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Palabras de Su Majestad el Rey en el acto de entrega del Premio Europeo Carlos V 2004 al Excmo. Sr. Don Jorge Fernández Brando de Sampaio

Cáceres(Monasterio de Yuste), 13.10.2004

M

e llena de profunda satisfacción encontrarme, junto con la Reina, en este Real Monasterio de Yuste tan ligado a nuestra Historia, para presidir, una vez más, el acto de entrega del Premio Europeo Carlos V y el nombramiento de nuevos miembros de la Academia Europea de Yuste.

Desde un principio, la Corona prestó su apoyo a la Fundación Academia Europea de Yuste. Una Institución que ensambla y proyecta el mensaje universal del Emperador Carlos V, partiendo del compromiso de España con Europa, un continente, una realidad y un destino de los que somos parte por esencia, historia, presente y futuro.

Nos encontramos en un momento crucial de los esfuerzos conjuntos para avanzar hacia el objetivo de una Europa más unida, próspera y solidaria. La ampliación de la Unión Europea a veinticinco miembros, y la perspectiva del Tratado Constitucional de la Unión, representan pasos de especial importancia hacia aquella ambiciosa meta.

Ambos acontecimientos abren nuevas expectativas y coinciden con retos, incertidumbres y amenazas que también requieren reforzar nuestra acción conjunta.

Entre dichas amenazas destaca el terrorismo, que nos golpeó el pasado 11 de marzo de forma brutal e inusitada. Una lacra que nos obliga a redoblar esfuerzos y a aunar voluntades en todos los foros de cooperación internacional. Frente a la intolerancia y el radicalismo sólo cabe reafirmar nuestro absoluto repudio de la violencia y la determinación para erradicarla, así como nuestra más firme voluntad de convivencia en democracia y libertad.

Quiero ensalzar los objetivos fundacionales que tratan de promoverse desde Yuste, desde esta Academia Europea impregnada de una loable preocupación social, que preconiza la tolerancia y la solidaridad como valores irrenunciables de nuestro patrimonio común europeo.

Damos nuestra más cordial bienvenida y enhorabuena a las ilustres personalidades que hoy ingresan en esta Institución. Estoy seguro de que, con su dedicación y empeño, contribuirán a enriquecer, todavía más, la fructífera tarea colectiva de esta Academia.

Los insignes Académicos que hoy les acogen han analizado y dictaminado, desde años atrás, problemas candentes de cada momento. Sus magistrales declaraciones sobre la Solidaridad y sobre el problema del Envejecimiento Demográfico en Europa -que acaba de ser hecha pública- son buena prueba de su fecundo y luminoso esfuerzo.

No sólo han perfilado con agudeza los contornos de los problemas que nos aquejan, sino que, con sus reflexiones, orientan en la búsqueda de soluciones.

A todos ellos, presentes y ausentes, nuestro sincero reconocimiento por su valiosa contribución al prestigio que esta Academia ha logrado labrarse en el transcurso de los escasos años de su existencia.

Pero este reconocimiento y felicitación se dirige, sobre todo, a destacar su valiosa aportación al ilusionante afán de construir una Europa mejor día a día.

El Premio Europeo Carlos V, está estrechamente vinculado a la misma esencia de esta Academia. Los nombres de Jacques Delors, Wilfried Martens, Felipe González y Mihail Gorbachov se inscriben en su breve historia. Todos ellos se dedicaron con vigor a vertebrar las energías y complejas realidades europeas.

Ahora, a estos galardonados, se une la destacada figura del Presidente de la República Portuguesa, Jorge Fernando Branco de Sampaio. Un estadista volcado en su trabajo diario al servicio de Portugal, un europeísta convencido, y un admirado y probado amigo de España.

La Reina y yo queremos expresarle hoy públicamente nuestro más profundo y personal aprecio, al tiempo que felicitarle por tan merecido galardón.

El Presidente Sampaio reúne las mejores virtudes de ese gran pueblo amigo, de acrisolada vocación universal, que es el pueblo portugués. Un pueblo cuya aportación ha sido, es y seguirá siendo esencial, tanto para comprender la historia, cultura y proyección exterior de nuestro continente, como para proseguir en nuestra común tarea de construir esa Europa mejor a la que todos aspiramos.

Son múltiples y constantes las señas de identidad europeísta, de visión universal y de amistad hacia España, que definen la personalidad y trayectoria del Presidente Sampaio.

Permítanme que recuerde hoy sus acertadas palabras al iniciar nuestra última Visita de Estado a Portugal en el año 2000: "Com a democracia e o ingresso nas Comunidades Europeias, os dois Estados da Península iniciaram uma nova descoberta, nao jâ de distantes paragens e de gentes remotas, mas daquilo que lhes é mais próximo, ou seja das suas respectivas identidades enquanto povos e naçoes europeias. Com o processo de integraçâo europeia, Portugal e Espanha criaram uma nova cumplicidade, encontraram eixos comuns de solidariedade e abraçaram um projecto partilhado - a grande aventura da construçâo europeia."

Más adelante añadió: "Mais ainda, por vía da participaçâo no projecto da Uniâo Europeia, redescobriram as velhas naçôes da Península que poderiam cumprir mais um ciclo da sua vocaçâo universalista, reforçando a sua presença internacional e contribuindo para, desta feita, aproximar a Europa do mesmo mundo que, séculos antes, tinham aberto á curiosidade e ao mando dos europeus."

España y Portugal son, en efecto, dos Naciones que en los últimos años han podido ahondar en su común dimensión iberoamericana y favorecer el mayor acercamiento de la Unión Europea a otras regiones del mundo. Simultáneamente desplegaban una misma vocación y voluntad de trabajo por esa Europa más unida y más presente en el mundo que todos anhelamos.

Una contribución al proyecto de integración europea que ambos países asumimos desde identidades bien diferenciadas, pero partiendo de unas mismas convicciones, valores y objetivos de paz, libertad y mayor progreso para nuestros pueblos.

Antes de concluir mis palabras, deseo dejar constancia de mi permanente apoyo a la Fundación Academia Europea de Yuste y a todos sus distinguidos integrantes, cuyo buen hacer es un modelo de esperanza para la consecución de nuestros ideales en favor de la construcción europea.

Con mi reconocimiento y gratitud, os animo a proseguir sin desmayo dicha labor desde vuestro firme compromiso personal e intelectual con el proyecto europeo.

Muchas gracias.

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