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Palabras de Su Majestad el Rey en la apertura del Curso Universitario

Ciudad Real(Universidad de Castilla-La Mancha), 04.10.2005

A

la Reina y a mi nos llena de especial alegría poder estar hoy de nuevo en esta querida Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha y, más concretamente, en esta gentil, acogedora y laboriosa Ciudad Real, que este año conmemora el 750 aniversario de su fundación. Venimos a presidir la solemne inauguración del Curso Académico Universitario 2005-2006 para toda España.Agradecemos sinceramente vuestra amable acogida.Al presidir una vez más este Acto quiero reiterar el más firme compromiso de la Corona con la Comunidad Universitaria española, consciente de que la búsqueda del mejor futuro para el conjunto de nuestra sociedad pasa ineludiblemente por la Universidad.La Universidad de Castilla-La Mancha en Ciudad Real, con su Rector, Consejo Social, Profesores, Alumnos y Personal de Administración y Servicios, representa hoy en este Acto los afanes, retos e ilusiones de las Universidades de España. A todas ellas, quiero también dirigir estas palabras de afecto, apoyo y estímulo al comienzo de este nuevo Curso Académico.Los miembros de esta Comunidad Universitaria representáis a una Universidad joven que, en un corto espacio de tiempo y gracias a la amplitud y calidad de sus esfuerzos y proyectos, ha logrado convertirse en importante punto de referencia cultural y académico.Nos encontramos en una tierra internacionalmente conocida por ser cuna de la más alta cumbre de la literatura española.La celebración del cuarto centenario de la publicación de El Quijote nos llena de orgullo a todos. La genialidad de su autor, inspirándose en esta tierra, en sus paisajes, en sus gentes y costumbres, logró concebir una joya literaria sin par, y convertirla en embajadora universal de la cultura y lengua españolas.Afirmaba Don Miguel de Cervantes que "No hay en la tierra contento que se iguale a alcanzar la libertad". La Universidad ha constituido, desde sus inicios, un espacio privilegiado para el ejercicio de la libertad; sin ella, no podría desarrollar sus tareas fundamentales al servicio de la docencia, la ciencia y la investigación.Desde sus inicios, muchos han sido los cambios que ha vivido la Universidad, aunque permaneciendo siempre fiel a sus orígenes como institución. Hoy, además, nuestra Universidad apuesta por promover, con mayor intensidad, su vocación al servicio de la sociedad.Un país que quiera situarse en la primera línea del progreso social no puede dejar de mirar hacia la Universidad con entrega y esperanza. Porque de ella, y de su constante modernización, han de venir en buena medida la constante renovación del pensamiento científico y el permanente desarrollo cultural. Para ello, ha de enriquecerse cuanto sea posible la mutua relación entre Universidad y entorno social.España, comprometida en mejorar las oportunidades y la calidad de vida de sus ciudadanos, debe volcar sus mejores esfuerzos en la Universidad.La primera misión de la Universidad es la de estar al servicio de la formación intelectual y científica de los estudiantes, para hacer de ellos profesionales sólidos y competentes. Desempeña, además, una función no menos importante de formar ciudadanos responsables y comprometidos con el conjunto de la sociedad; ciudadanos que asuman y promuevan los valores de la convivencia democrática, del servicio al interés general y de la solidaridad.La Universidad española, viva y dinámica, plural y diversa, como la sociedad a la que sirve, debe estimular el avance de la ciencia y la cultura, fomentando la pasión por el conocimiento y el desarrollo de la investigación e innovación. Debe reflexionar sobre el tipo de profesional, de científico y de ciudadano que quiere que salga de sus Aulas. Debe ser capaz de reconciliar ciencia y humanismo, acción y meditación.Inmersa en un mundo en constante transformación, la Universidad constituye un espacio idóneo para la reflexión serena y profunda sobre los problemas y oportunidades de nuestra sociedad, capaz de formularse preguntas dirigidas a sí misma y a la sociedad a la que pertenece.En pocas décadas, España se ha transformado en un país moderno y dinámico, con una economía abierta y con un peso creciente en el mundo. Se ha multiplicado el número de Universidades y ampliado de forma sustancial la Comunidad Académica y Científica a lo largo y ancho de nuestra geografía.A esa tupida red de Universidades corresponde desempeñar un papel central en la forja diaria del futuro de nuestro país. Sobre los alumnos universitarios de hoy recaerá de modo especial la responsabilidad de seguir construyendo una España mejor cada día.Como siempre, la ciencia y la investigación, y ahora también las nuevas tecnologías, están llamadas a jugar en este proceso un papel insustituible; constituyen, hoy más que nunca, recursos estratégicos necesarios para el desarrollo y el progreso de los individuos y de la sociedad.También resulta esencial un adecuado conocimiento de nuestro entorno internacional, particularmente europeo, pues no sólo nos enriquece intelectualmente, sino que de él depende cada vez más nuestro bienestar económico y social en este mundo globalizado. De ahí el valor de la cooperación internacional en el campo universitario y del mejor conocimiento de otras lenguas y culturas.La Universidad española es consciente de este conjunto de retos; lleva ya trabajando en ellos de manera ejemplar para afrontarlos debidamente, y justo es reconocerle su esfuerzo.Quiero expresar una vez más el profundo tributo de gratitud que la sociedad española debe a su Universidad. Deseo, ante todo, elogiar la muy valiosa y siempre abnegada labor de todos sus Profesores e Investigadores, a cuyo esfuerzo diario debemos el alto nivel científico y docente de sus Aulas, así como la preparación anual de miles de nuevos y excelentes profesionales. Mi aliento y estímulo se dirigen, asimismo, a todos los alumnos que inician este Curso cargados de nuevas ilusiones y dispuestos a aprovechar las oportunidades que abre la formación universitaria.Deseo fervientemente que, en este Curso Académico, la Universidad española logre alcanzar, de manera sólida y decidida, aún mayores cotas de calidad y prestigio.Por ello, antes de concluir, quiero animar a toda la Comunidad Universitaria en su voluntad e ilusión de seguir trabajando con denuedo y ahínco en tal empeño. A todas las Universidades de España, que prestáis un servicio inestimable al progreso de España y de todos los españoles, mi más sincera admiración, mi mayor respeto y más profunda gratitud.Con este espíritu, declaro inaugurado el Curso Universitario 2005-06.

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