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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la inauguración de la nueva sede del Consejo Superior de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de España

Madrid, 08.07.2004

Q

uiero iniciar estas palabras agradeciendo al Consejo Superior de las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación de España su amable invitación para presidir la inauguración de su nueva sede. A la Princesa de Asturias y a mí nos honra acompañarles a todos ustedes en este acto y desearles los mejores augurios a las Cámaras en esta nueva etapa.

Se trata de un acontecimiento de indudable  relevancia para la vida de una institución que, por primera vez en su larga historia, dispone de un edificio moderno, representativo y funcional, concebido para atender mejor a su vocación de ser lugar de encuentro entre las empresas españolas y las Cámaras de Comercio. Un nuevo edificio en Madrid que nace con el objetivo fundamental de impulsar más la  eficacia y calidad de los servicios que nuestras Cámaras ofrecen a las empresas.

Me agrada especialmente estar presente hoy aquí porque desde hace ya unos cuantos años he tenido la fortuna de poder comprobar y de apoyar en lo posible como Príncipe de Asturias, particularmente en mis viajes oficiales al exterior, la gran labor que las Cámaras desempeñan al servicio de España. 

En esa labor, esta nueva sede permitirá aprovechar mejor la sinergia de esfuerzos que todas las Cámaras vuelcan en apoyo de nuestro empresariado; estoy seguro de ello. Pero para ello seguirá siendo fundamental, como hasta hoy, el trabajo ilusionado y profesional de los equipos directivos y de todo el personal que las sostiene. A todos ellos, a los de hoy y a los de ayer, expreso mi reconocimiento y gratitud. Estoy seguro que la mayor parte de los empresarios españoles se aúnan a este sentimiento convencidos del futuro prometedor que la nueva sede simboliza.

Como sabemos, las Cámaras prestan muchos e imprescindibles servicios a las empresas, en cumplimiento de una función pública de representación de los intereses generales que les corresponde defender, y que hoy quiero destacar especialmente.

En una mirada retrospectiva,  no podemos olvidar el papel, especialmente dinámico y activo, que las Cámaras han desempeñado en el proceso de adhesión de España a la Unión Europea, siempre en defensa de los legítimos intereses de nuestras empresas y en apoyo de la economía española en su conjunto.

El valor de la plena integración de España en la construcción europea y en el Mercado Interior comunitario,  se ha  reforzado y proyectado hacia otras áreas geográficas, en particular Iberoamérica, gracias al intenso proceso de internacionalización vivido por la empresa española en las últimas décadas.

La apertura de nuevos mercados y la consolidación progresiva de las inversiones españolas en Iberoamérica y también, aunque más limitadamente, en otras regiones del planeta,  han sido factores determinantes a la hora de forjar el mayor peso e influencia que hoy tienen  los intereses económicos españoles en el mundo, dotando a nuestras empresas de una dimensión exterior sin precedentes en la historia económica de España.

Quisiera también aprovechar esta oportunidad para destacar la labor que día a día desarrollan las Cámaras de Comercio en apoyo de las Pequeñas y Medianas Empresas; por ejemplo proporcionando la información necesaria y ayudando a simplificar los trámites administrativos que requieren para la puesta en marcha de nuevos proyectos e iniciativas empresariales.

Pero si es mucho el camino recorrido, es también mucho lo que queda por andar.  Disponemos de un país cada vez mas moderno, dinámico y abierto que, en un marco de estabilidad y con el debido esfuerzo e inteligencia, puede y debe seguir mejorando en sus cotas de desarrollo y bienestar. Apoyar, por un lado, a nuestras empresas en la superación de los múltiples retos que nos plantea el mundo de hoy y estimular, por otro lado,  el mejor aprovechamiento de las numerosas posibilidades que se van abriendo, constituyen por ello tareas prioritarias. 

Entre las tareas más urgentes esta claramente la de promover la presencia en nuevos mercados, y hacerlo con la fuerza y confianza que da saberse apoyado por el país y sus instituciones; así como la de seguir potenciando sin reservas la innovación tecnológica como apuesta segura en el ambiente tan competitivo al que nos obliga la coyuntura mundial.

Una Unión Europea ampliada ya a diez nuevos Estados, además de la deseada y progresiva apertura de mercados en otras latitudes, ofrece grandes posibilidades que deben explorarse con empeño y celeridad. Otros lo hacen y no podemos quedarnos atrás.

En este mismo sentido, la educación es, sin duda, el elemento clave para mantener e incrementar la competitividad de un país, y por tanto la de sus empresas en el ámbito internacional. Todos los esfuerzos encaminados a mejorarla redundarán en un beneficio personal y colectivo de progreso intelectual y de capacitación profesional. Así, la educación junto a otros factores que mejoren la productividad de las empresas, como por ejemplo la innovación empresarial y la incorporación de nuevas tecnologías, serán cada vez más elementos fundamentales para nuestro desarrollo económico. Estoy convencido de que las Cámaras de Comercio seguirán jugando un papel determinante en el futuro. No puede ser de otra forma en un país con un peso creciente del comercio exterior en la composición de  su PIB. Se trata de un futuro que desde el Consejo Superior de Cámaras debéis saber anticipar, para que sirva de orientación y apoyo al nuevo tejido empresarial.

La expansión territorial de las oficinas locales de atención a las empresas, que están llevando a cabo las Cámaras de Comercio mediante diversas iniciativas, en colaboración con los Fondos de la Unión Europea, es un ejemplo más de la cooperación que debe existir con otras entidades e instituciones públicas nacionales, autonómicas y locales.

Antes de terminar mis palabras quiero referirme a la  destacada labor desarrollada por los antiguos Presidentes del Consejo que, a muy justo título, han sido distinguidos esta mañana con la Encomienda de las Cámaras. Una labor que tanto José Joaquín Ysasi Ysasmendi, como Adrián Piera, y Guillermo de la Dehesa,  han sabido desempeñar con especial entrega, inteligencia y acierto, y sin la que no podría entenderse el proceso de modernización que han vivido las Cámaras en las últimas décadas.  Me sumo, junto a la Princesa,  a todos los presentes para expresarles nuestra sincera felicitación y reconocimiento más profundo, junto a nuestro recuerdo a los anteriores Presidentes ya fallecidos.

Ahora sí, concluyo, no sin antes animar a las Cámaras de Comercio, Industria y Navegación a proseguir, reforzar y ampliar su labor tan importante en apoyo de nuestro tejido empresarial y de la creación de riqueza y empleo.

En ese afán bien sabéis que siempre podéis contar con el aliento y respaldo más firme de la Corona, así como con mi compromiso personal de seguir trabajando con las Cámaras en apoyo de cuantas iniciativas internas e internacionales puedan favorecer el desarrollo económico de España y el bienestar de todos los españoles. 

Muchas gracias.

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