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Palabras de Su Alteza Real el Príncipe de Asturias en la reunión anual de socios de la Fundación Empresa y Sociedad

Madrid, 17.06.2005

A

ntes de nada quiero agradecer la invitación para presidir esta Reunión Anual de Socios 2005 de la Fundación Empresa y Sociedad. Para mí es especialmente grato y un gran honor poder compartir estos momentos con vosotros; y lo es doblemente al cumplirse este año el décimo aniversario de la Fundación, porque nos da la oportunidad de felicitaros y de celebrar juntos el acierto y la vigencia de un proyecto de enorme visión y gran compromiso, como el que puso en marcha entonces la Fundación Empresa y Sociedad. Y hablo de nosotros porque la felicitación es también de la Princesa, cuyo interés por vuestro trabajo es grande, y que me pide que os lo transmita junto a su pesar por no poder estar aquí esta mañana.

Efectivamente, vosotros representáis a empresas que adoptan el compromiso con la acción social por el hondo calado humano que tiene, y también por razones de inteligencia y creatividad empresarial. Sin duda El proyecto común que os guía y os une merece todo el apoyo y reconocimiento que desde mi posición institucional puedo dar.

Conozco las actividades de esta Fundación casi desde sus orígenes. He participado en reuniones de su Patronato, he mantenido sesiones de trabajo con su equipo de dirección y con grupos de empresas, y he tenido el honor de presidir la entrega de los Premios Empresa y Sociedad en dos de sus cuatro ediciones. Por tanto, creo que he podido seguir con bastante proximidad y mucho interés los diez años de su existencia y su desarrollo, lo cual me permite sugerir algunas reflexiones.

La cuestión fundamental a la que trata de responder la Fundación, y que posiblemente es su motor desde el primer momento, es cómo articular un discurso que permita que la predisposición para ayudar a personas desfavorecidas llegue a ser práctica general en el mundo empresarial.

La respuesta tiene que ver con el concepto de empresa que se está abriendo paso en la mente de muchos ciudadanos. Un concepto de empresa más moderno y evolucionado, acorde con el importante papel que juega el empresariado en nuestra sociedad, no sólo en cuanto fuente de riqueza sino, sobre todo, como la más eficaz herramienta para el progreso económico y social. Un concepto, en fin, en el que el carácter esencialmente económico de la empresa está unido y no contrapuesto a su dimensión social. Ambos conceptos son inseparables, pues sólo juntos pueden entenderse. El desarrollo económico no logrará ser tal si no incluye el de la sociedad de la que nace y en la que se mueve; y la sociedad, por su parte, no puede realizarse plenamente y con equilibrio, si no es en un entorno económico adecuado.

Por eso, dicha respuesta tiene que ver también con algo que hoy parece obvio: la acción social se incorpora plenamente a la práctica del mundo empresarial cuando la empresa la entiende como una oportunidad de mejorar el bienestar de su propio entorno; un bienestar que es imprescindible para su propio desarrollo, pues dinamismo empresarial y cohesión social constituyen un binomio que configura, cada vez más, el mundo de nuestros días.

Esta es la idea clave que la Fundación Empresa y Sociedad trata de desarrollar a partir de su lema "Empresas Comprometidas con la Acción Social". Creo que esta divisa trasluce muy bien algo que todos percibimos: las empresas están comprendiendo y asumiendo crecientemente su responsabilidad social.

Ya sois casi cien los Socios de la Fundación Empresa y Sociedad. El doble que hace apenas un año y medio. Ello es fruto del empeño de un pequeño grupo de empresarios que, con encomiable visión de futuro, habéis sabido ir concienciando a otras empresas cercanas sobre las ideas y los objetivos de la Fundación, y nos da la medida del importante esfuerzo que estáis realizando para garantizar la expansión de este proyecto, ilusionante en lo económico y eficaz en sus resultados y beneficios sociales.

Con vuestras iniciativas ejemplares y programas a medio plazo, la Fundación está jugando un papel muy positivo de agente de cambio social, gracias a una apuesta simultánea por el bienestar de la sociedad y por vuestra creatividad empresarial para ayudar a solucionar retos sociales como la educación y formación profesional de los jóvenes, los problemas conectados a la dependencia, los mayores, el envejecimiento de la población, la inserción de inmigrantes o la convivencia en los barrios de nuestras ciudades, entre muchos otros. Aportáis a ese fin vuestros principales activos, que son la inteligencia empresarial, la profesionalidad de vuestros equipos humanos, la capacidad de innovación en productos y servicios, el intercambio de experiencias o vuestro potencial de crear empleo; y ello sin olvidar el contexto internacional, en el que nos sentimos especialmente hermanados con Iberoamérica.

Además de reiterar mi enhorabuena a cuantos participáis en el proyecto que la Fundación Empresa y Sociedad representa, os animo a seguir trabajando para hacer llegar su mensaje a todo el sector empresarial, y a explorar nuevas fórmulas que puedan estimular el mejor cumplimiento de los nobles fines que perseguís.

El vuestro es un gran proyecto, moderno y contrastado, capaz de convertir a las empresas grandes en grandes empresas. Os deseo, por todo ello, continuidad en los avances llenos de sentido solidario que, en la vida todavía corta de la Fundación habéis logrado realizar, con la convicción de que con ellos contribuís a construir una España cada día mejor.

Muchas gracias.

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