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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias y de Girona en la entrega de Despachos a la LXIII Promoción de la Carrera Judicial

Auditorio de Barcelona, 04.04.2013

L​o primero y más importante que quiero decir, en esta tradicional ceremonia de entrega de Despachos, es felicidades. Os doy mi enhorabuena más cordial a todos los que integráis la nueva Promoción de jueces. Soy muy consciente del enorme esfuerzo que ha supuesto para vosotros llegar hasta este día; la dificultad, la competencia, los sacrificios, las dudas… os han marcado en estos últimos años. Y tras el premio: superar la oposición, el curso en la Escuela Judicial y lograr la plaza; ahora llega la realidad para la que os habéis preparado y para la que requeriréis persistir en vuestro afán de mejorar y perfeccionar vuestra formación.

También quiero felicitar a vuestros familiares, a vuestros amigos y compañeros, y a todos aquellos que han hecho posible que nuestra sociedad cuente hoy con nuevos profesionales perfectamente preparados, rigurosos y comprometidos con la fundamental tarea de impartir justicia. En ello, naturalmente, merece una mención destacada, agradecida y laudatoria, la Escuela Judicial española, cuya sede está en esta querida ciudad de Barcelona, donde recibe una colaboración eficaz y comprometida.

De muy diversas formas y desde muy diferentes puntos de vista procuramos a lo largo de los siglos alcanzar el más alto y amplio concepto de justicia. La justicia se erige en la clave de bóveda que permite en última instancia garantizar la protección de los derechos y libertades de los ciudadanos, y también en elemento esencial para el mantenimiento del Estado social y democrático de Derecho.

El ejercicio de la función jurisdiccional cobra aun mayor trascendencia en momentos complejos, como los actuales, que exigen a todos afrontar con valentía retos y desafíos, y que demandan eficacia, seguridad y confianza. Un adecuado funcionamiento del sistema judicial contribuye a la mejora del marco de seguridad jurídica, en beneficio del conjunto de la sociedad y de la mayor cohesión social.

Los jueces son garantes del ordenamiento jurídico, de su integridad y de los principios que fundamentan el orden jurídico y la paz social. Nuestros tiempos precisan de una justicia accesible y eficiente, administrada por jueces conocedores de la ley y plenamente comprometidos con la esencial labor de protección de los derechos de los ciudadanos

Como nuevos integrantes de la Carrera Judicial asumís un compromiso profesional fundamentado en valores sólidos, que deberéis llevar a cabo con prudencia y fortaleza, valiéndoos de vuestra excelente preparación como algo fundamental para una justicia de calidad. Ese compromiso se verifica finalmente en el cumplimiento de la Constitución y del resto del ordenamiento jurídico.

Efectivamente, es la Constitución la que otorga la legitimidad a los jueces como titulares de la potestad jurisdiccional, conformando los elementos precisos para su ejercicio: independencia, imparcialidad y pleno respeto a las leyes. Los jueces son garantes del ordenamiento jurídico, de su integridad y de los principios que fundamentan el orden jurídico y la paz social. Nuestros tiempos precisan de una justicia accesible y eficiente, administrada por jueces conocedores de la ley y plenamente comprometidos con la esencial labor de protección de los derechos de los ciudadanos.

Sobre vosotros descansa, pues, la gran responsabilidad de la defensa del imperio de la ley que es afirmada en vuestro estatuto profesional y reconocida a partir de vuestra propia posición en el seno de la sociedad al servicio de los ciudadanos. Por ello, los miembros de la Carrera Judicial sois merecedores de la mayor confianza, una confianza a la que han de contribuir la comunicación estrecha y permanente con quienes colaboran en la administración de justicia y la necesaria accesibilidad y claridad de las resoluciones que se dicten, tal como establece la Carta de Derechos del Ciudadano ante la Justicia, aprobada en su día por el Congreso de los Diputados.

La asunción de estas responsabilidades por quienes integráis la nueva promoción se suma así a la de quienes os precedieron en el ingreso en la Carrera judicial para que, juntos, os volquéis en la tutela judicial efectiva que consagra el artículo 24 de nuestra Constitución. Os corresponde, en definitiva, la tarea esencial que representa el cumplimiento leal y responsable de la función jurisdiccional, así como la difícil labor de impartir justicia.

Estoy seguro de que prestaréis este servicio fundamental del Estado de Derecho con la calidad que merece una sociedad moderna y desarrollada como la nuestra: un servicio público cercano y protector de los ciudadanos, verdaderos protagonistas de una sociedad democrática, libre, culta, madura, vertebrada, en la que las instituciones velan por sus derechos y libertades.

Termino como empecé: felicidades a los nuevos miembros de la Carrera judicial, tenéis todo nuestro reconocimiento y apoyo, y me honra el transmitiros la felicitación de Su Majestad el Rey y Su Majestad la Reina. Os animo a trabajar con ilusión, con responsabilidad y confianza,  y os deseo de corazón el máximo acierto en vuestras decisiones así como el mayor éxito en la carrera profesional que ahora comenzáis.

Muchas gracias.

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