Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Actividades e Axenda
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Brindis de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la cena ofrecida por el Presidente de la República Checa

República Checa(Praga), 03.05.2001

S

eñor Presidente, Señora de Havel, señoras y señores

En primer lugar quiero agradeceros muy sinceramente vuestras muy amables palabras y vuestra cordialísima bienvenida. Celebro tener el honor de ser su huésped y por tanto de volver a encontrarnos, esta vez en su país.

Constituye para mi una gran satisfacción y un gran honor representar a España visitando oficialmente la República Checa. Había oído hablar mucho de la belleza de Praga y sentía vivos deseos de visitaros aquí cumpliendo así uno de mis anhelos personales. Mis padres, los Reyes, me han hablado a menudo de la emoción que sintieron al recorrer las calles de esta incomparable y bella ciudad. Me han contado también la cálida acogida que les dispensasteis durante su última visita de Estado en 1995. En las horas que llevo aquí, he podido comprobar personalmente vuestro calor humano y vuestra estimulante personalidad, muy apreciada en mi país, que os ha querido distinguir, en diversas ocasiones, con merecidos reconocimientos. Yo recuerdo con especial afecto el día 24 de octubre de 1997 en el que tuve el placer de entregaros en Oviedo, el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.

Señor Presidente, he podido conocer ya algunas de las maravillas de esta ciudad y algunas muestras de lo intensas que fueron nuestras relaciones en el pasado. En este castillo de Praga, una de cuyas más bellas salas se denomina precisamente la Sala Española, puede uno evocar el pasado, e imaginarse a los jóvenes Archiduques Rodolfo y Ernesto partiendo hacia Madrid, donde pasarían con su tío, el Rey Felipe II, unos años de aprendizaje, en contacto con nuestra gente y nuestra cultura. Puede uno también rememorar a la joven Archiduquesa Anna, contrayendo matrimonio por poderes con Felipe II en esta imponente Catedral de San Vito.

Podríamos seguir revisando acontecimientos que confirmarían la riqueza de los vínculos entre nuestros dos pueblos, que hoy nos llenan de satisfacción y nos obligan a actualizarlos.

De hecho, nuestros contactos se han venido intensificando gradualmente desde 1989. Son muchas las cosas que hoy nos unen. España y la República Checa son dos democracias vigorosas, que han vivido y siguen viviendo intensos procesos de transformación social y económica. Somos ya aliados en la OTAN y nos complace mucho que la próxima cumbre de esta organización se vaya a celebrar precisamente en Praga. Además, pronto seremos socios en la Unión Europea. Nuestras dos naciones tienen una clara identidad propia y una muy definida personalidad histórica. Pero comparten al tiempo un ánimo de participar activamente en la construcción de una Europa cada vez más fuerte y solidaria.

Señor Presidente, sabéis bien que el pueblo y el Gobierno Español apoyan firmemente la adhesión de la República Checa a la Unión Europea. Sin vuestro país no se puede comprender el pasado de Europa, pero sobre todo no se puede comprender su futuro. Podéis estar seguros del apoyo español.

Y es que además, señoras y señores, nuestras relaciones bilaterales se han incrementado notablemente en los últimos años. Nuestros pueblos, gracias al turismo, se conocen cada vez más. Nuestros empresarios se interesan progresivamente en lo que son nuevos y prometedores mercados. Conozco también el interés cada vez mayor que existe en la República Checa por nuestra lengua y cultura y quiero rendir hoy un homenaje a la gran labor desarrollada por una fecunda tradición de Hispanistas Checos.

Todos estos avances merecen nuestro reconocimiento y, sobre todo, han de servirnos de estímulo para un futuro que creo muy prometedor. Por mi parte, quiero asegurarle el firme deseo español de potenciar nuestra amistosa presencia en vuestro país.

Quisiera finalizar, Señor Presidente, agradeciendo una vez más vuestra hospitalidad en este magnífico castillo de Praga, testigo de una rica historia y símbolo también de un futuro de concordia entre todos los ciudadanos de Europa, que hoy recorren, admirados, sus patios, sus salas y sus jardines.

Desde aquí, se comprenden bien las hermosas palabras del gran poeta Jaroslav Seifert: " Día tras día miro con gratitud hacia el castillo de Praga y hacia su catedral. No puedo apartar mis ojos de esa imagen".

Señor Presidente, con esa imagen en mis ojos, permitidme que alce mi copa por vuestra salud personal y la de vuestra familia, y por la prosperidad y bienestar del pueblo Checo.

Volver a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+