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Palabras de Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina en el acto de entrega de los Premios Imserso "Infanta Cristina 2005"

Madrid, 15.12.2005

M

e alegra mucho poder estar hoy aquí y compartir de nuevo con todos ustedes estos momentos, para entregar los Premios IMSERSO correspondientes al presente año. Premios con los que me siento profundamente identificada, ya que promueven valores tan importantes como el compromiso, la solidaridad y la innovación de los medios e instrumentos de acción social.

Estos Premios que acabamos de entregar tienen el propósito de reconocer el esfuerzo eficaz realizado por personas e instituciones en el desempeño de tareas destinadas a conseguir la cohesión social.

Y además intentar sensibilizar a las sociedades española e iberoamericana sobre los problemas que afectan a las personas mayores o en situación de dependencia, y a los que les ayudan cotidianamente: sus familias y a sus cuidadores.

A lo largo de estos años, hemos tenido la oportunidad de conocer de cerca a personas y organizaciones que han destacado por sus iniciativas y su dedicación a favor de los colectivos más desfavorecidos.

Personas y organizaciones como las que hoy han recogido su merecida distinción, y a las que deseo felicitar muy cariñosamente; sin su aportación, el objetivo de la cohesión social sería más difícil de alcanzar.

Quiero subrayar el galardón otorgado a título póstumo a Don Manuel Fernández Suárez, fundador de la Federación de Asociaciones de Mayores del Principado de Asturias, quien creyó en la participación como instrumento para el ejercicio de los derechos a los que se han hecho acreedores nuestros mayores. Desde aquí quiero rendirle el homenaje de nuestro recuerdo, junto con un afectuoso saludo a sus familiares.

La vejez, lejos de lo que se ha venido aceptando hasta hace relativamente poco tiempo, es hoy considerada como una etapa más de la vida, con características positivas propias. De ahí que la preocupación fundamental de las personas de edad, de los adultos mayores, como los denominan en muchos países de Iberoamérica, es siempre la misma en cualquier lugar del mundo: vivir el máximo tiempo posible, conservando en el seno de la sociedad la actividad que da sentido a una vida.

El envejecimiento activo es importante para la permanencia de la memoria social y como ayuda para atenuar los efectos de diferentes situaciones de deterioro. La edad no interfiere en aquellos trabajos que son de utilidad para la comunidad.

La investigación en ese campo ha encontrado su lugar en estos Premios. Y desde aquí se apoyan y reconocen las contribuciones destinadas a paliar o mitigar las situaciones de grave dependencia.

No puedo por menos que tener un recuerdo para una persona mayor que nos ha dejado hoy, Don Julián Marías, un mayor activo que ha dado un gran ejemplo de trabajo y de desarrollo de pensamiento a lo largo de su vida.

También desde el medio rural se aportan nuevas y creativas experiencias, en cuanto se refiere a la convivencia y la habitabilidad en situaciones difíciles.

Pero, afortunadamente, para facilitar que todas estas experiencias lleguen al mayor número de personas posibles, contamos con los medios de comunicación, ya que sin ellos sería mucho más complicado dar a conocer o recoger los frutos de esos trabajos.

Unos medios de comunicación que, desde los más diversos soportes, con calidad técnica y profesionalidad, nos mantienen al corriente de lo que acontece en los grupos sociales más necesitados de nuestra atención.

Todas ellas son labores encomiables, que es preciso reconocer y distinguir.

Largo es el camino recorrido hasta haber hecho posible la integración ciudadana, en un grado tan alto como el actual, de las personas con algún tipo de discapacidad o dependencia; un camino que ha corrido paralelamente al progreso de las sociedades más avanzadas.

Esos esfuerzos y esa colaboración responsable son los que hoy premiamos, porque hacen posible que nuestra sociedad sea cada día mejor, más acogedora, justa y solidaria. Y, por ello, son merecedores de la felicitación, la gratitud y el aliento de todos.

No quiero terminar sin expresar mi agradecimiento al Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, y a cuantos con su esfuerzo y empeño han hecho posible que estos galardones se vayan consolidando tanto en España como en Iberoamérica. Muchas gracias.

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