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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en el Brindis de la Cena ofrecida por el Gobernador del Estado de Nuevo León, Excmo. Señor Don Natividad González Parás

México(Monterrey), 19.07.2004

E

xcmo. Señor Gobernador del Estado de Nuevo León, Don Natividad González Parás,Excma. Señora Ministra de Educación y Ciencia de España, Doña María Jesús Sansegundo Gómez de CadiñanosDistinguidas autoridades,Señoras y Señores, muy buenas noches.

Quiero ante todo expresar, en nombre de la Princesa y mío, el más vivo agradecimiento al Excmo. Sr. Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León por las palabras tan amables que nos ha dedicado, y por la oportunidad que nos brinda de compartir esta cena con todos ustedes. Gracias asimismo, una vez más, por el calor y el cariño que nos han hecho sentir desde nuestra llegada a esta querida y admirada ciudad de Monterrey.

Estar de nuevo en México, disfrutar de su belleza, admirar su grandeza, comprobar su pujanza y sentir el noble corazón amigo de los mexicanos, es  siempre un motivo de profunda alegría. Comprobamos con satisfacción, por no decir con verdadero orgullo, como la amistad entre México y España es cada día mas amplia, profunda y fecunda. En esta ciudad de Monterrey queremos por ello reafirmar nuestro afecto a este gran país, un afecto que todos los españoles compartimos  hacia una tierra con la que nos sentimos vinculados por tantos lazos, no sólo históricos, humanos, culturales y económicos, sino también de admiración sincera.

Nuestra visita es necesariamente breve, lo lamentamos mucho, pero aún así me alegra poder decir que todas las expectativas que albergábamos al iniciarla se han visto colmadas con creces. Hemos encontrado, en este Estado y en esta capital, una sociedad especialmente dinámica, emprendedora y con una clara visión de su futuro. Un futuro en el que la vemos ampliamente volcada hacia la  cultura, la  educación y las nuevas tecnologías, desde el más profundo convencimiento -que compartimos y aplaudimos- de  que son las mejores herramientas para el progreso individual y colectivo.

Este Estado registra una historia muy  larga y fecunda de lazos con España. Desde que Don Luis de Carvajal y de la  Cierva fundara en 1582 lo que más tarde sería el Estado de Nuevo León, y desde la creación de la propia ciudad de Monterrey por Diego de Montemayor,  españoles y nuevo-leonenses hemos mantenido estrechos vínculos que, en los últimos años, se han intensificado y diversificado ante la dinámica de crecientes intercambios que viven nuestras respectivas sociedades. A ello se debe la reciente y muy oportuna creación de un Consulado General de España en Monterrey,  que ha nacido con la misión de atender con mayor  eficacia las nuevas posibilidades y exigencias que esa relación plantea.

En estos días Monterrey vuelve a dar testimonio de su fama de ciudad  hospitalaria, cosmopolita y abierta, así como de su buen hacer, al albergar la sede de esta XV edición del Congreso de la Asociación internacional de Hispanistas. La palabra, nuestro idioma común, congrega  a  prestigiosos especialistas venidos  desde distintos países del mundo hasta esta ciudad mexicana para debatir sobre temas y cuestiones relativas a la lengua, la literatura y la cultura habladas y  escritas en español.  Estamos convencidos de que los trabajos del Congreso reforzarán los  lazos de unión entre los hispanistas que han acudido a esta cita desde muy diversos países y continentes. De este encuentro, que deseamos fértil, se beneficiará claramente el Hispanismo, pero también todos los que compartimos una misma lengua.

Son muchos los hijos ilustres de esta ciudad y este Estado que han escrito páginas memorables de la gran historia mexicana, desde Mariano Escobedo,  Eleuterio González, Eugenio Garza Sada, hasta Ignacio Zaragoza, pero  hoy deseo evocar en particular a Alfonso Reyes, gran amigo y conocedor de España.

Recordemos las palabras de este ilustre regiomontano  quien se refería a nuestro idioma diciendo: "Nada como el castellano: expresa diafanamente nuestra capacidad de grandes intuitivos. Es la lengua por excelencia  para exponer las ideas con meridiana claridad".

Nuestro  idioma común simboliza lo intenso de nuestro vínculo y el potencial que encierra de cara al futuro.

Desde esta profunda convicción, e insistiendo en nuestra gratitud por la hospitalidad que hemos recibido, permítanme ahora levantar mi copa para brindar por la amistad entre México y España y por la ventura personal del Señor Gobernador, de su distinguida esposa, y de todos ustedes.

Muchas gracias.

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