labor de la Academia. Me agrada recordar especialmente el impulso decisivo que mi padre el Rey Don Juan Carlos dio al trabajo académico durante su reinado, con particular atención a la denominada política lingüística panhispánica. Una política que tantos frutos está dando a la lengua española —la Nueva gramática, la Ortografía y, ahora, el Diccionario—, y a la constitución y el desarrollo de la Fundación pro Real Academia Española

La Real Academia, que nació anclada en sus raíces europeas, adquiere a finales del siglo XIX una dimensión panhispánica que se convierte en su principal seña de identidad. El objetivo fundacional de fijar la lengua nacional se ensancha así para situarse en la defensa de la unidad de un idioma, el español, que hoy comparten casi 500 millones de personas en todo el mundo y que se ha convertido en un hecho realmente universal.

Por su parte, el Diccionario de la Academia, que nació vinculado al uso de la lengua, ha estado siempre al servicio del pueblo. Desde la primera edición, de 1780, hasta la 23ª, que hoy se presenta, el Diccionario ha sido depositario de la voz de la gente. El resultado de esta obra que tenemos delante, un diccionario de gran solidez amparado, además, en aquello que más conveniente le resulta a las lenguas: el acuerdo entre sus hablantes o, si lo prefieren, el consenso entre ellos.

Deseo por ello, naturalmente, subrayar, agradecer y reconocer el magnífico trabajo de los académicos, una labor que desarrollan con plena continuidad, sin abandonar en ningún momento los objetivos fundacionales de la corporación. Doy las gracias también a todos los colaboradores —lexicógrafos, informáticos y cuantos han contribuido a esta gran tarea. Y destaco asimismo la elegancia con la que se ha elaborado el Diccionario y su nuevo diseño que es paralelo a la vanguardia tecnológica con la que se ha desarrollado y que asegura en el futuro su mejor forma de consulta en soporte magnético.

Señoras y señores,

Quiero decirles que para mí es un honor muy especial recibir de manos del director de la Real Academia el primer ejemplar de esta nueva edición del Diccionario, que lleva el nombre de «edición del Tricentenario», continuando la tradición, inaugurada por los académicos fundadores, de presentar al Rey el fruto de su trabajo. Muchas gracias a la Real Academia y, también, a la Asociación de Academias de la Lengua Española que ahora es también parte fundamental del Diccionario.

La Corona de España ha mantenido a lo largo de estos tres siglos su firme compromiso de apoyo y respaldo a la labor de la Academia. Me agrada recordar especialmente el impulso decisivo que mi padre el Rey Don Juan Carlos dio al trabajo académico durante su reinado, con particular atención a la denominada política lingüística panhispánica. Una política que tantos frutos está dando a la lengua española —la Nueva gramática, la Ortografía y, ahora, el nuevo Diccionario—, y a la constitución y el desarrollo de la Fundación pro Real Academia Española, cuyo día de puertas abiertas también celebramos en esta jornada.

Señoras y señores,

La Academia afronta en la actualidad los retos que le plantea un tiempo nuevo en el que el idioma español se ha convertido ya en la segunda lengua de comunicación internacional y en un activo económico de primer orden. Las posibilidades, hasta ahora insospechadas, que ofrecen las nuevas tecnologías deben ser aprovechadas para cumplir de la mejor manera posible la vocación académica de servicio a la sociedad.

Pues en un día tan importante para esta casa, me alegra poder afirmar mi voluntad, junto a la Reina, de continuar estimulando este trabajo académico sustentado en la acción común de la Real Academia y sus Academias hermanas de América y Filipinas, que sobre la base del consenso y del respeto a la diversidad, constituye la garantía del mantenimiento de la unidad de la lengua española.

Termino ya mis palabras reiterando mi agradecimiento y mi felicitación a la Real Academia, extensivos también a las veintiuna Academias hermanas, y mi gratitud a la Fundación pro Real Academia que con su apoyo hace posible esta gran labor.

Muchas gracias a todos por su presencia / Se levanta la sesión.

Volver a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+