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Palabras de Su Majestad el Rey al Presidente de Sudán Jafar Mamad Numeyri y al pueblo sudanés

Madrid, 10.10.1978

S

eñor Presidente, constituye para mí una gran satisfacción recibiros hoy aquí, acompañado de vuestro vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores y de los ministros encargados de impulsar el desarrollo y el bienestar de vuestro gran país. Me complace tanto más cuanto que se trata de la primera visita que haya realizado nunca a España un Presidente de la República Democrática del Sudán. No se trata de una visita protocolaria para confirmar nuestra amistad, ya que ambos pretendemos que la histórica ocasión que ofrece vuestra presencia en España sirva de marco para establecer unos acuerdos básicos que puedan dar un contenido más concreto y un mayor aliento a las relaciones entre nuestros dos países.

El Sudán ha ejercido siempre una gran fascinación para los españoles. Cuna de una de las más viejas civilizaciones de la humanidad, vuestro pasado histórico está lleno de resonancias. Recibimos al arquitecto del Sudán de hoy, libre e independiente. No puedo dejar de recordar, excelencia, que supisteis unificar vuestro país con singular talento político. Los acuerdos de Addis Abeba de marzo de 1972 que dieron la paz al Sudán y la autonomía a la región del sur, son instrumentos jurídicos de indiscutible ejemplaridad.

Es muy comprensible, por tanto, que muchos países del continente africano y del mundo árabe hayan buscado vuestra mediación y consejo a la vista de lo que habéis conseguido en vuestra tierra.

Forjada la unidad, habéis logrado también la reconciliación nacional. Así, ninguna inteligencia útil queda al margen de vuestro principal empeño: el desarrollo armónico del Sudán y el bienestar de vuestro pueblo.

Sois el Jefe del Estado de un gran país árabe y también africano. Vuestra excelencia sabe del afecto fraternal que los españoles sentimos por la nación árabe, y por todos y cada uno de los Estados y pueblos que la componen. Sus justas causas las hemos hecho nuestras, con el sacrificio incluso de nuestros propios intereses materiales, con desprendimiento sincero, por creer obedecer así a los dictados de la justicia y de nuestra propia tradición. El pueblo español está seguro de que esta clara postura será siempre comprendida, apreciada y correspondida por los pueblos árabes. Estos saben que en lo que jamás transigiremos es en nada que pueda atentar a nuestra integridad territorial.

Esos lazos entrañables que nos unen con el mundo árabe, y el grave peligro que para la paz mundial entraña el problema del Oriente Medio, son causa de que su solución haya constituido siempre para España motivo de profunda preocupación. Por ello, seguiremos con la mayor atención las últimas iniciativas a nivel internacional, y hacemos fervientes votos para que se logre instaurar una dinámica de diálogo y concertación. Creemos que el único camino posible está en el esfuerzo solidario de todas las partes interesadas para llegar a un arreglo pacífico que, desterrando toda confrontación armada, permita alcanzar una solución justa, duradera y global, en el marco de los principios establecidos por las Naciones Unidas.

Señor Presidente, vuestra excelencia ha definido al Sudán como el microcosmos de Africa. Por ello, con gran acierto, la Organización de la Unidad Africana aceptó reunirse en su XV Conferencia Cumbre en Jartum, la ciudad de los dos Nilos. La OUA, ha sido el foro de un debate franco y sincero, y en un año de evidentes dificultades para el continente africano, la prudencia y habilidad de vuestra dirección y de vuestra objetiva presidencia, han supuesto un especial éxito para el país anfitrión y, al mismo tiempo, ha reforzado la credibilidad de la Organización. El conjunto de las resoluciones aprobadas hablan del alto nivel de madurez política alcanzado.

Confiamos en que, bajo vuestra presidencia, el continente africano continúe avanzando en el camino de la solución de sus problemas. Entre éstos, merece especial preocupación a España, dada nuestra vecindad y los lazos que nos unen a las partes implicadas, la tensión en el área magrebí en torno al Sahara occidental. Esperamos que, con vuestra participación, las disposiciones adoptadas por la OUA, permitan sentar las bases de una solución regional, aceptable para todos, y acorde con los principios establecidos por la Organización y por las Naciones Unidas.

Señor Presidente, deseo que, en su calidad de presidente de la OUA, recoja vuestra excelencia el mensaje de amistad y de cooperación del pueblo español. España no tiene ningún contencioso con los países africanos que pueda impedir la posibilidad de excelentes relaciones. Deseamos tenerlas amistosas con todos los pueblos de ese continente y deseamos además profundizarlas y darles contenido real y concreto en la medida de nuestros recursos. Para su desarrollo se requiere, por otro lado, el buen conocimiento recíproco y el intercambio frecuente. Para ello, nuestra puerta está abierta. Mi gobierno se esforzará para que el nombre de España sea siempre el de un país cuya amistad por Africa se pruebe día a día.

Estamos dispuestos a prestar nuestra colaboración para que el diálogo euroafricano sea más constructivo y eficaz, de manera que sea posible ir creando y fortaleciendo entre nuestros países lazos de solidaridad, de interdependencia y de beneficio mutuo.

No escatimaremos nuestros esfuerzos a favor de la creación del nuevo orden económico internacional que el mundo, y en particular Africa, tanto necesita. Un orden que sea expresión de una mayor justicia y solidaridad internacionales, verdaderos fundamentos de la convivencia y de la paz.

Señor Presidente, deseo a vuestra excelencia una estancia feliz y fructífera en España. Tengo sumo interés en continuar nuestro diálogo, que tanto puede facilitar la mutua comprensión y la amistad entre los dos países. Estad seguro de que el Gobierno español está preparado para que, a partir de esta visita histórica que tanto nos honra, nuestras relaciones cobren un nuevo impulso y se desarrollen con vigor.

Quiero por ello levantar mi copa por la felicidad personal de Vuestra Excelencia y por el bienestar del pueblo hermano del Sudán.

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