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Palabras de Su Majestad el Rey en el Encuentro Empresarial Hispano-Marroquí

Marruecos(Marrakech), 19.01.2005

S

eñores Ministros,Señores Presidentes,Señoras y Señores,

Constituye para mí un motivo de gran satisfacción poder inaugurar este encuentro empresarial en el marco de esta muy grata Visita de Estado al Reino de Marruecos, contando con una alta participación de empresas y empresarios marroquíes y españoles.

En el proceso de internacionalización que vivimos, las relaciones económicas y la cooperación empresarial desempeñan un papel clave para el desarrollo de nuestros países.

En el caso de Marruecos y de España, nuestra amistad, vecindad y complementariedad de las respectivas economías abre un enorme abanico de posibilidades para la cooperación empresarial. Aprovechando nuestras respectivas ventajas comparativas, ambos países podemos y debemos extraer los mayores beneficios de nuestros intercambios.

Dentro del proceso de apertura al exterior que en las últimas décadas ha experimentado la empresa española, la economía marroquí se ha ido consolidando de manera creciente como escenario preferente para sus proyectos e inversiones.

Una vez más, las cifras avalan el carácter prioritario de la economía marroquí dentro de nuestras relaciones económicas exteriores. Desde el punto de vista comercial, el Reino de Marruecos se ha convertido en los últimos años en el décimo destino de nuestras exportaciones, el tercero fuera de la Unión Europea, sólo por detrás de Estados Unidos y México, y muy por delante de países tan relevantes como China o las economías de Europa del Este.

Por su parte, España se ha consolidado como el segundo cliente de las exportaciones marroquíes, con una participación creciente en las ventas totales de Marruecos al exterior.

Sin embargo, y aún siendo muy importante, el marco de nuestras relaciones no sólo se refiere al ámbito comercial, sino que también se extiende al de la inversión.

Así, en 2003 España fue el primer inversor en Marruecos, al mismo tiempo que Marruecos se convirtió en el quinto destino de toda la inversión española en el exterior.

Ello significa que la apuesta de la empresa española no se reduce a las decisiones de corto plazo y a ser exclusivamente un proveedor de productos, sino que nuestras empresas apuestan decididamente por el desarrollo de Marruecos como una decisión estratégica y de largo plazo. Una apuesta que no se limita a unos pocos sectores y a un pequeño número de empresas. Por el contrario, se extiende a la mayoría de actividades y a un amplio grupo de empresas de todas las dimensiones.

Podemos comprobar la presencia relevante de empresas españolas en sectores muy variados, desde el textil, la agricultura, la pesca y la agroindustria, hasta la energía, las telecomunicaciones, el transporte, el turismo, o el sistema financiero. Actividades, todas ellas generadoras de empleo y, por lo tanto, importantes para el desarrollo económico y social de Marruecos.

Son muchos los factores que explican el atractivo del mercado marroquí para la empresa española. Al margen de factores más tradicionales -como pueden ser la proximidad geográfica, recursos naturales todavía por explotar, una mano de obra con elevada capacidad de aprendizaje y unos costes laborales más bajos-, hay que resaltar nuevos aspectos que otorgan a Marruecos un gran potencial de futuro.

Destaca, en tal sentido, el proceso de apertura exterior que está experimentando la economía marroquí, así como la firme apuesta de sus autoridades por la liberalización de sus mercados. Ello va a incrementar las posibilidades de Marruecos como mercado para el consumo y como plataforma de producción hacia otras regiones como la Unión Europea, América del Norte, o el Maghreb Arabe.

La Administración española no ha permanecido al margen de las enormes posibilidades que el mercado marroquí ofrece a nuestras empresas. No existe ningún otro país con una presencia tan relevante de instituciones y organismos españoles para la promoción de nuestras exportaciones e inversiones.

Además, el programa financiero vigente entre España y Marruecos es el más importante que tenemos en estos momentos con ningún país del mundo. No sólo desde un punto de vista cuantitativo sino también cualitativo, con el doble objetivo de contribuir al desarrollo económico-social de Marruecos y de favorecer la implantación de la empresa española, así como la producción y distribución de sus bienes y servicios en el mercado marroquí.

A pesar del mucho camino recorrido, el potencial de cooperación económica de futuro es muy amplio. En un mundo abierto, en el que los mercados son cada vez más exigentes y valoran cada vez más la competitividad

no sólo en precios, sino en calidad, diseño y atención al cliente, la cooperación entre nuestras economías se hace todavía más necesaria.

España está firmemente comprometida a desarrollar una relación cada día más intensa con Marruecos. Por todo ello, les animo a todos ustedes, como representación cualificada del mundo empresarial, a aprovechar este encuentro para profundizar en nuestras posibilidades de cooperación, lo que, con toda seguridad, redundará en beneficio del desarrollo económico y social de nuestros dos pueblos.

Muchas gracias.

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