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Palabras de Su Majestad el Rey en la Apertura del Curso Universitario 2012-2013

Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Madrid, 26.09.2012

La apertura del Curso Universitario nos congrega hoy en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, la UNED, que cumple este año su Cuarenta Aniversario. Se trata de una universidad pionera en la ampliación de oportunidades de estudio en el ámbito de la educación superior.


Esta institución cuenta hoy con el mayor número de estudiantes entre todas las universidades españolas, realidad indicativa de su peso e importancia. Quiero en esta ocasión felicitar y agradecer el esfuerzo y la profesionalidad de todos cuantos lo han hecho posible.


En las pasadas décadas la Universidad afirmó su papel fundamental e imprescindible en el desarrollo social y económico de nuestro país.


Durante ese tiempo en España se ha trabajado con la voluntad de sentar las bases de una Universidad de calidad capaz de proporcionar oportunidades al talento y abierta a la colaboración con otras instituciones. Una Universidad inclusiva, solidaria e innovadora que desea contribuir al progreso científico, profesional y ético de toda la sociedad.


Pero sabemos bien, sin embargo, que no todos los objetivos han sido conseguidos en la misma medida y que persisten todavía retos y dificultades agravados por la actual crisis económica. Soy muy consciente de esos desafíos.


Si, por un lado, reconocemos lo mucho que hemos logrado —como el avance en materia de investigación y de acceso a la educación superior— también hemos de ser consecuentes con las nuevas realidades para poder abordar los desafíos que aún siguen pendientes.


Por eso no podemos desconocer la natural y positiva permeabilidad entre la Universidad y la sociedad civil, así como la incardinación de nuestro sistema universitario en el “Espacio Europeo de Educación Superior” que está suponiendo una importante adaptación estructural y funcional de nuestras universidades.


En este contexto evolutivo debemos seguir esforzándonos para fomentar la transferencia del saber y la innovación teniendo muy en cuenta la sociedad del conocimiento en la que nos hallamos inmersos. 

En España se ha trabajado con la voluntad de sentar las bases de una Universidad de calidad capaz de proporcionar oportunidades al talento y abierta a la colaboración con otras instituciones. Una Universidad inclusiva, solidaria e innovadora que desea contribuir al progreso científico, profesional y ético de toda la sociedad

Al mismo tiempo hay que destacar siempre la necesidad de ofrecer a nuestros jóvenes la mejor formación posible, —de excelencia—, que permita el más digno acceso al mercado de trabajo a los nuevos profesionales.


Hoy quiero dirigir un mensaje lleno de ánimo a los alumnos, los profesores y las autoridades educativas.


A las autoridades competentes en materia universitaria debemos reconocer su alta responsabilidad, pues tienen entre sus principales cometidos asegurar la calidad de la enseñanza universitaria y su adecuación a las necesidades de la sociedad, desde la mayor eficacia en la utilización de los recursos.

En relación con los profesores, que merecen el máximo reconocimiento y aprecio, quiero destacar que no son solo los profesionales clave en la transmisión del conocimiento, sino que a ellos les corresponde también otras funciones esenciales.

Me refiero al impulso del entusiasmo en los alumnos, a la difusión de los mejores principios y valores, y al fomento de un ambiente de respeto en el ejercicio de una crítica razonada dentro de la diversidad de ideas. 

Todo esto es, en definitiva, lo que se espera de los mentores de una juventud con ganas de construir un futuro individual y social mejor. Porque la mayoría de los alumnos que llegan a la Universidad lo hacen con un enorme equipaje de ilusión, de apertura mental, de ganas de conocer y de relacionarse, de labrarse un porvenir para ellos y de ser útiles a la sociedad.

A los estudiantes les quiero decir que apuesten por el esfuerzo y por la responsabilidad. Sin desánimo. Es, sin duda, la mejor fórmula para afrontar los retos de futuro.


La Universidad, en definitiva, debe dar ejemplo de convivencia, de fomento del pensamiento creador, de respeto a las ideas y de comportamiento ético.


Termino, por último, mis palabras con el deseo de que el curso que ahora comienza sea muy fructífero para  todos los estamentos universitarios y para toda la Universidad.

Declaro inaugurado el Curso Universitario 2012-2013.

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