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Palabras de Su Alteza Real la Infanta Doña Elena en la entrega de los Premios "Mariano de Cavia", "Luca de Tena" y "Mingote"

Madrid, 23.06.2004

Me cabe la gran satisfacción de poder presidir, por tercera vez en los últimos diez años, la ceremonia anual de entrega de los Premios de Periodismo "Mariano de Cavia", "Luca de Tena" y "Antonio Mingote".

Año tras año, la talla del Jurado y la calidad de la obra y personalidad de los galardonados, hacen de estos Premios un referente de primer orden en la vida cultural de España. Unos Premios cuyo prestigio no ha cesado de crecer desde su creación y que son ejemplo y testimonio de un compromiso permanente con la cultura, la lengua y el pensamiento.

El periodismo, en sus diferentes variantes, no es sólo profesión o vocación, es también servicio público. Sin libertad de prensa no hay democracia, ni son posibles las demás libertades que garantiza nuestra Constitución.

De ahí la nobleza de la tarea de premiar a aquellos profesionales de la comunicación que destacan especialmente en el desempeño de su importante labor, ya sea en la búsqueda de la noticia, en la elaboración del reportaje, en el trabajo de corresponsalía, en el periodismo gráfico o en la confección de artículos de análisis y opinión.

Todos ellos prestan un servicio imprescindible a cuantos ciudadanos vivimos en una sociedad democrática, libre, abierta y dinámica. El acto que hoy celebramos constituye, por ello, un importante estímulo para cuantos promueven la libertad y la cultura a través del ejercicio del periodismo.

Desde su fundación y espíritu liberal, ABC y Blanco y Negro se han mantenido fieles a un proyecto nacido para servir a sus lectores y para defender los valores y principios sobre los que debe sustentarse la convivencia en paz y libertad. Para ello no existe otro camino que el trazado por la independencia, el rigor y la calidad.

Basta con repasar la nómina de premiados y colaboradores de ABC y Blanco y Negro a lo largo de la historia para percatarse de la trascendencia de estos galardones. En ellos está también presente la dimensión americana de esta Casa, siempre volcada en promover los profundos lazos y valores que compartimos con todos los pueblos hispano-americanos.

Dirijo mi más cordial felicitación a los premiados en esta convocatoria, así como al Jurado, presidido por Don Antonio Mingote, y al conjunto de esta Casa que hoy nos vuelve a acoger con tanto esmero.

El periodismo, no es sólo profesión o vocación, es también servicio público. Sin libertad de prensa no hay democracia

En los galardonados concurren los máximos niveles de excelencia en tres campos fundamentales del Periodismo: el artículo de opinión, la creación de empresas periodísticas y la fotografía.

El Premio Mariano de Cavia ha recaído en Don Gregorio Salvador, maestro del idioma, catedrático, académico y forjador de una obra tan importante como dilatada y perdurable. El artículo premiado constituye una magistral reivindicación de la lectura y de la necesidad de que los niños sepan empaparse de los recursos de la lengua desde los primeros años de su vida. La palabra es obra del espíritu y pocos, como el profesor Salvador, han sabido entregarse a ella con tanto acierto como talento.

El Premio Luca de Tena reconoce la larga y muy fecunda trayectoria profesional de Don Alejandro Junco de la Vega, Presidente del Grupo mexicano "Reforma". Como miembro de una destacada saga de empresarios del periodismo, y hombre innovador y comprometido con el esfuerzo permanente por alcanzar nuevas metas, ha sabido convertir con probada inteligencia y experiencia al diario Reforma en periódico de referencia de su país, combinando con éxito profesionalidad, tradición, renovación y tecnología.

La concesión de este Premio en su persona confirma, una vez más, la especial y constante sensibilidad de esta Casa hacia las muy importantes personalidades y obras que ofrecen a la cultura y al periodismo los pueblos hispánicos de ambas orillas del Atlántico.

Por último, el Premio Mingote ha recaído en Don Ángel Díaz Sánchez, un gran profesional curtido en múltiples tareas informativas, vinculado a la Agencia Efe, y que ha sabido proyectar el objetivo de su cámara con gran esmero e inteligencia sobre infinidad de acontecimientos a lo largo y ancho de nuestro planeta, con una maestría digna de la mayor alabanza y merecedora de reconocimiento a escala internacional.

La conmovedora foto de Su Majestad la Reina, durante el funeral por los militares fallecidos en el terrible accidente aéreo ocurrido hace poco más de un año en Turquía, condensa todo el valor que puede encerrar una imagen captada con enorme sensibilidad, belleza y profesionalidad.

Antes de concluir mis palabras quiero reiterar mi satisfacción al poder presidir una vez más la entrega de unos Premios que realzan el valor incalculable de la libertad y la cultura para el progreso de los pueblos, el mutuo entendimiento y la más auténtica convivencia en democracia.

A todos los galardonados mi más cordial enhorabuena y la expresión de mi admiración y respeto por sus respectivas obras y trayectorias.

Al Jurado mi felicitación por su acierto en tan difícil tarea y a esta Casa mi reconocimiento por cuanto estos Premios encierran de valioso estímulo y homenaje al periodismo y a la cultura.

Muchas gracias.

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