Omitir los comandos de cinta
Saltar al contenido principal
Actividades e Axenda
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+

Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la presntación del Diccionario del Estudiante

Madrid(Fundación Rafael del Pino), 15.09.2005

P

ermítanme que al dirigirles unas palabras para clausurar este acto les exprese la alegría y profunda satisfacción que nos produce a la Princesa y a mí acompañarles hoy y poder así respaldar, una vez más, los brillantes y decisivos objetivos que de manera conjunta están llevando a cabo las 21 Academias americanas y la Real Academia Española.Todavía está fresco en nuestra memoria el encuentro con todas las Academias de la Lengua Española, el pasado mes de octubre en San Millán de la Cogolla, para aprobar el texto de una obra importante, el Diccionario Panhispánico de Dudas. Como aquí se ha recordado, yo había tenido antes la oportunidad de presidir la sesión académica en que se aprobó la Ortografía, por primera vez consensuada. Ambas ocasiones nos permitieron conocer de cerca y valorar en toda su dimensión las principales líneas de acción de la política lingüística panhispánica que las 22 Academias de la Lengua Española están impulsando con entusiasmo, rigor y gran generosidad.En la base de esa política, que rebasa con mucho los límites de una actividad científica para insertarse de lleno en el tejido social de nuestras Naciones, está una visión clara de lo que la lengua supone como factor de configuración de mentalidades y de cohesión de voluntades.Para caminar juntos no basta con la palabra, pero sin la palabra resulta mucho más difícil lograrlo. Precisamente a las palabras se dedica este acto de celebración, al que las 22 Academias de la Lengua Española queréis dar todo el realce con vuestra presencia. Ponéis de relieve con ello el gran alcance que vosotros mismos atribuís al Diccionario que hoy se ofrece a nuestra comunidad lingüística, y que es fruto de un trabajo tan minucioso y metódico.Las páginas de esta obra caminan por la democrática libertad de usos que la Historia ha ido creando en cada lugar del mundo hispanohablante. Y al normativizar y normalizar, como lo hace el Diccionario, no se trata de recortar lo diferente, sino de mostrarlo, de darlo a conocer y consiguientemente de difundirlo a los demás; pues la riqueza de nuestra lengua -algo que habéis entendido tan bien las Academias de la Lengua Española- no es sino la suma de usos que se ofrecen ahora, juntos aquí, en forma de diccionario. Por eso, la aparición de esta obra es motivo de júbilo en toda la comunidad hispánica, especialmente porque se trata, además, de un diccionario de español concebido para quienes están formándose: los estudiantes. Esta obra responde a una rigurosa necesidad: no es posible propiciar una variedad culta del español, comprensible en todos los lugares en que se habla nuestra lengua, sin crear los instrumentos que permitan conseguirlo. A lo que se ha de añadir que donde precisamente puede germinar con fuerza esta siembra es entre los jóvenes que se están formando y cuyos estudios consisten, en gran medida, en la adquisición de vocabulario. Ser capaces de entender la variedad de significados, emplear con precisión las palabras, saber matizar una opinión por medio de una elección adecuada de ellas, disponer, en fin, de un repertorio léxico, son las condiciones que propician el diálogo entre las personas, alientan la negociación en la persecución de intereses y permiten el mejor entendimiento mutuo. Supone la posibilidad de que nuestros jóvenes consigan esa "rara felicidad -de la que hablaba Tácito- de poder pensar como se quiera y hablar como se piensa".En este Diccionario que se presenta hoy aquí se ha de ver con el tiempo un símbolo de nuestra cultura hispánica, porque está llamado a servir para que nuestros jóvenes se entiendan mejor, se expresen con precisión y puedan también, en su caso, crear belleza con la lengua.Si esto es posible, se deberá a la calidad con que se ha realizado esta tarea: un esfuerzo en el que los lexicógrafos que en ella han colaborado, no se han conformado con quedarse en el mero registro de las voces y en su definición, sino que han aproximado el tenor de ellas al habla actual, y han añadido otras ayudas que enriquecen el libro, noble también, en su presentación editorial.Son, todos ellos, motivos más que suficientes para felicitar muy sinceramente a cuantos habéis hecho posible la culminación de este trabajo: la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española, el Instituto de Lexicografía y los lexicógrafos que lo habéis llevado a buen término. La Real Academia Española ha querido subrayar la noble dimensión del mecenazgo presentando, en este caso, el Diccionario del Estudiante en la Fundación Rafael del Pino que, en el marco de las ayudas que la sociedad civil presta a la Academia, ha colaborado de manera especial para hacer posible esta obra. También a ella, a su Presidente-fundador y órganos de gobierno, todo nuestro reconocimiento.Gracias, finalmente, a la Real Academia Española, y a todas las Academias, por obsequiarnos con este primer ejemplar simbólico. Es un gesto que expresa la estrecha vinculación secular de tan ilustre Corporación a la Corona y representa el eficaz cumplimiento de la tarea que tan brillantemente habéis emprendido.Muchas gracias.

Volver a Discursos
  • Escuchar
  • Imprimir la página
  • Enviar a un amigo
  • Suscribirse al RSS de la página
  • Compartir en Facebook
  • Compartir en Twitter
  • Compartir en Linkedin
  • Compartir en Google+