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Palabras de Su Majestad el Rey al Ayuntamiento de Huesca y a los oscenses

Huesca, 19.11.1981

O

scenses:

Gracias por vuestra bienvenida. Vuestra hospitalidad ahonda todavía más si cabe la responsabilidad de mi viaje a vuestra tierra. Sé la tradición de Reyes, de leyes, de cortes y de derechos que forman el tejido de vuestra biografía como comunidad.

Como Rey de España siento aquí precisamente por eso, en esta plaza, la hondura del poder que encarno. Es un poder al servicio del pueblo, de los intereses nacionales, de la paz y del trabajo común.

Defiendo las libertades, que son vuestras libertades; las aspiraciones que os mueven como gentes trabajadoras y pacíficas; el amor, nunca desmentido, que tenéis a España y a las Instituciones seculares. Huesca es un testimonio vivo de esta Patria que queremos todos cada día mejor y más próspera.

Y en este sentido yo vengo recogiendo, a lo largo de este viaje oficial, que hace tiempo os debía, la urgencia de vuestras reivindicaciones socioeconómicas.

Empeñada Huesca en una transformación de sus estructuras de desarrollo, yo quiero convocar esfuerzos y responsabilidades para alcanzar una solución global a vuestros problemas.

Una solución para la sed milenaria de vuestros campos, para los que no ha habido una política previsora de riegos y de consiguientes embalses.Unos planes para incrementar, potenciar y sostener la ganadería que es riqueza tradicional de vuestras comarcas.

Un programa para encauzar a los máximos niveles de eficacia, ese turismo de invierno que puede ser la gran reserva de nuestro turismo nacional.

Es necesario un frente coordinado y sistemático de soluciones que, de una vez por todas, coloquen a Huesca en la jerarquía que merece en la comunidad patria.

Mis posibilidades institucionales no disponen de vías concretas de acción para vuestros problemas, pero sí puedo recabar para Huesca -y así lo hago hoy desde aquí- una especial atención política.

Ni un día más para una Huesca desnutrida e inerme. Ni un día más para el paro, la emigración, la esterilidad de gran parte de los cultivos. Ni un día más para vuestros males seculares.

Por el contrario, afirmemos la esperanza en un trabajo continuado y eficaz, con todo el futuro por delante.

Es este conjunto de aspiraciones, que de forma tan clara y valiente ha expuesto vuestro Alcalde, el que debe servir de pauta para el desarrollo de vuestro proceso autonómico, nacido de la libre expresión de los intereses.

Porque la autonomía de las comunidades no debe ser más que un hecho fecundo para ellas y para la Nación. Eso se entiende aquí entre vosotros de forma diáfana por vuestra manera de comprender la Historia.

En esa tarea de una Huesca afianzada sobre sus posibilidades, plena y madura como quería Joaquín Costa, en la que escuela y despensa sirvieran a la paz y a la libertad del hombre, la Reina y yo os pedimos un puesto de vanguardia.

Gracias de nuevo por vuestra hospitalidad y por vuestro saludo.

¡Viva Huesca!

¡Viva España!

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