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Palabras de Su Majestad el Rey a la comunidad académica al entregar el Premio Cervantes a Juan Carlos Onetti

Madrid(Alcalá de Henares), 23.04.1981

U

no de los más gratos momentos que todos los años se me deparan, es precisamente la asistencia a este noble paraninfo de la Universidad de Alcalá, con motivo de la entrega del Premio «Miguel de Cervantes», que en su corta pero ya famosa existencia, subraya periódicamente su importancia, al destacar la máxima inspiración de nuestra comunidad lingüística.

A los ilustres nombres de Jorge Guillén, Alejo Carpentier, Dámaso Alonso, Jorge Luis Borges y Gerardo Diego, viene a unirse ahora el de Juan Carlos Onetti, en una manifestación impresionante de fecundidad y ambicioso ímpetu geográfico, creador y recreador de ese tesoro vivo que es el idioma; autor insigne, procedente de Montevideo y en la actualidad radicado en Madrid.

Ocasiones como ésta, que aproximan orillas y salvan inmensas distancias, enriquecen el patrimonio cultural universal, y especialmente el de la comunidad hispánica.Si los premios literarios han cumplido desde siempre una función de merecido homenaje a los más esclarecidos cultivadores del noble oficio de las letras, sirven también -y ello adquiere especial relieve en la sociedad actual- como estímulo de la juventud y como incitación a la lectura de los más granados logros literarios.

El papel de largo alcance que incumbe a la lectura en la configuración de la sociedad del futuro, tiene para los miembros de la comunidad hispánica acentos singulares, dada su diversidad y su fuerte personalidad individual.

Para convivir es necesario comprender, consentir con los demás, asumiendo los problemas ajenos, para lo que es necesario compadecerlos, conocerlos, sufrirlos casi en la propia carne, lo que a veces sólo es posible por la vía literaria.

Juan Carlos Onetti como creador de una atmósfera y de un ámbito literario propio, inconfundible, personal, no halaga ni castiga, sino que sumerge al lector en un mundo real y universalmente humano, como exponente artístico señero que es del ámbito rioplatense.Con su lectura se alcanza un mejor conocimiento del hombre y una serena reflexión de la realidad y de sus circunstancias históricas, lo que determina una más profunda penetración en las raíces de nuestra identidad cultural y humanística, tan necesaria para la inteligente y responsable participación de todos los ciudadanos en la convivencia pacífica en la libertad.

Que desde esta orilla de esa rica y amplia comunidad hispánica, se otorgue público reconocimiento a los más altos logros del nuevo continente, es para todos y especialmente para mí, como Rey de España, una llamada de optimismo cara a un futuro que hay que construir con esfuerzo, imaginación y respeto al pasado.

La Reina y yo nos sentimos profundamente identificados con todos los esfuerzos que por fortalecer esta histórica vinculación se lleven a cabo, por lo que a nuestra sincera felicitación a Juan Carlos Onetti, queremos unir nuestro vivo agradecimiento a cuantos ponen especial empeño en la generosa tarea del quehacer cultural.

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