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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la cena de clausura de la Reunión de Expertos de la Conferencia sobre Transición y Consolidación democrática

Madrid, 20.10.2001

E

s para mí especialmente grato darles la bienvenida esta noche a lo que va a ser la clausura o despedida de una jornadas de trabajo intensas y, estoy seguro, fructíferas. Entiendo que esta cena pone broche final a la 1ª fase de la Conferencia, a la Reunión de Expertos, previa de la de Jefes de Estado y de Gobierno la semana que viene. Gracias entonces por vuestra amable invitación a participar en este evento.

Cuando, hace ya algunos meses, ustedes aceptaron colaborar con la Conferencia sobre Transición y Consolidación Democrática, nadie podía sospechar las circunstancias excepcionales que iba a vivir el mundo. La alarma y la incertidumbre que sucedieron a los atentados terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y Washington no les han hecho desistir de venir a Madrid y, gracias en buena parte a su decisión, esta Conferencia, impulsada por la Fundación Gorbachov de Norteamérica y la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior de España, se ha podido celebrar y podrá continuar sus trabajos sin desviarse de un calendario fijado con larga antelación. Por tanto permítanme felicitarles por esta acertada manera de demostrar el compromiso con los altos valores que inspiran su encuentro, y la constante necesidad que hay de profundizar en ellos.

La fe y la dedicación que ustedes, hombres y mujeres de distintas procedencias, culturas y credos, han dispensado a esta Conferencia, constituye una réplica simbólica a la inhumanidad de quienes intentan imponer sus convicciones por la fuerza.

Ustedes se cuentan entre quienes ven en la palabra y la razón herramientas capaces de promover cambios pacíficos y beneficiosos. Así, en sus centros de trabajo de Asia, África, América o Europa han ido madurando su contribución a una Conferencia que pretende, nada menos, que fortalecer la democracia en el mundo.

El objetivo es tan ambicioso que cabía la tentación de sentirlo inalcanzable y renunciar a dedicarle ningún esfuerzo. Pero ustedes aceptaron con entusiasmo, corroborando así que esta iniciativa, audazmente promovida por dos Fundaciones independientes, no era meramente quijotesca: era urgente y necesaria.

Sólo así se explica la dimensión y la cualidad de esta asamblea: ustedes componen una de las más numerosas y mejores reuniones de talento y de experiencia en materia de Ciencias Políticas que se haya congregado nunca. Por ello no crean que me siento muy cómodo hablándoles desde esta tribuna. Les confieso que estaría mucho más cómodo escuchando y aprendiendo de todos ustedes, por el enorme interés práctico y Político, ya que mi posición institucional lo requiere, pero también por el interés intelectual y académico que tengo en todo lo relativo a las Relaciones Internacionales y la Ciencia Política. Sí les digo, en cambio, que es un gran orgullo dirigirles la palabra como invitado de honor esta noche.

Durante estos días, y siguiendo un modelo de trabajo original, Académicos de reconocido prestigio, especializados en cuestiones relacionadas con la transición democrática, y mandatarios que han debido en ocasiones medirse con las dificultades de un proceso de este tipo, han unido sus saberes para afrontar uno de los problemas más graves de nuestro tiempo: el déficit de libertad y de respeto hacia los derechos de las personas que padecen aún demasiadas sociedades.

En sus sesiones de trabajo han primado ustedes la identificación de problemas y la búsqueda de soluciones prácticas. De sus discusiones han surgido recomendaciones precisas; estoy seguro de que estas recomendaciones serán muy valoradas y servirán de base para los trabajos del nutrido grupo de Jefes de Estado y de Gobierno que vendrá para la tercera fase de la Conferencia. Entonces, claro está, no seré yo quien les hable sino Su Majestad el Rey, como Jefe del Estado y como partícipe cardinal en nuestra transición a la Democracia y en su consolidación.

Mi felicitación más sincera a las distinguidas personalidades que han moderado los diferentes grupos y a cuantos han trabajado para convertir en realidad este magnífico proyecto. Imagino que ninguno de nosotros es tan iluso como para pensar que esta Conferencia va a cambiar el mundo de un día para otro. Pero estoy plenamente convencido de que va a ayudar a hacerlo. Es más que probable que el destino de innumerables personas se transforme y mejore gracias a las ideas, reflexiones y estrategias formuladas en este Foro. Sus planteamientos rigurosos, sensibles, inteligentes y generosos, son aportaciones muy necesarias que merecen ser escuchadas y servir de estímulo, y merecen también formar parte del acervo democrático que deseamos sea compartido y disfrutado en todo el Mundo.

Así, la Conferencia sobre la Transición y Consolidación Democrática puede servir no sólo para enriquecer el conocimiento, sino también para fortalecer la voluntad de los responsables políticos a la hora de cimentar y defender los regímenes de libertades. De que ello sea así, de que gracias a estos trabajos el sistema político más noble que haya inventado el espíritu humano se robustezca y extienda, ustedes, todos y cada uno de ustedes, habrán sido, en gran medida, artífices.

Muchas gracias.

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