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Palabras de Su Majestad el Rey en la cena de gala ofrecida por el Presidente de Chile

Santiago de Chile(Palacio de la Moneda), 14.01.2004

S

eñor Presidente de la República de Chile y Señora de Lagos,

La Reina y yo deseamos, ante todo, agradeceros la generosa invitación que nos ha permitido iniciar hoy nuestra tercera visita a esta querida y admirada nación chilena y corresponder así a la visita de Estado a España, con la que nos honrasteis en junio del año 2001.

Venimos a Chile con la ilusión y la alegría de hallarnos de nuevo en esta hermosa tierra que siempre nos ha recibido con el mayor cariño y cordialidad.

En vuestra cálida hospitalidad reconocemos el afecto profundo y la amistad fraterna con que el pueblo chileno distingue a España, unos sentimientos idénticos a los que los españoles profesamos hacia Chile.

Estoy convencido de que esta visita contribuirá a reforzar los estrechos vínculos que ya nos unen y a impulsar nuestras excelentes relaciones y muy fructífera cooperación.

España y Chile son dos naciones ligadas por una secular amistad, firmemente ancladas en la democracia y el progreso.

Nos satisface contemplar los grandes cambios que ha experimentado Chile gracias al esfuerzo de todos los chilenos y a la eficacia y solidez de sus instituciones.

Fieles a la tradición democrática de Chile, habéis sabido recrear y garantizar un marco de tolerancia, concordia y respeto, gracias a las cualidades cívicas del pueblo chileno y la riqueza e intensidad de su vida política.

Ello os ha permitido, al mismo tiempo, realizar grandes avances hasta situar a Chile en la posición destacada que ocupa en la escena internacional.

Vuestro país se ha convertido en un ejemplo de aperturismo y modernidad, tanto en el ámbito regional y hemisférico, como en sus relaciones con Europa y con los países del Pacífico.

Señor Presidente,

Nos alegra sobremanera comprobar el gran crecimiento que están experimentando las relaciones hispano- chilenas.

Siempre ha existido entre España y Chile una atracción recíproca. Baste mencionar por sólo referirme a los tiempos más recientes, ya sean las vivencias españolas de Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo Neruda o los contactos y amistades chilenas de García Lorca, Miguel Hernández, José Caballero, Picasso o Dalí.

Me alegra constatar que continúa la fascinación cultural de España por Chile, como lo demuestra el Premio Cervantes, que ya recibiera en el año 2000 Jorge Edwards y que, en su última edición de 2003, ha recaído en Gonzalo Rojas.

Precisamente por compartir sentimientos similares, no pocos acontecimientos internos en nuestros países han sido sentidos como propios en el otro.

Ni siquiera en los momentos de desencuentro ha dejado de fluir entre nuestros pueblos el caudal de afecto, respeto mutuo y familiaridad que siempre ha conformado el más firme sustrato de nuestras relaciones.

Señor Presidente,

Desde esas bases, España y Chile han logrado una nueva dimensión en su entendimiento.

Se traduce en nuevos e importantes proyectos e iniciativas conjuntas en el ámbito bilateral y en una decidida voluntad de cooperar en la esfera internacional.

Hoy nuestras relaciones bilaterales se caracterizan por su rápida y visible intensificación, además de por la riqueza y variedad de sus contenidos.

En su desarrollo participan, por ambos lados, no sólo entidades oficiales, sino también nuestras respectivas sociedades civiles con creciente eficacia y dinamismo.

Como ya tuve ocasión de manifestaros durante vuestra visita de Estado a España, la apuesta de importantes empresas y capitales españoles por el futuro de Chile es clara e inequívoca.

Demuestran la confianza española en la economía chilena, en la fortaleza y solidez institucional de este país y el carácter emprendedor de sus ciudadanos.

Señor Presidente,

Nuestro diálogo político y nuestra colaboración se extienden, como es natural, más allá de nuestras respectivas fronteras.

España y Chile son dos naciones prósperas, que comparten unos mismos principios y valores, disponen de economías abiertas al mundo y están convencidas de la necesidad de avanzar en la integración regional e interregional.

Sabemos que, en un mundo globalizado, es preciso estructurar los grandes espacios regionales para fomentar nuestros intereses y para preservar y proyectar nuestras señas comunes de identidad.

Iberoamérica forma parte consustancial de la identidad de cada una de las naciones que la integramos. Como parte de nuestra propia identidad, el compromiso de España con Iberoamérica es, por ello, permanente.

Todos los países iberoamericanos compartimos una historia, una cultura y una sensibilidad.

Las trece Cumbres Iberoamericanas hasta ahora celebradas han comenzado a vertebrar un espacio dinámico de consulta, concertación y cooperación. Con ellas, han crecido los contactos entre nuestras instituciones y sociedades.

Lo iberoamericano forma parte de nuestra vida cotidiana. Se trata de un concepto que se ha extendido a casi todos los sectores de actividad.

La reciente Cumbre de Santa Cruz de la Sierra logró un importante salto cualitativo con la decisión unánime de dotarnos de una Secretaría General Iberoamericana. Nos ayudará a reforzar nuestros lazos, nuestra solidaridad y a proyectar nuestra voz en el mundo.

Al apoyar el sistema de Cumbres, Chile y España trabajan para fortalecer en toda Iberoamérica el Estado de Derecho, las instituciones democráticas, la inclusión social y el desarrollo humano.

Señor Presidente,

Desde nuestro último encuentro bilateral en Madrid, hace dos años y medio, se ha podido concluir con éxito el proceso de asociación entre Chile y la Unión Europea.

Este Acuerdo, el más completo y ambicioso concluido hasta ahora por la Unión Europea, fue ratificado hace tres meses por España. Confiamos en que pronto pueda estar plenamente en vigor en todos sus aspectos.

Nuestros países ocupan ahora una posición aventajada para acercar a Europa e Iberoamérica, un objetivo que España siempre ha perseguido desde su ingreso en 1986 en la Unión Europea.

Señor Presidente,

La humanidad se enfrenta a grandes desafíos. El hambre, la pobreza, el subdesarrollo y su secuela de enfermedades, las violaciones de derechos humanos, los fanatismos y la violencia son problemas acuciantes en grandes zonas de nuestro planeta.

Constituyen graves elementos de desestabilización y una fuente permanente de sufrimiento para millones de nuestros semejantes. Para resolverlos, se requiere el esfuerzo tenaz y solidario de todos en el marco de una estrecha cooperación internacional.

El hecho de que ambos países coincidamos en el Consejo de Seguridad constituye una circunstancia muy favorable para intensificar nuestro diálogo y colaboración en los principales temas que afectan a la paz y la seguridad internacionales.

Señor Presidente,

España y Chile comparten también la misma firmeza y convicción en la defensa de los derechos humanos y en su lucha contra el terrorismo cruel e inhumano que atenta contra el derecho a la vida.

Esta nueva forma de barbarie obliga a la comunidad internacional a una cooperación cada vez más intensa y eficaz.

En este contexto, deseo expresaros nuestro agradecimiento profundo por vuestra solidaridad con el pueblo español en su lucha contra el terrorismo cruel e inhumano, que ha costado la vida en España a casi un millar de víctimas y que supone un ataque inaceptable a los más elementales derechos humanos y a la convivencia democrática.

Señor Presidente,

Quiero expresaros una vez más nuestro agradecimiento por la generosa acogida que Chile siempre ha dispensado a mis compatriotas, esa nutrida colectividad española, la tradicional y la nueva, tan integrada en lo laboral como en lo familiar con el pueblo chileno.

Hace dos años, durante vuestra visita a España, expresasteis con gran acierto que sólo depende de nosotros lograr que la amistad entre Chile y España creciera y se proyectase mucho más allá.

Desde entonces, me satisface comprobar que chilenos y españoles nos hemos volcado con renovado entusiasmo en la tarea de impulsar lo mucho que nos une.

Concluyo mis palabras reiterando nuestra gran alegría por hallarnos de nuevo en este querido país e invitándoles a brindar conmigo por la República de Chile, por vuestra ventura personal y la de vuestra distinguida esposa, y por la amistad intensa y fraterna que liga a chilenos y españoles.

Muchas gracias.

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