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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la entrega del Premio "Luis Carandell" de Periodismo Parlamentario

Madrid, 24.07.2013

Muy buenas tardes a todos, y gracias por contar nuevamente con nosotros para este acto y celebración. Siempre nos agrada e inspira respeto visitar el Senado –como también el Congreso, por supuesto-  y nos alegra que este Premio Luis Carandell de Periodismo Parlamentario y vuestra invitación a entregarlo nos permita hacerlo con mayor frecuencia.

Y además, para un motivo que simboliza o sintetiza muy bien una realidad que es insoslayable para la vida democrática y parlamentaria: su convivencia con la comunicación, con la prensa, con la necesaria proyección pública de su trabajo.

Aquí ambos mundos convivís con gran intensidad, cada uno con su función y responsabilidades ante los ciudadanos, lo cual os une en el fin superior del interés general para el progreso democrático y el bienestar de todos los españoles. Por eso, insisto, nos importa a la Princesa y a mí, y nos gusta, poder acompañaros, apoyaros y participar –si quiera brevemente- de esa convivencia.

Se cumple este año una década del nacimiento de este galardón que, efectivamente, reconoce la profesionalidad de los periodistas centrados en la información parlamentaria, pero que al tiempo representa también un permanente homenaje a la memoria de Luis Carandell. Pasan los años y, sin embargo, su huella sigue firmemente impresa en las páginas de nuestro mejor periodismo. Más aún, diríamos que la perspectiva del tiempo no hace sino acrecentar su gran dimensión humana y profesional y por eso hoy recordamos su agudeza para el análisis; su magistral ironía, tan inteligente como sana; y, por encima de todo, ese aroma de libertad que siempre respiramos al repasar todas las facetas variadas de su legado periodístico, tan rico, tan clásico y a la vez tan actual.

Recordar a Carandell nos lleva necesariamente a rememorar los años en los que se fraguaron los grandes pactos que dieron lugar a nuestra Constitución y nuestra democracia.

Fueron tiempos en los que, gracias al esfuerzo colectivo de la sociedad española, se desarrollaron las semillas de democracia y libertad cuyos frutos son nuestra realidad de hoy: este patrimonio común de valor incalculable como nunca hemos tenido en nuestra historia que -como dije el año pasado en Oviedo (en los Premio Príncipe de Asturias)- todos debemos cuidar, proteger y, como toda obra humana, acrecentar y perfeccionar, porque supone nuestra mejor garantía de convivencia y progreso.

Fueron esos también los años en los que, al calor de las libertades emergentes y de la recuperación del Parlamento como centro de la vida política, el periodismo español pudo reencontrarse con un género de tanta solera como la crónica parlamentaria.

Hablando de periodismo, y antes de pasar a centrarnos en nuestra premiada, permitidme que aproveche esta oportunidad magnífica de hoy para también rendir un homenaje sentido y lleno de afecto a Concha García Campoy; una persona y una profesional querida y respetada, que nos ha dejado un triste vacío.

la libertad de información no es solo un elemento nuclear en nuestro catálogo de derechos fundamentales, sino que además constituye un instrumento insustituible para la defensa y fortalecimiento de la propia democracia. Por ello es tan necesario siempre cuidar y proteger la labor de los medios de comunicación, para que con libertad y responsabilidad contribuyan cada día más y mejor a conformar la opinión pública y a mejorar la calidad de nuestra convivencia democrática

Señoras y Señores,

La periodista premiada con el “Carandell” de este año, María Rey, atesora una experiencia de más de dieciséis años como responsable de la información parlamentaria de Antena 3 Televisión, periodo en el que también llegó a desempeñar la presidencia de la APP. Asimismo, de su intensidad en el seguimiento de la actualidad política son también buena prueba sus colaboraciones en distintos medios de prensa escrita y, concretamente, su blog personal en internet, cuyo título —“Tiene la palabra”— explicita a las claras su motivo central.

La impecable profesionalidad con la que María Rey siempre ha desarrollado y sigue desarrollando su quehacer diario sería en sí misma mérito para la concesión de este premio. Sin embargo, además de ello, de su trayectoria periodística me gustaría destacar el sentido de responsabilidad cívica que trasluce y que es producto de una clara comprensión de la función social de la prensa en una comunidad democrática.

Por todo ello, María, mi –nuestra- más sincera enhorabuena por esta distinción tan merecida y, estoy seguro que por ti, tan valorada.

La prensa, según la clásica definición de Tocqueville, “es, por excelencia, el instrumento democrático de la libertad”. En efecto, la libertad de información no es solo un elemento nuclear en nuestro catálogo de derechos fundamentales, sino que además constituye un instrumento insustituible para la defensa y fortalecimiento de la propia democracia. Por ello es tan necesario siempre cuidar y proteger la labor de los medios de comunicación, para que con libertad y responsabilidad contribuyan cada día más y mejor a conformar la opinión pública y a mejorar la calidad de nuestra convivencia democrática.

Y es precisamente en el ámbito de la información parlamentaria donde el periodismo encuentra un campo de actuación idóneo para llevar a la práctica su función social. Porque es en el Parlamento, en la sede de la voluntad popular, donde el debate político tiene su eje y donde la exigencia de información cobra una importancia especial.

En las sociedades democráticas la política constituye una materia que interesa e implica al conjunto de los ciudadanos. Por eso el buen periodismo parlamentario, ése al que este premio “Luis Carandell” concede su reconocimiento, se caracteriza por no limitarse solo a la transmisión o la difusión de los asuntos de actualidad, sino que, a partir del rigor informativo y del sentido crítico, busca ampliar la cultura política, estimular el debate social y la responsabilidad cívica sobre las cuestiones de interés general.

Quiero, por tanto, aprovechar también esta ocasión para expresar mi reconocimiento al trabajo diario de los hombres y mujeres que ejercen su actividad con profesionalidad en los medios de comunicación, en cualquiera de sus múltiples facetas. Porque nunca debemos olvidar que es el factor humano, —el esfuerzo cotidiano de personas con nombres y apellidos, aunque por lo general anónimos—, el que puede hacer que los principios cobren entidad y que los retos se superen con éxito.

María Rey es, sin duda, un excelente ejemplo de esas personas que trabajan para que cada día todos podamos estar mejor informados y, por tanto, ser un poco más libres. Le reitero, pues, nuestra felicitación más cordial con el deseo de que, este premio “Luis Carandell” le sirva de estímulo adicional para continuar su excelente trayectoria profesional en el periodismo español.

Muchas gracias.

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