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Palabras de Su Majestad el Rey con motivo del Día de la Pascua Militar.

Palacio Real de Madrid, 06.01.2003

Q

ueridos compañeros:

Me produce una gran satisfacción poderme reunir en este día con vosotros, acompañado por la Reina y el Príncipe de Asturias, para conmemorar juntos, como todos los años, la tradicional Pascua Militar.

Quiero que mis primeras palabras sean de felicitación para todos los componentes de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, a la vez que de emotivo recuerdo hacia nuestros compañeros que en el año transcurrido dieron sus vidas en el cumplimiento del deber.

A sus familias dedico toda mi solidaridad y afecto. El ejemplo de quienes dieron su vida en acto de servicio, reafirma la grandeza de nuestra vocación y nos estimula para volcarnos, aún más, en la noble labor que tenemos asignada al servicio de España y de todos los españoles.

Agradezco al Señor Ministro de Defensa sus amables y afectuosas palabras de felicitación expresadas en nombre propio y de la Institución Militar, así como su detallada exposición sobre el desarrollo de nuestras Fuerzas Armadas, y sobre las grandes líneas de la política de defensa.

El inicio de cada año es siempre un momento particularmente propicio para hacer balance del trabajo realizado y para mirar hacia el futuro. Debe servirnos -a todos y a cada uno de nosotros- para reafirmar compromisos, y también para renovar ilusiones y propósitos, con el objetivo puesto en perfeccionar día a día el cumplimiento de la alta misión que las Fuerzas Armadas tienen encomendada.

El año que acaba de culminar ha sido rico en esfuerzos y acontecimientos. Hemos seguido avanzando por el camino de la profesionalización y modernización de nuestras Fuerzas Armadas, para adaptarlas mejor a las exigencias derivadas de los nuevos retos y amenazas a los que España debe responder en un mundo cada vez más globalizado.

Debemos constatar los esfuerzos desplegados este año para reforzar tres de los pilares básicos sobre los que se apoya la Institución Militar: el personal, el material y la organización.

En materia de personal, se ha cumplido el primer año de unas Fuerzas Armadas completamente profesionalizadas; vemos los esfuerzos que se están haciendo en organización e instalaciones para poder contar con los mejores soldados y marineros y, de esta forma, dotar del máximo rendimiento y eficacia a nuestro nuevo modelo de Ejército.

En cuanto a los medios materiales, en breve empezará a recibirse el nuevo carro de combate "Leopard"; ya ha sido entregada a la Armada la primera de las fragatas de la serie F-100; y, muy pronto, los primeros aviones "Eurofighter" serán puestos a disposición de nuestra Fuerza Aérea.

Este esfuerzo de la sociedad española para dotar a sus Fuerzas Armadas de los nuevos medios que requieren, debe servirnos de acicate para trabajar con el mayor ahínco.

Por lo que respecta al ámbito de la organización, vivimos una etapa muy importante de implantación de la nueva estructura básica de los Ejércitos, que debe potenciar su acción conjunta, evitar la duplicación de esfuerzos y, con ello, asegurar una óptima utilización de los medios disponibles. Se trata de culminar el proceso de adaptación de nuestros Ejércitos a un modelo más acorde con las nuevas realidades estratégicas y con las necesidades de la España de hoy y del futuro.

En el actual escenario estratégico, muchas son las iniciativas emprendidas para asegurar la paz e intentar convertir el mundo en el que vivimos en un lugar más seguro y estable. Se trata de decisiones importantes teniendo en cuenta que en el plano internacional, y en este mundo cada vez mas interdependiente, persisten numerosos focos de violencia, de crisis, o de potencial inestabilidad.

En ese contexto, la reciente Presidencia española de la Unión Europea ha permitido, entre otras cosas, dar un impulso a la puesta en marcha de la Política Europea de Seguridad y Defensa. Por otro lado, destaca asimismo el proceso de renovación de la estructura de fuerzas que vive la Alianza Atlántica. Ambos objetivos influirán en la configuración de la importante aportación de nuestras Fuerzas Armadas a la defensa colectiva y en su organización de futuro.

La alta preparación y capacidad de nuestras Fuerzas Armadas, y su afán de permanente superación, no necesitan demostrarse. Están plenamente contrastadas y permiten equipararlas con los Ejércitos de nuestros Aliados. Disponen de un merecido prestigio por su participación solidaria en diversas misiones internacionales de paz o de carácter humanitario, lo que las confirma como un eficaz instrumento de la acción exterior del Estado. Tanto en el trabajo cotidiano, como en el desarrollo de ejercicios y operaciones, habéis probado vuestro buen hacer, valor, disciplina y eficacia.

En cumplimiento de los compromisos derivados de nuestra pertenencia a diversas Organizaciones Internacionales, nuestras Fuerzas Armadas vienen realizando desde hace años un brillante esfuerzo en los Balcanes para consolidar el proceso de pacificación. El año pasado tuve la grata oportunidad, al igual que el Príncipe de Asturias, de visitar a nuestras tropas en la zona, comprobando su excelente labor.

También merece nuestra gratitud el trabajo de las tropas españolas desplegadas en otras latitudes, ya sea en Afganistán, donde forman parte de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, o en el Océano Indico, participando en la operación Libertad Duradera; para prevenir el riesgo de nuevas amenazas terroristas a escala internacional.

Los españoles sabemos en qué medida el terrorismo es totalmente inaceptable. Constituye un brutal ataque a los derechos más elementales del hombre. Sus víctimas son la clara manifestación de una crueldad ilimitada. Con ellos y sus familias tenemos una deuda de gratitud y solidaridad inexcusable.

Tenemos que redoblar el compromiso de nuestra sociedad para combatir el terrorismo con todos los medios que nos proporciona el Estado de Derecho, en defensa de la libertad y de la democracia.

No quiero terminar mis palabras sin resaltar la importancia de vuestra eficaz colaboración con otros organismos e instituciones, para hacer frente a calamidades o situaciones de emergencia en todos los rincones de la geografía española, como actualmente ocurre respecto de la catástrofe originada en la costa de Galicia. Una prueba más de la vocación de solidaridad que inspira a nuestras Fuerzas Armadas, fiel reflejo de la que anima a la sociedad española a la que sirven.

España está orgullosa del trabajo de los hombres y mujeres que componen nuestros Ejércitos, que merece el apoyo y respeto de todos los españoles. Os animo a que perseveremos todos juntos en nuestra dedicación y entrega al mejor servicio de España, tarea en la que, bien sabéis, contáis con el aliento y reconocimiento de la Corona.

Para concluir, deseo reiteraros, en nombre propio y en el de toda mi Familia, los mejores deseos de felicidad y de ventura personal para este Año Nuevo, deseos que hacemos extensivos a vuestros familiares, que tanta comprensión y apoyo prestan a vuestra labor.

¡VIVA ESPAÑA!

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