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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida en honor del Presidente de la República de Polonia

Palacio Real de Madrid, 29.09.2003

S

eñor Presidente,

Me alegra muy especialmente que hayáis aceptado nuestra invitación y así poder recibiros en esta Vuestra primera Visita de Estado a España.

La Reina y yo deseamos expresaros nuestra más cordial bienvenida, que hacemos extensiva a vuestra distinguida esposa y a la importante delegación que os acompaña.

Atribuimos una importancia singular a Vuestra Visita de Estado a España, como símbolo de las muy estrechas y privilegiadas relaciones que nos unen y punto de arranque de una nueva fase de mas intenso entendimiento hispano-polaco.

Visitáis una España moderna, dinámica y abierta. Una España que ha sabido dotarse de un marco de estabilidad y convivencia pacífica y democrática que asegura nuestra libertad, derechos y bienestar, al tiempo que articula nuestra pluralidad y rica diversidad con una amplitud sin precedentes.

Un modelo de convivencia que hemos construido entre todos y que todos debemos preservar.

Guardamos un recuerdo imborrable de nuestras dos Visitas de Estado a Polonia.

No podemos olvidar la cálida acogida, la muy generosa hospitalidad y las numerosas muestras de afecto y simpatía que nos brindasteis durante nuestra última estancia en Polonia en 2001.

En aquella ocasión, pudimos apreciar de forma directa la vitalidad de Vuestro país, la amistad del pueblo polaco y los importantes progresos registrados por Polonia en los doce años transcurridos desde nuestra primera Visita de Estado en 1989.

Hoy, gracias al tesón y determinación que siempre caracterizó a vuestra gran Nación, Polonia ha alcanzado una modernización sin precedentes, es miembro de la Alianza Atlántica desde 1999 y se encuentra en la antesala de su próxima adhesión a la Unión Europea, el 1 de mayo de 2004.

Señor Presidente,

En tan corto espacio de tiempo os habéis hecho acreedores del indudable respeto de vuestros socios europeos.

Un respeto por Polonia que, en el caso de España, se torna en sincera admiración. No en vano, España es, por propia historia, un país especialmente consciente de los sacrificios y dificultades que entraña todo proceso de transición política y de reestructuración económica.

Hoy Polonia se proyecta en el mundo como una sociedad especialmente madura, dinámica y determinada en sus anhelos.

Nos felicitamos de que el pasado mes de junio el pueblo polaco manifestara en referéndum su firme voluntad de incorporarse plenamente a nuestro común proyecto de integración europea.

Fue, sin duda, una gran noticia para todos los europeos.

Ni el proceso de integración europea podía concebirse al margen de Polonia, ni el futuro de Polonia podía plantearse sin tener en cuenta su condición y compromisos como gran Nación europea.

En esa empresa europea siempre habéis podido contar con el pleno apoyo de España, tanto por razones de profunda simpatía y amistad, como de cercanía en nuestras experiencias respectivas.

Señor Presidente,

Esos sentimientos y coincidencias, junto a tantos vínculos históricos y culturales, nos obligan a asumir nuestras responsabilidades como socios y aliados, conforme a una relación que definimos como privilegiada.

En los últimos años, ya se ha fortalecido y ensanchado nuestra cooperación política, económica, técnica y cultural. El diálogo político se ha intensificado con múltiples visitas a todos los niveles.

Deseamos seguir ofreciendo nuestro apoyo a Polonia en su proceso de integración a la Unión Europea.

En particular, queremos compartir experiencias en la aplicación de las políticas comunitarias y contribuir a una participación satisfactoria de Polonia en los diferentes instrumentos de la cohesión económica y social de la Unión Europea.

La intensidad de nuestra cooperación también se refleja en la sustancial participación española en el Programa de Hermanamientos en Polonia, con más de veinte proyectos en ámbitos importantes.

Estamos convencidos de que Polonia y España podrán trabajar juntos y de forma activa en grandes cuestiones derivadas de la ampliación en curso, tales como la defensa de nuestra posición institucional, el afianzamiento de la política de solidaridad y la construcción de una Europa fuerte, cada vez más integrada y solidaria, capaz de hacer frente a los retos del mundo de hoy.

Nuestros dos países están, además, llamados a desempeñar un papel fundamental en el desarrollo de una política de buena vecindad de la Unión Europea con los países de nuestro entorno y de cooperación con el resto del mundo, contribuyendo de manera decisiva a la paz y estabilidad globales.

Me satisface constatar que las autoridades polacas y españolas trabajan en favor de la cooperación europea e internacional en la lucha contra la lacra del terrorismo.

Junto a ello, Polonia y España se distinguen por sus vínculos transatlánticos que, en el caso de España, disponen de una esencial vertiente iberoamericana, clave en nuestra identidad histórica.

Unos vínculos basados en valores y principios que, en su dimensión euro-atlántica, han permitido aglutinar esfuerzos en aras de la seguridad y bienestar de nuestro continente.

En el plano internacional, el despliegue conjunto de Unidades de nuestras Fuerzas Armadas en Iraq, responde al planteamiento de nuestros dos Gobiernos sobre la forma de contribuir a la seguridad, estabilización y reconstrucción de aquel país.

Señor Presidente,

Gracias a sus altas tasas de crecimiento, nuestras relaciones comerciales ya superan los dos mil millones de euros.

Es de esperar que la reactivación económica en Europa y el mismo proceso de ampliación faciliten nuestros respectivos esfuerzos por aprovechar el enorme potencial que, sin duda, aún encierran nuestros intercambios.

Por su parte, el volumen y crecimiento de la inversión española en Polonia distan de alcanzar las pautas de nuestro comercio bilateral. No se corresponden, además, con el alto nivel de oportunidades que ofrece Polonia.

Por ello, confiamos en que la dimensión del mercado polaco y sus indudables posibilidades estratégicas, además de la voluntad de vuestro país por lograr una pronta adopción de la moneda única, inciten a las empresas españolas a invertir más en Polonia durante los próximos años.

Señor Presidente,

El acercamiento entre nuestros dos pueblos constituye otro de los aspectos mas esperanzadores en nuestras relaciones.

El Acuerdo especial sobre Flujos Laborales ha facilitado la presencia de muchos trabajadores polacos en España. Gozan de un merecido prestigio y de un amplio reconocimiento social, atendiendo con eficacia a una creciente demanda de profesionales y de mano de obra cualificada y de alta preparación.

Por otro lado, la sincera atracción y simpatía entre nuestros dos pueblos se ha traducido en nuevos flujos turísticos de polacos hacia España y en un interés creciente de los españoles por Polonia. La próxima apertura de una Oficina de Turismo de España en Varsovia aspira a impulsar estas corrientes.

El español es hoy en Polonia la lengua extranjera cuya demanda crece a mayor ritmo. Una tendencia a la que intentamos responder desde el Instituto Cervantes y con la creación de nuevas secciones bilingües en las principales ciudades polacas.

Aspiramos, con Vuestra ayuda, a extender el aprendizaje del español en la enseñanza secundaria y a difundir la lengua y literatura polacas en centros educativos de España.

En cualquier caso, Polonia seguirá siendo un destino prioritario de nuestra acción cultural en el exterior. El éxito de la actual muestra sobre el Teatro y las Celebraciones en la Corte de los Austrias en el Castillo Real de Varsovia, que cuenta con nuestro común Patronazgo, nos estimula a seguir ofreciendo en Polonia las expresiones más significativas de la cultura española.

Nos congratulamos del importante éxito cosechado por el reciente "Año de Polonia en España ", que ha propiciado un mejor conocimiento de la gran riqueza y variedad de la cultura polaca.

Dos ilustres polacos, Kapuscinski y Penderecki, han sido galardonados en los últimos años con el Premio Príncipe de Asturias, como merecido reconocimiento de la sociedad española a sus figuras y trayectorias.

Señor Presidente,

Muy pronto, la pertenencia a un mismo mercado y espacio de integración, junto a nuestro quehacer diario en la Unión y los retos que habremos de afrontar, consolidarán y ampliarán nuestra relación bilateral.

Convencido del profundo valor y sentido de la estrecha amistad hispano-polaca, concluyo mis palabras levantando mi copa para brindar por Vuestra ventura personal y la de Vuestra esposa, y por el bienestar del gran pueblo polaco en esa Europa más unida que juntos anhelamos.

Muchas gracias.

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