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Palabras de Su Majestad el Rey al recibir el Premio "Cortes de la Real Isla de León, 1810"

Cádiz(San Fernando), 24.09.2002

M

uchas gracias, señor Alcalde y Ayuntamiento de San Fernando, por el Premio que acabáis de entregarme, y que considero, desde luego, una distinción personal, que, por su significado, tanto me honra.

Premio a la libertad y la concordia que, lamentablemente, hoy de nuevo, han sufrido el ataque cruel y sin sentido del terrorismo en cuatro guardias civiles, servidores del Estado, que ha costado la vida del Cabo Juan Carlos Beiro Montes.

Con la misma firmeza y convicción que condenamos este atentado terrorista contra el derecho mas fundamental, el derecho a la vida, deseamos la mas pronta recuperación de los heridos.

Desde aquí, queremos trasmitir nuestro dolor y tristeza a la familia del Cabo Beiro Montes con el agradecimiento por su sacrificio y, al mismo tiempo, enviamos nuestro saludo afectuoso a las personas mas próximas de las otras víctimas.

El premio que se me acaba de conceder lo interpreto, sobre todo, como un reconocimiento a todos los españoles por el valor y generosidad con los que afrontaron y consiguieron la recuperación de su protagonismo histórico, que culminó en la Constitución de 1978.

A todos ellos va también dirigida esta recompensa, con la convicción de que si la Corona pudo cumplir entonces su misión y su más alto servicio, fue porque se identificaba con el sentir de la Nación y expresaba las esperanzas de todos sus ciudadanos.

El de las Cortes de la Real Isla de León, 1810, es un premio a la libertad. La que el pueblo español se había ganado con su empeño desde 1808, y los constituyentes no dudaron en defender y establecer en sus deliberaciones.

Es un premio a la imaginación, con la que los diputados aquí reunidos alumbraron un texto que es un hito en la historia del constitucionalismo, no sólo español, sino europeo y americano.

Y es, finalmente, un premio a la concordia. De los españoles de ambos hemisferios, y de su memoria histórica con las necesidades y ambiciones de su tiempo.

Libertad y concordia son principios que siguen presidiendo nuestro discurrir, al amparo de nuestra Ley Fundamental, y con los que vamos desarrollando, día a día, nuestro progreso colectivo.

El ejemplo de quienes aquí lo iniciaron debe animarnos a seguir profundizando en el entendimiento y aplicación continuada de los valores constitucionales, para extraer de ellos nuevos estímulos y oportunidades, con los que seguir levantado y ampliando nuestra casa común, entre todos y para todos.

Que así sea.

Muchas gracias.

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